Aena y Loterías, primeras candidatas
SALGADO ABRE LA VEDA
DE LAS PRIVATIZACIONES
`LIGHT'
En tiempos de vacas flacas, los gobiernos buscan desesperadamente nuevas
fuentes de ingresos. De ahí que, como ha ocurrido en otros países, haya vuelto a
surgir estos días el debate en torno a una posible nueva tanda de privatizaciones
como forma fácil de hacer caja para cubrir déficit. Desde el Gobierno, la consigna
es actuar con prudencia. Por eso, Economía parece haber optado por fórmulas light.
Así, Aena, uno de los bocados más golosos que le quedan al Estado, dará entrada a
capital privado, pero sólo hasta el 30 por ciento. Asimismo, otro caramelo, Loterías,
también va a cambiar y abrir las puertas a la iniciativa privada. Todo ello en el
marco del famoso plan de reequilibrio 2010-2012 aprobado por el Gobierno, y que
prevé un recorte presupuestario de hasta 50.000 millones de euros.
Por E. Moreno
Entre los años 1984 y 2004, el Estado ingresó, en concepto de venta de empresas públicas, más de
40.000 millones de euros. Una cifra que, hoy por hoy, le vendría más que bien al Gobierno para ayudar a atajar la escalada del déficit, y hacer más viable cumplir con el compromiso ante las autoridades de Bruselas de volver a la ortodoxia presupuestaria en 2013. Sin embargo, mucho de lo que se podía vender ya está, desde hace tiempo, en manos privadas, por lo que al Estado le quedan muchos menos recursos de los que echar mano para hacer caja. Hasta tal punto de que, aunque el Ejecutivo decidiera vender hoy mismo todas sus posesiones, no sería capaz de alcanzar ni siquiera un 20 por ciento de ese monto en el mejor de los casos, tal y como apuntan los expertos.
Sin embargo, la tentación de privatizar ha vuelto a surgir en el Ministerio de Economía y Hacienda que dirige Elena Salgado, coincidiendo con la fase previa a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. De hecho, hace unas semanas, el Gobierno aprobó y remitió al Congreso de los Diputados un plan económico-financiero de re-equilibrio 2010-2012, en el que se contempla un recorte presupuestario de hasta 50.000millones de euros en este período, en línea con lo contemplado en la flamante Ley de Economía Sostenible. Aunque el plan no termina de concretar de qué partidas saldrá el tijeretazo, al margen de una reorganización de la estructura administrativa, con desaparición de los organismos que no sean nece sarios, en medios financieros no se descar ta que en alguna medida contribuyan pro cesos de privatización parcial de empresa! del Estado. Unas privatizaciones, en todo caso, parciales, sin pérdida del control por parte del sector público, pero que en muchos casos, además, requieren duras negociadones con las Comunidades Autónomas.
Éste es el caso de la primera y más golosa opción para el sector privado, Aena, ente gestor de aeropuertos. Las especulaciones en torno a su posible privatización no son nuevas y se disparan con cierta periodicidad. No en vano, España es uno de los muy escasos países que mantienen el tráfico aeroportuario en manos públicas. Además, este área es blanco de no pocos conflictos territoriales, como por ejemplo la siempre incómoda reclamación de competencias de la Generalitat sobre el aeropuerto barcelonés de El Prat.
Aunque se han llegado a plantear varias posibilidades, según las últimas indicaciones lanzadas por el ministro de Fomento, José Blanco, la fórmula elegida para reestructurar Aena es la de convertirla en sociedad mercantil, y privatizar hasta un 30 por ciento de las acciones. Esto se haría o bien mediante concurso o bien a través de una salida a Bolsa. En todo caso, ya hay varias empresas que han manifestado su interés por la operación, que se enmarca dentro de la nueva Ley de Modernización del Sistema Aeroportuario, que se presentará probablemente a lo largo del primer semestre, como son Ferrovial y Albertis.
