Laia Marull, actriz
"HACER CINE Y TEATRO
ES COMO TENER
LOS MEJORES AMANTES"
Laia Marull ha ido forjando su talento de actriz nata en las bambalinas y en el
plató, con su obsesión por el aprendizaje y esa mezcla de frescura y entusiasmo
que realzan sus personajes. Ya sea Antígona en el teatro, como la esposa
maltratada en 'Te doy mis ojos' o la enamorada y poseída Leonor, de su última
película 'La herencia Valdemar'.
Por Isabel Alcázar
L a actriz nacida en Barcelona tiene un currículo solvente acompañado por la fortuna desde que
ingresó en la Escuela de Teatro Nancy Muñón y LLuis Pascual la subió a sus tablas en Así que pasen cinco años, de García Lorca. Después trabajó en El polígrafo de Lépage, entre otras. En1994, la cadena catalana TV3 la contrató para la serie Estació d'enllac, que la hizo popular, y en 1996 comenzó una carrera fulgurante en el cine. Rodó con Antonio Farré Razones sentimentales; con Antonio Hernádez, Lisboa; Mensaka, dirigida por Salvador García Ruíz; la francesa No llores Germaine y la canadiense Café Olé en 2000. Laia Marull estrenó ese mismo año Fugitivas, que dirigió Miguel Hermoso. En 2003 coprotagonizó con Luis Tomar Te doy mis ojos, con la que ganó numerosos premios, como un Goya a la Mejor Actriz que también recibió Icíar Bollaín como Mejor Directora y la Concha de Plata a la Mejor Actriz, en el Festival de Cine de San Sebastián. Bajo la dirección de Antonio Hernández rodó Oculto, en 2005; El Greco, dirigida por lannis Samaragdis en 2007; Pretextos, a las órdenes de Silvia Munt, en 2008, y ahora vuelve vestida de época en el relato de terror basado en textos de H.P.Lowecraft, La herencia Valdemar.
—¿Cuál fue la primera impresión al conocer La herencia Valdemar?
—Me encantó el guión, lo leí todo de un tirón y me prendé de mi personaje como mujer enamorada y dentro de una historia de amor muy romántica y a la vez que era una mujer dura que va hasta el fondo de lo que quiere, que no se conforma y no tira la toalla. Me encantó la ambientación, para mí era algo nuevo y quería probar, trabajar en una película de género y de época que era como muy clásica. Me apetecía probar por ahí y ver qué salía y luego el hecho de trabajar con un director novel, alguien que está empezando, siempre es como un aliciente porque cree mucho en su proyecto, no ha hecho nada hasta entonces y es bonito ver ese paso de las ganas y la ilusión por hacer una película.
—¿Qué es lo que más le gustó de Leonor, su personaje?
—Me ha gustado mucho tener que ir a caballo, me han dado ganas de hacer una película de aventuras o del oeste. Yo sabía equitación y los caballos se ponen muy nerviosos rodando y es muy bonito sujetarlo y decirle: "que nos toca, nos toca". Me encantóentrar en la energía de Leonor, una mujer tan especial y porque trata de un cuento dentro de lo que relata la historia; ese puzzle siempre interesante de pensar que se hablaba de nosotros con voz en off, de una historia que había pasado, que le daba misterio y era muy bonito saber estar pendiente de todo eso. Fue una gozada estar en Comillas y empezar a rodar allí, en ese lugar tan maravilloso, todo el equipo unas tres o cuatro semanas, durante las que se creó un buen ambiente de trabajo. Me gustó también mucho y era un reto el momento aquel en que me ponía poseída de ese ser maligno y del que me voy a acordar toda la vida.
—Su anterior película fue Te doy mis ojos, ¿qué significó para usted meterse en un personaje que sufre la violencia de género?
