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Internacional
Nº 869
22/2/2010
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La crisis económica frena las reformas impulsadas por Raúl Castro en Cuba

EL 'RAULISMO' CUMPLE DOS AÑOS

Este 24 de febrero se cumplen dos años desde que el general Raúl Castro fuera elegido presidente por el Parlamento cubano. La sustitución estaba prevista desde los años 60 y ocurrió cuando Fidel Castro renunció a causa de una enfermedad que lo puso al borde de la muerte. Terminaba así medio siglo de fidelismo y se iniciaba un nuevo proyecto del que aún hoy nadie conoce su estación de destino. El general es un hombre de pocas palabras y prueba de ello es que por primera vez en la isla están ocurriendo más cosas de las que se anuncian.

Por Fernando Ravsberg (La Habana)

En su primer discurso, el nuevo mandatario prometió eliminar las prohibiciones absurdas. Inmediatamente tomó medidas muy populares, la más destacada fue la autorización para que los cubanos se hospeden en los hoteles, un derecho constitucional que se violó por décadas (el verano de 2009 el 10 por ciento de la capacidad hotelera fue ocupada por cubanos residentes en la isla). Durante estos 24 meses cayeron muchas prohibiciones más, lo que normalizó la vida de los ciudadanos. Ya pueden comprar computadoras, utilizar celulares, importar automóviles para cambiar el viejo y alquilar barcos para salir a navegar. Los padres y madres agradecieron también el fin de las escuelas preuniversitarias obligatorias en el campo, donde los alumnos vivían de lunes a viernes. Esa era la única opción para aquellos que quisieran acceder a la universidad.

En el terreno económico las cosas no han sido fáciles. Durante el primer año de mandato de Raúl Castro, el país se enfrentó al paso de tres ciclones que ocasionaron pérdidas por valor de 10.000 millones de dólares. En 2009 lacrisis mundial se hizo sentir con igual virulencia: cayó en un 50 por ciento el precio internacional del níquel, los beneficios del turismo se redujeron en un 10 por ciento y las ventas de habanos sintieron la falta de demanda. El Gobierno sufre una crisis de liquidez financiera que incluso le impide hacer efectivos los pagos a los empresarios extranjeros. En el segundo semestre de 2009, cientos de millones de dólares en créditos de China y Venezuela le han dado un respiro, permitiéndoles saldar un tercio de sus deudas, según informó el propio Raúl Castro en diciembre.

El proyecto más exitoso de la actual administración ha sido la reforma agraria, que repartió las tierras improductivas de las granjas estatales entre 100.000 familias campesinas. El proceso de entrega de parcelas continúa ampliándose pero los resultados ya son palpables: la agricultura fue el sector que más rápido se recuperó del paso de los huracanes y uno de los pocos que ha crecido durante 2009, según el ministro de Economía, Marino Murillo.

Sin embargo, sin dinero el resto de las reformas comienzan a ralentizarse y, sobre todo, a desarrollarse de forma parcial. Se aplican las medidas más impopulares mientras que las que contrarrestan sus efectos se quedan en el cajón, a Ia espera de mejores tiempos. Se aumenta la edad de jubilación, se cierran comedores obreros y se elimina el seguro de desempleo, pero no se abre masivamente el trabajo por cuenta propia ni se eliminen los topes salariales. Según denuncia el máximo dirigente sindical cubano, Salvador Valdés, solo el 25 por ciento de los trabajadores están vinculados a la producción, única forma de aumentar sus ingresos. El trabajo privado creció con el reparto de tierras y la concesión de licencia a 10.000 transportistas particulares. Sin embargo, en el resto de los sectores siguen sin aprobarse nuevas solicitudes para desarrollar labores por cuenta propia.

Respecto a los Derechos Humanos el paso más destacado es la conmutación de la pena de muerte a varias decenas condena. dos y el mantenimiento de una moratoria que evita que se fusile a los demás. Curiosamente, la medida ha pasado desapercibida internacionalmente, a pesar de que la eliminación de la pena capital es una batalla que libra Europa en todo el mundo.

El otro paso de trascendencia es la autorización del uso de internet, lo que implica el fin del monopolio informativo del gobierno cubano. Ahora los ciudadanos tienen derecho a acceder a la red desde los cibercafés de los hoteles e informarse por diversos medios, incluyendo a los periódicos anticastristas de Miami. Es verdad que es caro –alrededor de 4,5 euros la hora– pero es un derecho recuperado por todos los cubanos, aunque sólo lo puedan disfrutar por ahora los que manejan más recursos. Curiosamente, la prensa cubana nunca publicó la noticia.

