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Nº 867 -8/2/2010

Núñez Feijóo, enfrentado a Génova en defensa de la fusión de las cajas gallegas


EL 'EFECTO RATO' AGITA AL PP

Ha entrado un nuevo jugador en la cancha y se nota. La llegada de Rodrigo Rato a la presidencia de Caja Madrid hace tan sólo unos días ya ha conseguido soliviantar al sector de las Cajas, remover las aguas de las fusiones y, de paso, provocar una seria fractura entre el PP nacional y la Xunta Gallega. No en vano, está en juego el viejo proyecto de Montoro de crear la gran caja de ahorros del PP, gracias a la unión de Caja Madrid, la CAM y Caixa Galicia. Una idea contra la que está dispuesto a echar el resto el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo, quien ve esfumarse su propio proyecto de una gran caja gallega, fruto del matrimonio entre Caixa Nova y Caixa Galicia. Una fusión contra la que, además, el Gobierno de Zapatero también ha lanzado la artillería pesada.


Por E. Moreno

H ace 25 años a Galicia se le quiso poner en la segunda división dentro de las autonomías con un Estatuto de segunda división. Y ahora, otra vez más, se quiere que no tenga cajas y se quede en la segunda división desde el punto de vista de sus entidades financieras". Con estas amargas palabras se quejaba estos días el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de los obstáculos que le han surgido a su viejo y querido proyecto de crear una gran caja de ahorros gallega, fruto de la unión entre Caixa Nova y Caixa Galicia. Una fusión con la que no comulgaba demasiado el Banco de España, pero que parecía cosa hecha, dadas las insistentes recomendaciones de los responsables económicos para rematar cuanto antes los procesos de fusión, empezando por los más fáciles, es decir, los que se desarrollan dentro de una misma Comunidad Autónoma.

Sin embargo, con lo que no contaba Feijóo era con la fuerza con la que ha aterrizado Rodrigo Rato en la presidencia de Caja Madrid. No en vano, Rato llega no sólo con las bendiciones de todos, sino que, además, su experiencia y peso político le han convertido, de la noche a la mañana, en "líder espiritual de las cajas de ahorros", en palabras de un diputado socialista.

Pero, además, a Rato le esperaba una agradable sorpresa encima de la mesa de su nuevo despacho. Su antecesor en el cargo, Miguel Blesa, en un gesto que dejaba claro lo doloroso de su salida de la entidad, anunciaba que había dejado todo listo y encarrilado para poner en marcha el antiguo proyecto largamente acariciado por el responsable económico del PP, Cristóbal Montoro. Se trata, nada menos, que de crear la gran caja de ahorros del PP, fruto de la unión entre Caja Madrid –que pilota el proyecto–, la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo) y Caixa Galicia. Es decir, montar la primera caja de ahorros del país, bajo control directo o indirecto del PP –las tres comunidades están gobernadas por ese partido–, y en competencia directa con La Caixa. La jugada se completa con otra fusión, esta vez entre Bancaja Caixanova y Caja Murcia, también con claros tintes PP.

Ni que decir tiene que esta posibilidad ha sido apoyada sin dudas, pero discretamente, desde la sede central de la calle Génova. Pero no así desde la Xunta de Galicia. En cuanto al PSOE, la posibilidad de la fusión entre Caixa Nova y Caixa Galicia ha sido muy mal recibida. Para el Gobierno, se trata del broche que culmina la nueva Ley de Cajas Gallegas, contra la que han lanzado todas las armas, incluido un recurso de inconstitucionalidad, como ya se ha hecho en Andalucía hace años y en Madrid en 2009. Con ello, se quiere paralizar la aplicación de una norma que ya "está corriendo", en palabras del secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías. Es decir que se están aplicando algunas medidas que el Gobierno asegura que pueden ser inconstitucionales, como la renovación de los órganos de dirección de las cajas, que ya ha empezado. Por ello, la táctica pasa por suspender la norma y luego negociar.

