Reacción del Gobierno, plan de rescate de Grecia
y pacto salarial dan una tregua a España
REMONTADA ANTE LOS
MERCADOS
Los analistas no se ponen de acuerdo todavía sobre cuál fue el detonante del
desplome de las Bolsas del jueves negro 4 de febrero. Y, menos aún, en diagnosticar
cuál es el elemento clave que ha hecho posible el vuelco. Un vuelco gracias al cual
España ha pasado de ser "el principal problema" europeo por encima de Grecia, a
decir de un Premio Nobel de Economía, a ser portador de recetas serias y creíbles,
hasta el punto de que sus posiciones en los inestables mercados financieros se han
recuperado. La rápida reacción internacional del Gobierno, con gira europea de
Salgado y Campa incluida, para hablar de austeridad y del famoso plan B, el anuncio
del acuerdo salarial a tres años entre sindicatos y patronal, y los propósitos europeos
de rescatar a Grecia de la bancarrota han sido, según los expertos, las claves de una
remontada por la que casi nadie apostaba hace unos días.
Por E. Moreno
Tenemos plan B". Quizás no lo dijo con estas palabras exactas, pero la idea, clara y contundente, fue esa. Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, quiso dejar muy claro a los inversores y analistas de las principales plazas financieras europeas que España, a diferencia de Italia, Portugal y, sobre todo, Grecia, sigue teniendo margen de maniobra económico, a pesar de sus problemas. Y que está dispuesta a usarla en caso de necesidad. El mensaje parece haber calado. Después de una semana y media de infarto, en la que se vivió desde una estrepitosa caída en la bolsa, datos de crecimiento negativos, con siete meses seguidos en recesión, posible contagio con la situación griega y descalabro en los mercados financieros de deuda española, las aguas han vuelto a su cauce.
No en vano, el responsable económico español se presentaba en su gira por Londres y Paris, junto con la ministra de Economía, Elena Salgado, con varias importantes bazas bajo el brazo. Para empezar, un plan de Estabilidad de las arcas públicas, que prevé un recorte de hasta 50.000 millones hasta 2013, de los cuales 5.000 millones ya se conseguirán este mismo año, a golpe de cerrar el grifo de las inversiones públicas. Este tijeretazo, unido a la retirada de los estímulos temporales a la economía y al aumento previsto de la recaudación del Estado, permitirán, han asegurado Salgado y Campa, reducir el déficit desde el actual 11,4% hasta el 3%, tal y como exige Bruselas.
Sin embargo, los propios responsables económicos españoles han reconocido ante los inversores extranjeros que probablemente este esfuerzo presupuestario no sea suficiente para alcanzar el objetivo comprometido. Por eso está previsto recurrir, una vez más, al endeudamiento. Una fórmula que en algunos medios suscita muchos recelos, pero que los expertos no ven con malos ojos en el caso de España. No en vano, la deuda de nuestro país ronda el 66% del PIB, muy por debajo aún – unos 20 puntos– de la media europea, lo que da margen de sobra para seguir endeudándose sin entrar en zona de riesgo, señalan los expertos. A pesar de todo, este año 2010, el Tesoro reducirá en un 34% sus emisiones de deuda neta, es decir, 76.800 millones de euros, con lo que en total, incluyendo los vencimientos de deuda de este ejercicio, el Estado buscará en los mercados financieros 225.000 millones, una cifra similar a la del año pasado. En total, más de 553.000 millones de euros en circulación, una cifra record, pero que permitirá no sobrepasar mucho ese 66% del PIB que nos mantiene lejos de las disparadas cotas de otros países como Italia, con un 115%. Para ayudarle a convencer a los mercados de la fortaleza de la deuda española, Campa se hizo acompañar en este viaje por directora general del Tesoro, Soledad Núñez, encargada de desgranar la parte más técnica de la presentación. Núñez, quien debió ser convincente en sus argumentos, reveló que España es "el cuarto país que más deuda emite en la zona euro, nuestro mercado ofrece mucha liquidez y está muy diversificado". Por lo pronto, ya hay anunciada una emisión de títulos a diez años para este mismo mes, que dependerá de las condiciones del mercado.
