Números anteriores

Lista Al trasluz

Buscador
Nº 866
1/2/2010

Los experimentos, con gaseosa

por Enric Sopena*

Hay síntomas en Andalucía de que, en efecto, el Gobierno de la Junta de Andalucía –socialista desde hace muchos años– atraviesa un período de turbulencias. En las últimas semanas, se ha producido una especie de rebelión a bordo, protagonizada por un grupo de alcaldes del PSA-PSOE, descontentos a causa de dos proyectos de ley, impulsados por el Ejecutivo de José Antonio Griñán, referentes a la autonomía de los municipios y a la participación de los entes locales en los tributos de la Comunidad. Luego, esos alcaldes rectificaron, presionados desde el Gobierno regional. Mientras tanto, Francisco Toscano, mítico alcalde de Dos Hermanas, socialista de los pies a la cabeza, elegido con mayorías más que suficientes desde hace unas dos décadas y presidente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) proclamaba que no estaba de acuerdo con la filosofía de las leyes mencionadas "porque la dignidad está por encima de todo".

El jueves 28 de enero, la FAMP fue convocada con urgencia para ratificar o no la Presidencia de Toscano. Fue ratificado en la Presidencia, gracias a la mayoría de alcaldes andaluces vinculados al PSAPSOE. Sin embargo, los asistentes subrayaron su escasa coincidencia con los proyectos legislativos de la Junta de Andalucía. "Son proyectos descafeinados y devaluados", señalaron algunos alcaldes. Es decir, que no parece muy difícil observar que el socialismo andaluz vuelve a tambalearse, llevado por tormentas internas. Conviene, no obstante, recordar que la narración de las actuales vicisitudes del PSA-PSOE no son solamente –ni mucho menos– algo insólito en la historia reciente del socialismo andaluz. Habrá que recuperar la memoria y evocar los tiempos turbulentos en los que fueron depuestos dos presidentes autonómicos: Rafael Escudero, primero, y José María Rodríguez de la Borbolla, después.

Eso sucedió en pleno esplendor del PSOE, con Felipe González y Alfonso Guerra en la cima, y sin excesivos agobios aunque con evidentes fracturas concretas. Tras el mandato de Rodríguez de a Borbolla, fue elegido Manuel Chaves, ninistro del Trabajo entonces, que ha silo presidente del Gobierno andaluz desde 1990 hasta 2009. Las guerras tan sordas como históricas entre guerristas y fel¡pistas se reflejaron con fuerza inusitada en Andalucía. El mandato de Chaves –que alcanzó más tarde el galón simbólico de presidente del partido– fue de largo re:orrido y, fundamentalmente, positivo, aunque con sobresaltos y resultados muy ajustados en la época de la pinza entre el PP y la IU de Julio Anguita. En todo caso, su forzado aterrizaje en la Moncloa –con ccategoría de vicepresidente tercero del Gobierno- ha posibilitado, por una pare, el acceso de Griñán a la cúpula máxima del Ejecutivo autonómico. Sin em)argo, y como contrapunto, ha reabierto viejas rencillas.

Y en ésas estamos. Cuando una encuesta de estos días advirtió del peligro de que el PP superara en votos al PSA-S0E, se produjo un cierto terremoto. Es verdad que Andalucía lidera el número Je parados como consecuencia de la crisis económica internacional. Pero en la :oyuntura política en la que se encuenra hay otros ámbitos que no debieran perderse de vista, en las presentes circunsancias, y que pueden acabar siendo de:isivos. El primero es el de la unidad granítica, sin fisuras. El segundo, el de no olvidar que Andalucía –como Cataluña y alguna que otra Comunidad– es el más eficaz granero de votos socialistas de toda España. No está en juego, pues, úni:amente la autonomía andaluza, sino el :onjunto de España. Los experimentos, por consiguente, con gaseosa. Al menos, hasta que vuelva el buen tiempo. •

*Director de El Plural

 
Números anteriores

Lista Al trasluz

Buscador

© El Punto Prensa, S.A. Plaza de España, 18 28008 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com