Con ello, la intención es ganar tiempo. No en vano, la nueva Ley de Cajas Gallegas supone, por un lado, la pérdida de influencia del alcalde de Vigo, ya que los nuevos representantes municipales en su consejo general pasarían de 19 a 6 tras el cambio de normativa. "Nos veremos en los tribunales", ha advertido Caballero, quien ha transformado este enfrentamiento en una lucha territorial más que entre partidos. "Es un ataque abierto a Vigo", aseguró el alcalde, que no descarta la convocatoria de una movilización ciudadana contra la fusión. Una fusión que, aunque cuenta con el aval del informe de la entidad KPMG, supondría unajuste de 1.200 puestos de trabajo, y requeriría ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (FROB) por valor de 1.200 millones. Por lo tanto, la llave está en manos de Miguel Ángel Fernández Ordoñez.

Pero hay más. El proceso de renovación de cargos llega justo cuando los dos presidentes, José Luis Méndez, de Caixa Galicia, y Julio Gayoso, de Caixanova, se enfrentan con su posible jubilación. Los dos, pero sobre todo el segundo, se han mostrado en su gestión más cercanos a los planteamientos socialistas, por lo que la cabeza visible de la fusión no podría ser ninguno de los dos. Para ello, algunos rumores hablan de un posible desembarco de Juan Ramón Quintas –quien ya ha cumplido su mandado al frente de la CECA– o de Margarita Rodríguez.

Pero en el trasfondo de la batalla por las cajas gallegas subyace el espinoso debate en torno a las fusiones interregionales. Para muchos, ésta es la única salida para racionalizar el sector de las cajas, ya que hay varias comunidades que no tienen más que una Caja. De hecho, el caso de Caja Madrid es ejemplarizante. O se fusiona con cajas de otras regiones, o está condenada a mantener su actual tamaño, y, de paso, sus dificultades en morosidad, sin posibilidad de crecer. La llegada de Rato a la entidad, coinciden en señalar varias fuentes, va sin duda a influir mucho a la hora de dar vía libre a uniones entre cajas de diferentes comunidades. Un proceso que ya se ha dado en el caso de Cajasol y Caja Guadalajara. Y que quieren aprovechar Caja Segovia, que ya ha anunciado su firme intención de abrir ya las negociaciones con Caja Madrid, con el fin de cerrar cuanto antes un acuerdo. Con ello, da la espalda a otras opciones, para apuntarse al caballo ganador que pilota Rato. Un planteamiento que, apuntan los expertos, probablemente sea imitado por otras entidades, como Caja Ávila. •

30 de junio: fecha límite para las fusiones

El Banco de España tiene prisa con las fusiones. Esto, en realidad, no es nada nuevo, aunque esta vez sí hay fecha límite. Se trata del 30 de junio, fecha límite impuesta por la Comisión Europea para dar su visto bueno al FROB Antes de esa fecha, y como condición ineludible, tiene que estar por lo menos en marcha el proceso de reestructuración de las cajas, es decir, que exista un diseño de las fusiones posibles o en negociación y un esbozo del futuro mapa financiero español.

Algo nada fácil, si se tiene en cuenta que la mitad de las cajas de ahorros aún no han iniciado, ni de lejos, ningún tipo de proceso de fusión, y que de los que ya están en marcha, sólo cuatro parecen estar encaminados, aunque algunoscon matices. Se trata de las uniones entre las cajas catalanas ( Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa, por un lado, y Sabadell, Girona, Terrasa y Manlleu, por el otro), la mencionada de Caja Guadalajara con Cajasol (la única de carácter interregional) y la de Caja España y Caja Duero. El problema de la mayoría de estos procesos radica en las ayudas que pueda obtener del FROB. Según el Banco de España, sólo podrán acceder a estas ayudas las entidades que tengan un rating mínimo de A, con perspectiva estable o positiva. Esta condición no la cumplen ni la fusión de Caixa Sabadell, Terrassa, Girona y Manlleu, ni la de Caja Duero y Caja España, ni la de Caixa Laietana y Penedés. Tampoco, apuntan los expertos, la tendrá la hipotética unión entre Caixa Galicia y Caixanova. Los únicos que, por ahora, podrían beneficiarse de estas ayudas serán las cajas implicadas en la fusión entre Caixa Catalunya, Manresa y Tarragona.


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