Porque aunque el negocio aeroportuario se ha visto muy afectado por la crisis, sigue siendo atractivo. Aena, en el año 2008, obtuvo unos beneficios brutos de más de 800 millones de euros. En 2009, las estimaciones apuntan a una caída del 30 por ciento en las cifras. En todo caso, la mayor parte de los ingresos proceden de los grandes aeropuertos como Barajas o El Prat, convertidos en verdaderas máquinas de hacer dinero, y que compensan el fiasco financiero que suponen la gran mayoría de los aeropuertos. Precisamente ese punto, el de la viabilidad comercial de muchos aeropuertos pequeños, ha sido uno de los principales obstáculos a la hora de desechar una opción de privatización más agresiva. "El problema es, señala un economista y diputado socialista, que frente al negocio que suponen los aeropuertos grandes, hay muchísimos pequeños que están siempre en pérdidas, pero que son necesarios desde un punto de vista estratégico para el desarrollo de una zona. El temor es que, si se privatiza por completo la gestión aeroportuaria, la o las empresas privadas pueden optar por cerrar esos aeropuertos. En todo caso, habría que encontrar una fórmula de compensación por mantenerlos abiertos. Por eso, lo más razonable es que el Estado mantenga el control de Aena".
Pero lo cierto es que, con esa fórmula de entrada parcial de capital privado, el Estado no va a hacer mucha caja. Según las estimaciones que circulan en medios financieros, la venta del 30 por ciento de Aena, en la actualidad y en el marco de una situación de crisis, podría reportar no mucho más de 2.000 millones de euros.
La segunda apuesta del Gobierno es la de Loterías. Una perspectiva que se ha empezado a vislumbra a finales del año pasado,dentro de los Presupuestos Generales del estado 2010, y que ha puesto en pie de guerra al sector, con sus 12.000 trabajadores, que hablan de una privatización encubierta de las administraciones de Loterías y Apuestas del Estado (ONLAE). La espoleta que ha hecho saltar las quejas de los loteros son dos disposiciones adicionales, la 32 y la 34, incluidas en esos PGE, que introducen la novedad de que cualquier empresa, mediante contratos privados, y no sólo por concesión pública como hasta ahora, podrá comercializar Loterías del Estado. Varias empresas habrían manifestado interés en entrar en este juego, que incluiría la legalización de las apuestas on line, hoy en día dominadas por Cirsa y Bwin. •
Los ejemplos de Grecia
y Gran Bretaña
España no es el único país en el que se plantea vender. Grecia, acosada por el endeudamiento, ha anunciado un amplio paquete de venta de activos, con el cual espera recaudar unos 2.500 millones de euros. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha ido más lejos, lanzando un plan privatizador con el que pretende ingresar 17.000 millones de euros solamente en el año 2010. Con ello espera recortar la preocupante deuda pública de Reino Unido que alcanza el 58 por ciento del PIB.
En España, tras las dos oleadas pnvatizadoras emprendidas desde 1984, no queda demasiado margen de maniobra. Además de las que se están barajando ahora, el resto de opciones, apuntan la mayoría de las fuentes consultadas, o no merecen mucho la pena por su escaso volumen, o bien se presentan por ahora como inviables. Entre estas últimas, dos joyas de la corona, como
son el Ente Público RTVE y la Agencia EFE. En ambos casos, no parece que el Gobierno se plantee ni siquiera la remota posibilidad de vender, por el enorme coste político y de pérdida de influencia mediática que supondría. Adif, gestor de las infraestructuras ferroviarias, por otro lado, tampoco entra en estas previsiones de
venta, ya que anteriores experiencias, como la de Gran Bretaña, han demostrado que estas infraestructuras en manos privadas suelen estar abocadas al fracaso.
En cuanto al resto, la venta del 5 por ciento de Iberia no supondría más de 100 millones de euros, otro 10 por ciento de Red Eléctrica (REE, donde el Estado tiene un 20 por ciento, del que, por ley, sólo se puede desprender de la mitad), otros 500 millones.
Por lo demás, aún quedan en manos públicas participaciones en empresas como Enagás, EADS o Ebro Puleva. También está presente en otras como Grupo Navantia (naval), Hispasat, P4R (comercio exterior, Sodian, Enusa (combustibles nucleares), Equipos Nucleares (suministro y montaje de centrales), Cetarsa (tabacos), Tragsa, Mercase, o el hipódromo de Madrid, además de Hunosa o Minas de Almadén.
|