Finalmente, se iniciaron las operaciones de cambio de sexo para los transexuales y se permitió la primera manifestación pública de homosexuales. A pesar de que el movimiento lo encabeza la hija del presidente, Mariela Castro, aún no logran que el Parlamento apruebe una ley que reconoce los derechos legales de los gay, transexuales, travestis y lesbianas. Tampoco se discute un proyecto de ley que regula el derecho de salida y entrada del país de los ciudadanos, que hasta hoy dependen de un permiso de Migración para poder viajar.

El número de presos políticos se ha reducido a 200, según la opositora Comisión de Derechos Humanos. Entre ellos hay desde asesinos confesos hasta unos 50 que fueron declarados por Amnistía Internacional como prisioneros de conciencia. Las últimas liberaciones se han producido a petición del gobierno español.

Dentro de la cúpula de poder nadie parece cuestionar la autoridad del presidente. El hecho de que el traspaso se hiciera con Fidel Castro vivo y respaldándolo le permitió consolidarse ubicando a sus hombres en los puestos clave, mientras desplazaba, de una u otra forma, a las figuras más importantes del anterior gobierno.

Tampoco tiene presión desde una oposición que ha perdido todo su protagonismo. Ninguna de las personalidades extranjeras que han visitado Cuba –presidentes, políticos y funcionarios internacionales– se entrevistaron con los disidentes y la prensa extranjera centró su atención en los blogueros que reciben el apoyo europeo, particularmente del periódico español El País. El Gobierno no parece sufrir con el cambio: siempre será mejor una oposición virtual que una real, sobre todo cuando estos blogs sólo pueden ser leídos fuera de la isla.

Internacionalmente cuenta con el apoyode la mayoría de los gobiernos de América Latina, tiene resuelto el problema energético con el petróleo venezolano, consigue créditos de China, amplía lazos comerciales con Rusia e invierte en países africanos y asiáticos. Los EE UU tampoco le ocasionan grandes problemas. Obama ha optado por la misma política de sus antecesores: mantiene el embargo y se niega a establecer un diálogo sin precondiciones. Una línea de acción que, paradójicamente, le impide ejercer presión sobre La Habana. Este es justamente el argumento del gobierno español para terminar con la Posición Común Europea e iniciar un diálogo que comprometa al gobierno cubano a dar pasos concretos.

El tiempo, el implacable. Raúl Castro y la mayoría de sus compañeros de la generación histórica, tienen un enemigo implacable: el tiempo. La mayoría de ellos se acercan a los 80 años, lo que implica que si quieren ser los padres del cambio deben apurar la marcha. Por lo pronto han comenzado a traer al poder central a líderes más jóvenes –entre 50 y 60 años– provenientes de las Fuerzas Armadas y de las direcciones provinciales del Partido Comunista. Son ellos los que ocupan los principales ministerios: Economía, Finanzas, Comercio Exterior, Turismo, Trabajo, Transporte, Relaciones Exteriores, Cultura y Educación, entre otros.

Según académicos ligados al Gobierno, el proyecto del presidente es establecer una dirección colectiva que gobierne institucionalmente. Sin embargo, eso implicará reinventar las instituciones para que estas recuperen su rol y su prestigio. Es el caso del Parlamento, donde la inexistencia de debates llega a tal punto que en más de 30 años no ha habido un solo diputado que votara en contra de una propuesta oficial.

Además, no será fácil romper el cliché cuando los políticos y toda la nación llevan 50 años siguiendo a un líder carismático que lo dirigía todo y cuya palabra era sagrada, se refiriera a la economía o a cómo cocinar frijoles. Los demás dirigentes le consultaban todo y era realmente lo más práctico teniendo en cuenta las destituciones de aquellos ministros que se equivocaban por "cuenta propia". En la calle se comenta que las cosas han cambiado y que Raúl Castro les dijo a sus colaboradores del partido y el Gobierno que quien tuviera que preguntar qué hacer cada cinco minutos mejor entregara el cargo.

Dos años después de haber asumido la presidencia el cielo no se despeja para el general. La economía no se endereza, la burocracia frena las reformas y las instituciones no juegan aún el papel que les corresponde. El nuevo modelo avanza lentamente por falta de dinero y espacio político. Los discursos continúan sin revelar el rumbo elegido y existe tal hermetismo que muchos de los cambios son ocultados por la prensa nacional. Como consecuencia lógica, la mayoría de los cubanos no tienen ni idea de hacia dónde va el país y, por lo tanto, siguen con sus vidas como si nada estuviera cambiando. •
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