La izquierda mediática, incapaz
de entenderse
por Enric Sopena*
Cosas veredes, mío Cid". Primero llegaron rumores cada vez más insistentes. Luego hubo intentos de fusión o de entente cordiale entre Prisa y la Sexta –entre Juan Luis Cebrián y Jaume Roures–, que no cuajaron. Más tarde, empezó a circular la especie de que el matrimonio –de conveniencia, por supuesto– iba a ser entre Prisa y Telecinco. Y, en paralelo, se supo que Roures y José Manuel Lara Bosch podían acabar también en la vicaría. O sea, otra boda televisiva, la de Antena 3 y La Sexta. Lara Bosch –como subrayé en EL SIGLO cuando se especulaba sobre los amoríos entre Roures y él– tiene en su ADN [no me refiero a su diario gratuito] el pragmatismo.
Heredero de Editorial Planeta, heredó también de su padre, José Manuel Lara Hernández, el pragmatismo como norma empresarial. Lara Hernández, ya fallecido, era acérrimo franquista y próximo al PP. Ello no impedía que escritores como el también desaparecido Manuel Vázquez Montalbán, militante del PSUC y luego de ICV –entre otros autores de similar ideología– publicaran en Planeta sus libros y algunos de ellos ganaran los millonarios premios anuales. Lara Bosch, conservador y mucho más cercano al PP que al PSOE, ha sido hasta hace poco el principal accionista del diario en catalán y nacionalista Avui. Mientras, Lara Bosch –aparte de Antena 3 a cuyo acceso contribuyó y mucho José María Aznar– es el dueño del derechista periódico La Razón. Es más. Lara Bosch edita para España la revista Play Boy y, sin embargo, acaba de conseguir la difusión de la edición dominical de L'Osservatore Romano, el periódico oficial del Papa.
Habrá, sí, acuerdos económicos y sinergias entre Antena 3 y La Sexta. Pero todo parece indicar que los contenidos de los informativos y de ciertos programas no serán comunes, sino que cada cual irá por su lado. Antena 3, por el carril derecho. La Sexta, por el izquierdo. Antena 3 es el referente televisivo de los populares. Pues bien, no sólo no cambiará de doctrina política, sino que acentuará su dimensión hacia la derecha. Las razones hay que buscarlas en el auge –que aún es relativo– de la televisión de Intereconomía y de otros canales menores, todos ellos nítidamente conservadores. Antena 3 no quiere perder telespectadores. Ni quiere que su imagen se confunda con la de La Sexta.
En cuanto al enlace de Telecinco y Cuatro no debe olvidarse que a Silvio Berlusconi lo que más le preocupa e interesa no es tanto la política como los negocios. Y el negocio de Telecinco en España no le va precisamente mal, a través de programas muchos de ellos reality show. En cuanto a la ideología, Telecinco no genera entusiasmo en Génova, 13, donde no pocos dirigentes del PP despotrican de los debates políticos de La Noria, probablemente porque el equilibro y el pluralismo son dos ingredientes no habituales en las televisiones públicas o privadas en la órbita popular. Sea como fuere, los dos grupos, Mediaset y Prisa, saben que modificar las respectivas líneas editoriales –que desde luego no son iguales– puede significar descensos relevantes en la audiencia. Máxime si esto se observara en El País y la SER. Veremos qué acaba pasando. En todo caso, no es hora aún de sacar conclusiones definitivas respecto a si estos movimientos beneficiarán más a la derecha que a la izquierda. Pero es verdad que la izquierda mediática –no sólo televisiva– ha demostrado de nuevo su incapacidad para entenderse. •
*Director de El Plural
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