Las cuatro alambicadas opciones que se barajan
para levantar la silla a Zapatero
Por Graciano Palomo
Bruselas, tenemos un problema: España. Vende España, es el principal argumento que se ventila en los mercados financieros internacionales. ¿Quién paga y por qué? Nosotros, todos, especialmente los parados y los contribuyentes, que no es óbice.
Veamos. Los analistas consideran que España tiene un problema económico –no más grave que el resto de los países desarrollados–, al que se suma una extraordinaria crisis política con un Ejecutivo que es incapaz de tomar una decisión ante el huracán que devasta el país desde Finisterre al Cabo de Palos.
¿Qué hacer? Una mayoría de españoles pide un Gobierno de concentración ante la emergencia nacional. No saldrá. Entonces, vayamos a un cambio de líder en el PSOE; tampoco saldrá. No hay fuerza en el partido, en el Gobierno. Pues vayamos a una moción de censura con posibilidades de éxito. Tampoco es viable. El PP no quiere echar un cabo a un presidente que se asfixia entre su propio laberinto. ¡Que se ahogue!
La última de las opciones es elecciones anticipadas. Tampoco el que puede está por la labor.
De modo y manera que el problema entonces, no para ZP sino para España, es que el Gobierno no ofrece credibilidad alguna ni dentro ni fuera. Y los 575 millones de euros de crédito internacional que se necesita a diario para ir tirando (17.800 sólo durante el pasado mes de enero) son cifras mayores, inasumibles en el contexto ya de la zona Trichet.
¡Rumbo a lo desconocido! Entre el acongoje generalizado del respetable, es decir, del pueblo llano. Yo y usted, lector.
De dónde saca... para tanto como destaca
Los avezados periodistas/investigadores de antaño, ya con los recibos de la luz y el agua pagados por mor de sus pensiones, por lo tanto, sin nada que temer, están trabajando en descubrir uno de los secretos (quizá de la esfinge) más socorridos en los últimos tiempos: de dónde saca Julio Ariza el dinero para sus aventuras periodísticas/políticas/integristas/ultras/condísticas, conocidas con el genérico sobrenombre de Grupo Intereconomía. Nadie, hasta la fecha, ha sabido dar respuesta a la pregunta más insistentemente repetida, aunque los clichés van por Ignacio González/caso Tamayo. ¿Qué hace ahí Ildefonso de Miguel?, lo de Dublín, lo de Murcia, lo de Telefónica, bla, bla, bla, suma y sigue.
El dúo ya ha firmado con una importante editorial y, sin duda, se puede convertir en el best seller de la temporada, con apellidos y nombres, lo más granado de los que bailan por las faldas del ex secretario general del PPC, al que Aznar mandó a paseo junto con el incombustible Vidal Quadras. Sí, sí, desde el becario de Wyoming a la desvergonzada dama que robó el tartaja marido a otra, ya en caída libre.
En la competencia de derechas (que no ultra) se frotan las manos...
El 'casoplón` del "tonto de los cojones"
Pedro Castro está siendo ta- bulado en sus dineros de pa pá. Llamó "tontos de los cojones" a los de humilde clase que votan al PP y él puede dar algunas lecciones al respecto. Es decir, no hizo otra cosa que poneren román getafense aquello de que eres más tonto que "un obrero de derechas".
Por de pronto, él se ha montado un casoplón en Casavieja (Ávila) de toma pan y ladrillo que se ha convertido en el dime y direte de los vecinos añejos de los alrededores.
¡Lo que da ser alcalde de Getafe! ¿Por qué será que la casta política se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la ciudadanía?
Castro, ¡ten cuidado, que te madrugan! O te filman, que al final viene a ser lo mismo.
¿Armas contra Rato?
Lo de Cajamadrid tiene su aquél. Con más agujeros negros que el cosmos de Stephen Hawking, llega el gran don Rodrigo, que no de Vivar, pidiendo árnica y sin saber exactamente cúal será la hoja de ruta. Lo ha dejado claro la lideresa ante su espadachín preferido: ¿qué armas tenemos contra éste?
Ir por libre e independiente sin tener a lo que asirse y en un barco de prestado no puede tener buen puerto. Por de pronto, el asalto a Caixa Galicia del picajoso Feijóo (¡quítame ahí esos citroéns!) va a ser que no, y, además, es imposible. Zapatero, Virgilio, querrá tener su predio y ahí en la Plaza del Celenque se van a repartir más óbleas xacobeas que en pleno Camino de Santiago.
Tengo para mí que a Rato, desconfiado por pasados los 60, se la van a colar con más tino que a la antigua novia de Pipi Estrada. Me recuerda en exceso la inmortal obra de Tirso de Molina, tan perenne como la propia condición humana. ¿Me has entendido algo, RR? ¡Seguro que sí! En todo caso será tu problema.•
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