Números anteriores Esta semana
Nº 866 - 1/2/2010


Belén Barreiro
, presidenta del CIS

"AHORA, LA GENTE ESTÁ OBSESIONADA CON LA ECONOMÍA"

Los dos principales problemas de los españoles son el paro y la economía, según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Las alarmas se dispararon en diciembre porque la clase política se situó como tercer problema en el barómetro de noviembre de esta institución. La presidenta del CIS y doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Madrid, Belén Barreiro, resta importancia a esto último. "La clase política forma parte de un pelotón de problemas relativamente pequeños", asegura. Hoy por hoy, lo más decisivo al respecto es la marcha de la economía.

Por Luis Marchal

Cuál es la fotografía de España ahora?
—En estos momentos, las preocupaciones fundamentales de los españoles tienen que ver sobre todo con el paro y la economía. Cuando se les pregunta por el principal problema que existe actualmente en España, más de un 70 por ciento de los ciudadanos menciona el paro y más de un 50 por ciento la economía. A partir de ahí, se produce una mención mucho menor de otra serie de cuestiones, que prácticamente no se pueden ordenar entre sí. Están la inmigración, la seguridad ciudadana... Es muy significativo que el terrorismo, que se posicionó como principal preocupación de los españoles entre 2000 y 2006 en varias ocasiones, hoy esté en el pelotón de problemas que ya no son tan importantes.

—¿Puede tener que ver con que el terrorismo no centre en el presente parte del debate político entre PP y PSOE?
—Tiene que ver con que los ciudadanos sí que perciben cuándo un asunto es un problema mayor o menor. En el caso de la percepción sobre la inseguridad ciudadana, el que no sea un problema importante coincide con una mejora de la seguridad ciudadana. Lo mismo sucede con el terrorismo.

—De acuerdo con el barómetro de diciembre del CIS, el 79 por ciento de los españoles coloca el paro como primera preocupación, ¿cree que esa cifra puede aumentar e incluso llegar a ser del 94 por ciento, como pasó en tiempos de Felipe González?
—Eso dependerá de la evolución del paro. Si éste va a más, es muy posible que se perciba que es un problema mayor. Los ciudadanos están lo suficientemente informados como para entender cuándo el paro se convierte en un problema mayor o menor.

—¿Se observa en las encuestas incertidumbre respecto al futuro?
—La opinión pública está bastante dividida. En el barómetro de diciembre, un 26,6 por ciento de los consultados cree que dentro de un año la situación económica del país será peor y un 22,3 por ciento cree que será mejor. La gran mayoría, un 42,7 por ciento, opina que será igual.

—¿Las expectativas han mejorado en los últimos meses?
—Mejoraron antes del verano. Luego dejaron de mejorar. Ahora, este indicador está bastante estable.

—¿Qué conclusión se obtiene del hecho de que la clase política ocupase el tercer puesto de los problemas de los ciudadanos, con un 16,6 por ciento, en el barómetro de noviembre?
—En estos momentos, tenemos dos problemas gordos, que son el paro y la situación económica, y otros que se encuentran a una gran distancia de esos dos, con una mención que oscila entre el 10 y el 15 por ciento. La clase política forma parte de este segundo pelotón. Las diferencias entre la clase política, la inmigración, la seguridad ciudadana o el terrorismo como problemas no son estadísticamente significativas.

—Llama la atención que adelante al problema de la vivienda, que estuvo tan arriba en anteriores ocasiones.
—Se puede mirar desde otra perspectiva. También significa que la vivienda está dejando de agobiar. En parte, porque las hipotecas comen menos porcentaje de la renta de los ciudadanos y porque los precios empiezan a relajarse. No digo que la clase política no sea un problema, pero hay otra serie de problemas clásicos de la democracia española que han ido a mejor como son el terrorismo, la seguridad ciudadana, la inmigración y la vivienda. La clase política se hace más visible como problema. En los diversos barómetros, sigue una pauta zigzagueante. Alcanzó un 16 por ciento en marzo de 2007, al igual que en el pasado mes de noviembre. Son dos momentos especialmente malos. En diciembre ya ha bajado a un 13,6 por ciento.

