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Internacional
Nº 867
8/2/2010
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La Iglesia consigue leyes antiaborto en medio país

CRUZADA TRIUNFAL EN MÉXICO

Mientras en España el Partido Popular encabeza la ofensiva anti-aborto, México aprueba nuevas leyes que coartan el derecho a decidir de las mujeres, dentro de una cruzada en la que el tradicionalmente laico PRI se ha aliado con la jerarquía católica del país.

Por Oriol Malló (México D.F)

La Ciudad de México es el paraíso de las libertades civiles. Desde hace tres años sus mujeres pueden abortar libremente y desde diciembre de 2009 las parejas homosexuales pueden casarse y adoptar hijos en cada una de sus 18 delegaciones políticas o ayuntamientos de barrio. Por ello quizás la capital mexicana, dominada desde 1997 por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, está bajo cerco. La historia de la mayor ofensiva clerical contra los derechos reproductivos de la mujer se inició, paradójicamente, con una colosal victoria para las mujeres mexicanas. El 24 de agosto de 2007, tras tensas discusiones en iglesias, en las calles y en los medios de comunicación, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, con mayoría absoluta del PRD, logró por 46 votos a 17 reformar el código penal y las leyes de salud para despenalizar el aborto dentro de las primeras 12 semanas de gestación.

Después de estas doce semanas, según la letra de la reforma, se podía penalizar a las mujeres que aborten con de 3 a 6 meses de cárcel o de 100 a 300 días de servicio comunitario. Antes de esta reforma, las mujeres en el Distrito Federal podían abortar legalmente sólo si habían sido violadas, en caso de malformación fetal, riesgo para la vida de la madre o por inseminación artificial sin el consentimiento de la mujer. Tras el apoyo del Partido Revolucionario Institucional, la fuerza política mayoritaria en todo el país, y el aval de la Corte Suprema de México que en agosto del 2008 ratificó la legalidad del aborto en el Distrito Federal, muchos pensaron que una oleada de legislaciones abolicionistas llegaría desde los estados de la república que suelen imitar las medidas de la capital en casi todos los ámbitos.

Nunca una percepción fue tan equivocada. A los tres meses de la resolución de la Suprema Corte, Morelos, un pequeño estado situado al sur del D.F., reformó su constitución para que declarara que la vida comienza en el momento de la concepción. Y así se inició la tendencia de equiparar legalmente al aborto con el homicidio: primero en Morelos, y al cabo de pocos meses fueron Baja California, Campeche, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora y Yucatán. Este pasado diciembre le tocó el turno a Veracruz mientras resoluciones pro-vida se están discutiendo también en Michoacán y en Aguascalientes. Medio país prohíbe explícitamente el aborto y Jalisco, corazón pintoresco de México, se ha convertido en un perfecto ejemplo de esta ofensiva antiaborto que sigue patrones exitosamente aplicados en Nicaragua, donde en 2006 y para garantizar el apoyo del poderoso arzobispo de Managua, Miguel Obando, al candidato presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Daniel Ortega, los diputados de esta formación progresista apoyaron una reforma al código penal que prohíbe incluso el aborto terapéutico que se aplica en caso de violaciones o cuando el feto pone en riesgo la vida de la madre.

Esta ofensiva contra los derechos reproductivos de la mujer ha tenido el entusiasta apoyo del conservador Partido de Acción Nacional, siempre fiel a los alineamientos de la Iglesia católica, y vinculado a sus homólogos españoles del Partido Popular. Uno de sus máximos representantes, el gobernador del estado de Jalisco, Emilio González Márquez, presentó hace poco una propuesta al Congreso local para impedir a las mujeres abortar por cualquier razón incluyendo el estupro. En conferencia de prensa, González proclamó que "para mí, y a los ojos del pueblo de Jalisco, el aborto está mal". Vinculado a una sociedad secreta de creyentes ultramontanos, llamada El Yunque, el gobemador Emilio González, devoto de la Cristiada, o insurrección católica contra la república mexicana en 1926, ha promovido también campañas para prevenir el contagio del sida a través de la abstinencia y la fidelidad. Aunque parezca paradójico, la mayoría de estados que han aprobado legislaciones provida son de extracción priista. Se puede decir, sin lugar a dudas, que los máximos promotores de estas iniciativas en línea con la jerarquía eclesiástica, provienen del Partido Revolucionario Institucional, organización política de reconocidos orígenes laicos y masónicos, cuyas élites iniciaron hace ya cuatro décadas un largo viaje hacia el maridaje de intereses con el Vaticano aunque el PRI pertenezca a la Internacional Socialista desde el 2003.