Pero hay más. En el caso de que ni la deuda ni el recorte basten para alcanzar el 3% de déficit, el Gobierno se ha comprometido a poner en marcha el "plan B", es decir, a buscar nuevos recortes presupuestarios, aunque sin concretar ni cuanto ni dónde. Algunos expertos no descartan que, en ese caso, se recurriera a más reducción de las inversiones –Fomento y Medio Ambiente han sido los departamentos más afectados por el primer tijeretazo—, pero sobre todo a otras fórmulas como congelación de los salarios de los funcionarios o profundizar en la reducción y racionalización de la estructura de la Administración Central, incluyendo la desaparición de cuantas entidades u organismos innecesarios sean precisos.
as Comunidades Autónomas, la incógnita. A este respecto, uno de los mayores "peros" lanzados por los inversores y analistas ante los que hablaron Campa y Salgado fue el comportamiento que tenderán en esta nueva etapa de austeridad las Comunidades Autónomas. En este sentido, la administración central, por sí sola, acumula una deuda que alcanza el 55% del PIB, El resto, hasta llegar al 66%, es "culpa" de las autonomías, bastante propensas a saltarse el techo de gasto impuesto a golpe de endeudamiento. Por eso, para los expertos, las dificultades para controlar a las Comunidades Autónomas en el aspecto financiero es uno de los puntos débiles de los planes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Otro de los puntos negros detectados por los expertos internacionales resulta más paradójico. La retirada de los estímulos a la economía puede ser demasiado precoz en un entorno de recesión, como se encuentra aún España, por lo que, en lugar de resultar favorable, podría retrasar aún más la recuperación. En línea con esta idea, el Financial Times, que cambio radicalmente de discurso tras la visita de Salgado a sus instalaciones, llegó a apuntar que quizás era el momento de seguir jugando al gasto para reactivar la economía, en lugar de apostar por la austeridad presupuestaria. Una economía que, según Campa, se apoya en la actividad del sector servicios, con mayor peso en términos absolutos, en tanto que los dos sectores que "han constituido el pilar de la economía española, el turismo y la construcción, en el futuro continuarán teniendo importancia", dijo Campa, ya que "tenemos sol y playa, y esos activos pueden seguir desarrollándose".
Al margen de los datos y los argumentos que tanto Salgado, ante la directiva del combativo Financial Times, como Campa, ante los analistas, esgrimieron, lo cierto es que algunos acontecimientos externos vinieron a ayudar. Como, por ejemplo, el pacto salarial a tres años alcanzado entre sindicatos y patronal. "Para los mercados financieros, este acuerdo es de una importancia enorme", señala un reconocido economista, toda vez que asegura que uno de los temores de los analistas era que los costes laborales se dispararan, y que, en su defecto, y ante medidas de reforma del mercado laboral, se rompiera la paz social." Con el pacto al que hanllegado UGT y CCOO, por un lado, y CE-0E, por el otro, se garantizan subidas salariales prudentes, por debajo del 1% en 2010, algo superiores en años sucesivos. Un escenario que "ha gustado mucho a los inverso-res". Queda sin embargo aparcada la reforma laboral, para la que el Gobierno ha lanzado una propuesta poco definida –sólo se habla de extender los contratos para jóvenes con indemnizaciones por despido de 33 días–, pero que ha compensado en parte el mal sabor de boca dejado por los cambios en materia de pensiones.
Todo este paquete de buenas noticias ha sentado bien a los mercados, que han reaccionado de forma positiva. La bolsa española ha vuelto a subir –con moderación–, mientras que el diferencial con el bono alemán –es decir, la rentabilidad suplementaria que hay que ofrecer a los inversores para que compren deuda española en lugar de la alemana, considerada como baremo máximo de la seguridad– se ha reducido de forma considerable después de unos días disparada. Los Credit Default Swap (CDS) –seguros contra impago– también bajaron. •
Cambio de mensajes
Hace apenas quince días, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman señalaba, bajo el titulo de "Fiscalizando el fracaso", que "el principal problema (europeo) no es Grecia, sino España". Algunos quisieron ver en ello el desencadenante de la crisis bursátil del 4 de febrero, cuando el lbex 35 cayó casi un 6%. Pero la realidad era que Krugman no era el único que no veía nada claro el futuro de la economía española, ya que el propio comisario europeo Joaquín Almunia hablaba sin ambages de un posible contagio a España de la crisis griega. El Financial Times, por su parte, ponía la guinda con un editorial en el que se llegaba a afirmar que en España se estaba
gestando un "drama potencialmente más grande" que el de Grecia. Dos semanas después, otro editorial asegura que la economía española no
tiene nada que ver con la griega, subrayando la seriedad del Gobierno español para reducir el déficit desde el 11,4% actual hasta el 3%.
Hace también pocos días, después de la visita a Londres y Paris de los altos cargos de Economía, la agencia de calificación crediticia Fitch aseguró que las emisiones de deuda españolas seguirían gozando de la triple A, máxima calificación, y que así seguirá previsiblemente en el futuro. Todo un espectacular giro, aunque, dada la inestabilidad de los mercados, los expertos no se atreven a vaticinar si será duradero o nos tendremos que enfrentar a nuevas crisis financieras en los próximos meses. |