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Nº 868
15/2/2010

Pactos de Estado y cortinas de humo

Por Francesc Vallès*

Corresponde al Gobierno liderar y planificar la política económica de nuestro país. Así lo establece la Constitución Española de 1978. En épocas de expansión y de crecimiento, y también en épocas de crisis y de recesión como la actual. Es evidente que el Gobierno no rehúye esta responsabilidad: tiene un plan, una hoja de ruta y medidas concretas para relanzar la economía, cambiar nuestro modelo productivo y reducir el déficit y el paro. Medidas que están empezando a dar sus frutos y que son valoradas positivamente por los mercados internacionales. Y todo eso hay que hacerlo de la mano de los sindicatos y de las organizaciones económicas y empresariales. Tendiendo la mano a todas las fuerzas políticas, que a su vez deberían arropar al Gobierno en un momento de dificultad y no aprovecharlo para sacar ningún rédito electoral o partidista. Porque la mejor manera de superar las dificultades económicas y dar un mensaje de confianza a los ciudadanos y a los mercados internacionales es la unidad de todos.

En este contexto, CiU, en una hábil maniobra de oportunismo político, ofreció el pasado lunes al Gobierno de Zapatero lo que llamaron un "pacto de Estado" para hacer frente a la crisis económica. Es una buena propuesta. Sugerente, sin duda. ¿Quién se iba a oponer a una oferta de estas características? Sin embargo, ese movimiento no es exactamente un ejercicio de buenismo político. En primer lugar, porque está asumiendo una competencia que no le corresponde como partido de la oposición. De nuevo, es el Gobierno el que debe ofrecer un pacto de este tipo, en tanto que es el Gobierno quien debe decidir lostiempos y las formas para hacer frente a la situación. Lo que demuestra que lo único que pretendía CiU era situarse en el centro de la actividad política. En segundo lugar, porque esa propuesta que, a priori, alguien podría pensar que llevaba implícito un alto sentido de responsabilidad institucional, no parecía desde su origen del todo sincera. Efectivamente, sólo 48 horas después del ofrecimiento, Artur Mas negó de forma rotunda en una radio de ámbito estatal un papel de "salvavidas" del Gobierno por parte de su partido. Al mismo tiempo, y en dependencias del Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, se reunía –pretendidamente en secreto– con el líder del PP, Mariano Rajoy. ¿No se suponía que el acercamiento iba a ser con el Gobierno? Ambas acciones demuestran lo que desde dos días antes se intuía. El gesto de CiU fue sólo una cortina de humo para esconder sus verdaderas intenciones, confundir a la opinión pública y avanzar en las negociaciones del único pacto que realmente les interesa: el pacto con el PP, en Catalunya y en España.

El deber principal de una buena oposición, ante una situación económica adversa, es no obstaculizar la acción del Ejecutivo. No hay que confundir el apoyo responsable al Gobierno que se le supone a una oposición preocupada por salir de la crisis, con la apropiación indebida de la oferta de un "pacto de Estado". El Gobierno, como le corresponde, está abierto al pacto social y a la política de mano tendida con todos, pero debe ser siempre quien tome la iniciativa.

Y en lo referente a las dudosas intenciones de los señores Mas y Duran, poco más hay que añadir. Sólo dos días han tardado en enseñar su verdadero rostro y poner de manifiesto sus intenciones reales: seguir forjando su futuro acuerdo con el PP. Unas intenciones que ya se habían vislumbrado desde hace meses. Basta recordar la constante alianza parlamentaria con el PP en el Congreso, votando, por ejemplo, en contra de los Presupuestos o de la nueva financiación para Catalunya, aunque sea para acabar perdiendo. O la advertencia de Duran de que "una mala sentencia del Estatut dificultaría el pacto con los populares en Catalunya". O la negativa de Mas de ir al notario a certificar su rechazo a un pacto con el PP. Las pruebas de la última semana son sólo un eslabón más en su objetivo, cada vez más obvio. Un recordatorio final: el único pacto que CiU fue capaz de cerrar fue el del Majestic. Y así nos fue. •

Diputado. Coordinador de los parlamentarios del PSC en las Cortes Generales

Cano
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