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Internacional
Nº 867
8/2/2010
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Laura Chinchilla anuncia una línea continuista del mandato de Óscar Arias

LLEGA LA PRIMERA PRESIDENTA DE COSTA RICA

El pasado 7 de febrero, Laura Chinchilla, candidata del Partido Liberación Nacional (PLN-, conseguía alzarse con la presidencia de Costa Rica en la primera vuelta de las elecciones, al cosechar casi el 47 por ciento de los votos. Se convierte así en la primera mujer al frente de los destinos de la nación menos pobre de Centroamérica. Esta licenciada en Ciencias Políticas, casada con un español, y con una larga carrera en la Administración, iniciará su mandato el próximo mes de mayo con la clara intención de continuar las políticas de su predecesor en el cargo, y miembro de su misma formación, Óscar Arias.

Por Antonio Sarrión

Finalmente no se producía ninguna sorpresa y, tal y como anunciaban los sondeos, Laura Chinchilla, la candidata oficial del Partido Liberación Nacional (PLN) –una formación cuyos postulados políticos cabalgan entre las propuestas socialdemócratas y las social-liberales–, conseguía la victoria en las elecciones celebradas en Costa Rica el pasado 7 de febrero.

La única incertidumbre se centraba en la posibilidad de que fuera necesaria la convocatoria de una segunda vuelta, dado que, según la Constitución tica (costarricense), para proclamar automáticamente presidente a un candidato, es necesario que, además de ser el más votado, sus sufragios recogidos superen el 40 por ciento de los votos emitidos. A falta de una semana para la cita electoral, la mayoría de las encuestas otorgaban a Chinchilla ese porcentaje, pero con escaso margen. Las dudas se disipaban al cierre de las urnas; la candidata del PLN conseguía el 46,70 por ciento, superando ampliamente el tope requerido.

Sus dos más directos rivales, el candidato de centro-izquierda, del Partido de Acción Ciudadana, Ottón Solís, y el derechista Otto Guevara, del –paradójicamente denominado– Partido Libertario, sumaban el mismo porcentaje que Chinchilla entre ambos. El primero recaudaba el 25,17 por ciento, mientras que el segundo llegaba al 20,82. En el caso de Solís era la tercera intentona por llegar a la Presidencia –en las anteriores elecciones, a punto estuvo de conseguirlo, aunque, finalmente, fue Óscar Arias quien se hacía con la victoria por un estrecho margen.

Tras estos comicios, Solís anunciaba su retirada: "Mi tiempo fue mi tiempo y lo cumplí creo que a cabalidad. Felicito a Laura Chinchilla, que va a ser presidenta de la República. Quiero decirle que contará con una defensa de lo bueno que haga, con nuestro apoyo, y que como primera presidenta mujer, esperamos que asuma decididamente la equidad de género". Solís fue el candidato que más hincapié hizo en su campaña sobre políticas sociales.

Por su parte, Otto Guevara consolidaba su alternativa –en las anteriores elecciones apenas conseguía un ocho por ciento de las papeletas–, con un discurso ultraliberal, que apostaba por la privatización masiva de los servicios públicos, la dolarización de la economía, y hasta por el derecho a portar armas, en un país que voluntariamente decidía prescindir de su ejército hace ya décadas.

Lo que parece evidente es que, dados los resultados globales de estos comicios, en Costa Rica no existen formaciones políticas con posibilidades reales que sustenten una línea política en la estela bolivariana, como sí sucede en la vecina Nicaragua, por lo que el rango de opciones se comprime entre las propuestas derechistas y neoliberales, desde un extremo, y la socialdemocracia aperturista con leve contenido social que podría representar el partido liderado por Solís.

Laura Chinchilla ya ha anunciado una línea continuista con la desplegada por su predecesor, compañero de partido y mentor, Óscar Arias. En su campaña electoral introducía elementos del discurso conservador en materia de seguridad ciudadana, puesto que, aunque costa Rica es uno de los países con menores tasas de delincuencia de toda América Latina, en los últimos tiempos se ha convertido en uno de los lugares de paso de las actividades del narcotráfico mexicano.

También esta postura de cierta dureza está motivada por una xenofobia creciente en el país, dado que casi un millón de nicaragüenses –los inmediatos vecinos del norte–viven desde hace varios años en el país dela pura vida como consecuencia de la migración económica. Constituyen casi el 25 por ciento de la población total, aunque no tienen derecho al voto –estas elecciones, además de presidenciales, también han sido legislativas y municipales, y en ellas, al margen de a la nueva presidenta, se han elegido dos vicepresidentes, 57 diputados y casi mil concejales–.

Chinchilla, pese a las acusaciones de debilidad por parte de sus oponentes durante la campaña, no es, ni mucho menos, nueva en el escenario político. Ahora tiene 50 años, y desde los 90, ha venido desempeñando cargos como diputada, viceministra y ministra de Seguridad, de Justicia y vicepresidenta de la República. En 2008 decidió renunciar a su puesto como vicepresidenta a la sombra de Arias para aspirar a la candidatura presidencial por el PLN, que disputó y ganó con amplia ventaja a sus contendientes, Johnny Araya, alcalde de San José, y el ex ministro de Seguridad Fernando Berrocal.

Está casada con el español José María Rico y es madre de un hijo. Es calificada por sus cercanos colaboradores como una mujer fuerte y decidida, opinión que personalmente comparte, ya que durante la campaña se definía a sí misma como una mujer "con los pantalones bien puestos".

Ya dejaba bien claro en su programa que apuesta por el comercio internacional como vía de desarrollo, y que por eso concluirá las negociaciones de tratados comerciales con la Unión Europea y China. También ha asegurado que depurará los beneficios de los acuerdos firmados con países como México, Chile y Estados Unidos.

Dado que el PLN ha perdido algunos de sus efectivos en el Parlamento, tendrá que buscar apoyos puntuales para determinadas decisiones. Católica practicante, ya ha explicado que se opone a reformas legales que contradigan los preceptos religiosos y, según sus afirmaciones, las tres prioridades de su gobierno serán la seguridad, los programas sociales, entre los que destaca la promesa de creación de una red de jardines infantiles para las madres que trabajan, y la lucha contra la tramitología –la burocracia en versión tica–, el exceso de requisitos y trámites para las empresas y ciudadanos que acuden a los servicios públicos.

Chinchilla es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y tiene un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos). Además de los cargos públicos anteriormente mencionados, ha trabajado desde 1990 como consultora en América Latina y África para diversos organismos internacionales en el área de la reforma institucional, judicial y de la seguridad pública. •

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