—Entonces, ¿no se puede entender como que crece la desconfianza en los políticos?
—Creo que no. Me preocupa mucho que desde diciembre los medios de comunicación no dejen de mencionar que la clase política es un problema y que los ciudadanos se lo aprendan. A veces, eso pasa. Las encuestas reflejan también lo que dicen los medios de la comunicación.

—¿El debate sobre la división de España, tan vivo en la anterior legislatura, ha pasado a un segundo plano?
—Ahora, el debate político está completamente centrado en la economía, tanto lo que nos dice el Gobierno como lo que nos dice la oposición.

—¿Qué percepción hay de la actuación del presidente Zapatero?
—Zapatero sigue siendo, en las encuestas del CIS, el líder mejor valorado de España, de una lista de diez personas. Dicho esto, es obvio que su valoración ha disminuido desde que se convirtió en presidente del Gobierno en 2004. En el barómetro de octubre alcanzó su peor nota. El desgaste es inevitable. Por otro lado, es cierto que ha habido presidentes, tanto González como José María Aznar, que han llegado a estar por debajo del cuatro, algo que no le ha sucedido de momento a Zapatero. Por tanto, no es el presidente que ha recibido la peor nota de los presidentes españoles, aunque está en su peor momento. Asimismo, es el único presidente del Ejecutivo que sistemáticamente saca mejor nota que el líder de la oposición.

—¿Es bueno para su imagen que reconociese recientemente que fue un error no admitir la crisis?
—Admitir los errores siempre es positivo. Es una señal de modestia.

—¿Puede mejorar su nota en el siguiente barómetro?
—No necesariamente. Las notas tienden a variar ligeramente. No hay un acontecimiento único que las determine, al menos que sea especialmente importante.

—¿Hay confianza en Zapatero?
—La confianza no es alta. En octubre, el 72 por ciento de los consultados dijo que tenía poca o ninguna confianza en él. Es importante saber, porque me gusta poner los datos en perspectiva, que no ha habido ni un solo presidente desde 1982, que es cuando se incluye esta pregunta en los barómetros, que tenga una confianza que supere al 50 por ciento. Aznar llegó al 50 por ciento en abril de 2000, justo después de ganar la mayoría absoluta. No es una pregunta que facilite las opiniones positivas con respecto a los políticos. Más bien al contrario. Por ejemplo, González, en períodos donde lograba sin ningún problema el aprobado en su nota media, alcanzaba porcentajes de confianza muy por debajo del 50 por ciento.

—Rajoy sufre un 80 por ciento de desconfianza.
—Es la desconfianza máxima en un líder de la oposición.

—¿Qué percepción hay de Rajoy, ahora que lidera las encuestas en obtención de voto?
—Su percepción no es positiva. Consigue notas medias por debajo del cuatro, que es una calificación baja y sistemáticamente peor que la del presidente del Gobierno.

—Con calificaciones de Zapatero y Rajoy bajas, ¿hay necesidad de un cambio de dirigentes en el PSOE y en el PP?
—No. Viendo las series históricas del CIS,ha habido malas valoraciones y desconfianzas en muchos momentos. Aznar fue un presidente que en muchas ocasiones no alcanzó el cinco como nota media y que fue superado por el líder de la oposición y nadie cuestionó su liderazgo.

—¿Casos como Gürtel han retenido el desgaste del Gobierno?
—Es la primera vez en España que la corrupción afecta a la oposición. En general, se sabe muy poco sobre cómo afecta la corrupción a un partido de la oposición. Al del Gobierno, se sabe que le resta votos si no hay una reacción contundente frente a ella.
—¿A quién ha beneficiado más la nueva Ley del Aborto en lo que a encuestas se refiere, al PSOE o al PP?
—Hoy por hoy, nada de lo que esté fuera de la economía va a afectar en las encuestas. Esto no significa que no lo haga en las próximas elecciones generales. En estos momentos, la gente está obsesionada con la economía.

—Por cierto, ¿qué efectos tendrá en la intención de voto esta presidencia europea? —Ésta es la primera que coincide con un período de crisis. Dependerá de si el Gobierno lo hace bien o mal. He estudiado las presidencias europeas anteriores para ver si tenían algún efecto en la intención de voto y en la valoración de líderes y no he visto nada destacable. •


Números anteriores Esta semana
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado 280045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com