—Pues fue una suerte haber trabajado en esa película de Icíar Bollaín, una suerte poder haber aportado un granito de arena a este problema tan gordo que viven muchas mujeres. Todavía me paran por la calle y me dicen que les encantó esa película porque les aportó esto y aquello, porque estaban en una situación parecida. Estoy muy satisfecha por haber trabajado en Te doy mis ojos, porque sigue siendo un referente en muchas profesiones, desde los que trabajan en la ayuda social a mujeres maltratadas, en los derechos humanos y demás. Me gustó mucho trabajar con Icíar , Luis Tosar y Candela Peña. Me han llamado de muchos coloquios sobre ese tema y alguna vez he participado en actividades sobre los malos tratos y violencia de género, pero he intentado alejarme porque yo quiero dejar claro que no soy una experta en ese tema aunque me documenté mucho antes del rodaje, pero no sé más sobre ello que los que llevan muchos años trabajando en apoyo a las mujeres maltratadas y demás. Entonces, hice muchas cosas pero sin implicarme como experta.
—¿Cómo cree que ha evolucionado desde que empezó a actuar en series de televisión y qué le aportaron?
—No tengo ni idea, creo que soy la misma, no sé, lo que yo intento es no crecer para mal, porque cuando has hecho muchas películas parece como que vas de sabido y eso es lo que yo intento evitar, el creer que como lo he hecho muchas veces lo sé bien. Yo prefiero pensar que tengo que aprender muchas cosas de distintas maneras y lo que sé lo utilizo porque sale de manera natural por intuición y formación. Me gustan todos los géneros, quiero probarlos todos, quiero hacer comedia en cine y en teatro y tengo la gran suerte de poder combinar los dos, que es como tener los mejores amantes pero no necesitas lavarles la ropa y lo que te molesta de uno tienes la suerte de no encontrarlo en el otro y me encanta poder combinar el cine y el teatro. Televisión ya casi no hago, pero para mí cada proyecto es nuevo y diferente y lo que se hace normalmente en televisión es rodar todas las semanas porque son muchos capítulos. Me gusta de la televisión la rapidez e inmediatez y la forma de acoplarse todos es más rápida y sencilla que en el cine, donde tienes más tiempo de preparación, de meterte en el papel; en la televisión hay que ensayar muchas más veces que en el cine.
—Cine, teatro, ¿dónde se siente mejor actriz?
—A mí lo que me gusta es mantener la ilusión, las ganas de arriesgarme y buscar cosas nuevas en la profesión de actriz que cada día me gusta más. Me enamoré de ella estudiando en la Escuela Nancy Muñón de Barcelona y me di cuenta de que era una adicción y continúa siéndolo con sus pros y sus contras, pero me sigue encantando el hecho de hacer una ficción y que se pueda ir al cine y creérselo, me parece una maravilla. Me siento igual de actriz en un medio que en otro y en historias clásicas o de la actualidad, porque de lo que se trata es de meterse en la historia, en lo que está pasando en ese momento. La época te marca por las maneras y situaciones que son distintas. Por ejemplo, en Sófocles, hacer de Antígona con ese texto tan maravillosos y divertido, fue emocionante. Si no hiciera cine o teatro no tengo ni idea de lo que podría hacer, creo que tengo dotes para otras cosas pero no las hago.
—Ha trabajado con varios directores noveles, ¿cómo ve las nuevas generaciones de cineastas españoles?
—Las veo muy bien, muy a punto para
hacer buenas películas, lo que pasa es que en este país siempre nos quejamos de que falta algo y esto es verdad porque el cine siempre está en una situación difícil, no se sabe qué va a pasar con las nuevas tecnologías, que si Internet, que si las piraterías, la Ley del Cine, etc. y siempre estamos como en crisis, pero para mí, tenemos la suerte de que no siendo un país grande, tenemos un cine con mucha variedad y tenemos siempre una o dos producciones fuertes al año y seguimos ahí, lo que demuestra que nuestra industria y nuestra creatividad están sanas.
—¿Ha rechazado alguna vez un guión?
—He rechazado varios guiones por varias razones, la principal por no entusiasmarme el proyecto de entrada y entonces prefiero apartarme de él. Ésta es una profesión donde el entusiasmo es lo primero y las ganas de riesgo; otras veces he rechazado cosas sin querer, porque en ese momento tenía otros proyectos y por no estar segura de lo que quería en ese momento. •
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