El primer viaje del Papa Juan XXIII a México, invitado por el presidente José López Portillo, se produjo en enero de 1979 y fue tal el fervor popular y el apoyo político al máximo nivel, que el polaco creyó haber redimido a aquel país ateo de su original pecado revolucionario. Se dice, incluso, que en aquel viaje Karol Woltija tuvo una visión de la futura caída del bloque soviético. Lo cierto es que el presidente mexicano escenificó públicamente lo que ya era un hecho real. Desde 1945, las escuelas de curas y monjas se convirtieron en las educadoras de las élites políticas mexicanas hasta el puntode que los dirigentes del partido hegemónico olvidaron los principios laicos y jugaron un papel fundamental en la erosión de la laicidad del estado mexicano. Cuando el presidente Salinas de Gortari anuló en 1992 los artículos constitucionales que negaban personalidad jurídica a la Iglesia católica y legalizó propiedades, inmuebles, escuelas y universidades católicas, el poder e influencia del episcopado mexicano creció a marchas forzadas. Mientras el número de fieles disminuía entre el pueblo mexicano, que navega entre el folklore católico, el agnosticismo y la presión del protestantismo norteamericano, los cuadros políticos y empresariales del país ponían a sus hijos en manos de la Legión de Cristo y el Opus Dei abandonando la tradicional formación laica que ellos mismos recibieron en la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, el mayor campus público de América Latina. Las consecuencias llegaron con el siglo XXI y la derechización completa de las élites mexicanas.

De cara al inminente futuro, las implicaciones de las reformas constitucionales en Veracruz y otros 16 estados son enormes yaque pueden llevar el debate sobre al aborto a nivel federal según determina la propia estrategia del episcopado. A fines del 2009, Veracruz aprobó también una propuesta que pide al Congreso considerar la proscripción del aborto en todo el país, un acto viable porque la constitución mexicana estipula que la legislatura de un estado puede proponer una reforma al Congreso nacional. En marzo, la región más populosa del país, Estado de México, con más de 15 millones de habitantes, incluida el área metropolitana del Distrito Federal, votará una medida similar contra la interrupción legal del embarazo y esta vez todos los ojos estarán puestos en su gobernador, un joven priista llamado Enrique Peña Nieto que suena como futuro candidato a la presidencia de la república en 2012 y que cuenta con el apoyo del gigante de la comunicación Televisa, los grandes empresarios del país y la Iglesia católica.

En su estatus de joven y apuesto presidenciable, el pasado 16 de diciembre de 2009 Enrique Peña Nieto visitó al Papa Benedicto XIII en la Santa Sede para presentarle a su futura mujer, la actriz de telenovelas Angélica Rivera La Gaviota, estrella del elenco Televisa, todo un show retransimitdo en directo por esta cadena en horario de máxi- ma audiencia. Operación política de altos vuelos que incluyó una entrevista a puerta cerrada con el secretario de Estado del Vaticano Tarcisio Bertrone, máximo responsable en materia de política interior y exterior del Vaticano, ante el cual el gobernador mexiquense reafirmó sus lazos con la jerarquía católica que la prensa mexicana atribuye a su proximidad con el Opus Dei, debido a sus estudios de derechos en la Universidad Panamericana, propiedad de esta orden española. Pero al parecer Peña Nieto se comprometió con el hombre fuerte del Vaticano a evitar a la despenalización del aborto con lo cual es casi seguro el aval del congreso de este populoso estado, de mayoría priista, a la legislación provida. Decisión que precipitará, según todas fuentes consultadas por EL Si-cm, la avalancha de mujeres que piden abortar en Ciudad de México donde hay incluso ONGs que ofrecen ayuda económica a todas aquellas que quieran practiar un legrado en el Distrito Federal. Las espadas siguen en alto mientras el cerco al izquierdista Distrio Federal se acrecienta cada día más. •

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