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| Nº 865 - 25 de enero de 2009 |
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Góngora y Anson
por Miguel Ángel Aguilar Sobre El duque de Lerma. Mecenazgo y literatura en el Siglo de Oro se celebra esta semana en el palacio ducal de la villa burgalesa un seminario en torno al panegírico al duque de Lerma de Luis de Góngora. Las ponencias abordarán asuntos apasionantes tales que el panegírico como poema heroico, las fuentes históricas, el valimiento del duque, la retórica epidíctica y la poesía de la alabanza, la trayectoria desde los sonetos laudatorios al Panegírico, los avatares estilísticos gongorinos, el arte de la octava entre el Polifemo y el Panegírico, memoria y elogios del duque de Lerma en la crisis de su valimiento, las fiestas de Lerma: encomio dramático y pompa cortesana y el duque de Lerma y las Fiestas de Toros: de lo taurino a lo encomiástico. Buen momento para volver sobre lo que Luis Calvo le decía a Luis María Anson a propósito de la fórmula segura de acercarse a alguien. Su recomendación era "hacerlo a través del elogio puesto que la persona más inteligente si no se lo traga al menos lo paladea". A partir de esta sencilla receta, nuestro Anson lanza en una de sus cartas boca arriba una catarata de elogios al presidente de La Caixa, Isidre Fainé, al que por lo demás tiene la rara delicadeza de no mencionar por su nombre. Cuenta el colega y académico que hace unos meses, en un desayuno de trabajo al que acudía invitado junto al nieto de Ortega y Gasset posé Varela Ortega, editor de El Imparcial, cuyo presidente es el propio Anson] escucho la explicación más profunda y certera jamás oída sobre la crisis económica, en un ejercicio insólito de claridad y sagacidad. Ocasión también para reconocer que Anson domina la técnica del panegírico y resiste en esas lides la comparación con el mismo Góngora. A recordar por ejemplo los halagos dirigidos a Juan Villalonga que casualmentepresidía entonces la Telefónica –"La Reina, Paloma, Ana y Adriana" [esta última a la sazón compañera del agasajado]. Otra pieza estelar fue la compuesta en loor de Gustavo Cisneros el 22 de febrero de 2004 con ocasión de una biografía suya presentada en la Casa de América. Contraponía su figura ejemplar, su capacidad para el análisis y la síntesis, a la palabra tórpida, a la avilantez de los oportunistas, el rebuzno empresarial, las maniobras ofidias, los aspaventeros de turno. Luego encomiaba su lucidez y sagacidad y su trato cordial y albriciado y su posición contra la política letrinal, las tentaciones totalitarias y el discurso batracio. Concluía señalando que detrás de Cisneros estaba la sensibilidad, la abnegación, la cultura, la firmeza de su esposa Patricia a la que colmaba de elogios. Ni rastro de aquella catarata de insultos que dirigió a Cisneros cuando en tiempos de Felipe González compró Galerías Preciados a la Rumasa incautada por Miguel Boyer. Imposible tampoco advertir aquí paralelismo alguno con la descripción que Ramón Pérez de Ayala hacía de Ernesto Giménez Caballero, quien "había escrito un libro, Yo inspector de alcantarillas, reflejo de su subsconsciente" y "cuyo máximo sueño es instalarse en el ciego del hombre poderoso y halagarle el recto con caricias inéditas y si, al acaso, ve a lo lejos un pequeño orificio cree estar ante inmensos horizontes". ¿Serán los de Anson elogios sin causa?. Lo veremos en El Imparcial. • |
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