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Nº 864 - 18 de enero de 2010

Nancho Novo, actor

"EL CINE ES UN ENTRETENIMIENTO

QUE PUEDE LLEGAR A SER ARTE "

Uno de los actores más carismáticos del cine español, y también del teatro, nació en La Coruña y plantó la carrera de Medicina para
dedicarse a la interpretación, porque para Nancho Novo su mayor aportación a la humanidad sería esa actividad que supone
un peligro bastante menor para la salud pública, afirma. De su personaje en Animales de compañía, acabada de estrenar, Novo dice
que es "una mosca cojonera que se cae en la sopa".

Por Isabel Alcázar

Nancho Novo ha trabajado como actor de pasacalles, animador de discotecas, en televisión en programas como El Club de la
Comedia
o Corazón de verano. Cuando vino a Madrid formó el grupo de música urbana Los Castigados sin Postre, del que aún se puede escuchar: "Quiero dejar de fumar y no puedo, quiero dejar de beber y no puedo y a ti no te quiero dejar y vas hijaputa y te vas". Escribe libros diciendo cosas del tipo "lo prometido es duda" o "yo no creo en nada, pero sospecho de todo". Actualmente sube cada tarde al escenario con El cavernícola, monólogo de gran éxito en todo el mundo sobre el modo de relación entre los hombres y las mujeres, la distancia entre los sexos, tratando los temas comunes de las relaciones con humor corrosivo e hilarante percepción. En su última película, dirigida por Nicolás Muñoz, Animales de compañía, da vida a un personaje histriónico y eficaz que acude a una celebración familiar, el mundo en pequeño donde las cosas salen peor de lo que uno espera. Con Julio Medem trabajó en La ardilla roja, Tierra, Los amantes del Círcu lo Polar y entre sus últimas películas se encuentran Hotel Tívoli, de Antón Reixa; Pudor, de los hermanos Ulloa, y Tuya siempre, de M. Lombardero. En teatro cabe destacar su trabajo en El hombre deshabitado, de R. Alberti; Los buenos días perdidos, de A. Gala; Don Juan Tenorio, de J. Zorrilla; Aquelarre y noche roja de Nosferatu, de F. Nieva, o Trainspotting, de I.Welsh.

—¿Qué es lo que destaca de Animales de compañía y de su personaje?
—Me gustó mucho el guión de esta película, me parece muy teatral y creo que se podría hacer una adaptación al teatro; lo que pasa es que una película así, si viniera de Francia o de Argentina, estarían vendiéndola como churros diciendo: ¿viste qué familia? Y triunfaríamos de lo lindo. Destaco de esta película que es una propuesta muy divertida de cómo afrontar la convivencia en familia y creo que hace una disección de lo que es una familia muy buena, con un bisturí bien afilado, y además lo hace con un humor que está latente en toda la película y a veces se dispara y se convierte en una película humorística; creo que jugamos entre el humor y el drama en una especie de cuerda floja en la que se desarrolla Animales de compañía. Lo he pasado muy bien en esa casa durante una semana que he rodado como si estuviéramos haciendo teatro y mi personaje es tremendamente divertido. No tiene nada que ver conmigo porque yo no soy para nada como él, yo soy una persona tímida y cortada, con un sentido del ridículo muy exacerbado y mi personaje aquí es todo lo contrario, pagado de sí mismo y que enseguida cree que se hace dueño de la situación.

—¿Qué fue lo más gratificante de trabajar en esta película?
—Lo más gratificante de rodar esta película fue el día que la vi y comprobar que había quedado incluso mejor de lo que había pensado, y verla en la Seminci el año pasado, las reacciones de la gente que entendía y se creía lo que habíamos puesto en escena. Me lo pasé muy bien en el rodaje y fue muy bonito conocer a Miguel Rellán, haber compartido ese rodaje con toda la gente que ha trabajado en Animales de compañía.

—Actualmente se está representando una obra escrita y dirigida por usted. ¿Le gustaría escribir, dirigir y representar su propia historia?
—Esas tres cosas juntas, de momento no. Fui tan osado de hacerlo en mis tiempos juveniles, en el año 85, cuando estrené El Cyborg en Santiago de Compostela, que escribí, dirigí e interpreté, y de aquello salí un poco escaldado porque era demasiado, y cuando ahora miro lo que escribo no me planteo meterme en el elenco actoral; yo, por lo menos, necesito que alguien desde fuera me mire.

—¿Con qué tipo de personajes se siente más cómodo o más seguro?
—En los que me los he trabajado mucho, porque antes de enfrentarme a un personaje nunca me digo si éste me va a costar mucho o poco trabajo, no me planteo nunca lo de éste me lo hago con la gorra; entonces, la comodidad la encuentro una vez que trabajo el personaje. El de Animales de compañía, que en principio no tiene nada que ver con lo que yo soy ni con la imagen estándar que se proyecta de mí en el cine, es un personaje con el que me sentí muy cómodo haciéndolo porque lo trabajé mucho y además encontré un arquetipo en una galería de arte que vi enseguida que debía imitarlo. Fui a muchas exposiciones de arte y vi cómo se comportaban esos modernos y al tipo que yo represento, y me dije que lo quería así, con el cuello de la chaqueta subido, la bufanda de esa manera, una gorra, unas gafas de pasta grandes, etc., estudié cómo se sentaba, cómo hablaba y me sentí muy cómodo con ese personaje. Estaba muy bien construido en el guión y los compañeros creamos un ambiente muy bueno. Nicolás, el director, es un tipo que sabe tratar a los actores y estaba muy cómodo en el rodaje. Creo que ha sido una suerte.

—¿Cuál es la clave para entrar en un personaje?
—Yo no creo que haya una sola clave. Cada personaje tiene sus claves, como aquellas películas de la Segunda Guerra Mundial en la que había' personas que se ocupaban de desentrañar las claves de actuación de unos militares u otros. Esto es un poco lo mismo. Cada personaje tiene unas claves y tienes que dedicarte a encontrar las teclas que tocan esa clave. Cada personaje, enfocado por diferente actor y un director diferente, tiene que tener claves diferentes y todas son válidas; hay que encontrar esa en la que uno se sienta cómodo o en la que pueda dar más de sí mismo y que además puedas contar lo que el autor diga.

—¿Cómo puede compaginar la interpretación, la dirección, la escritura y la música?
—Bueno, lo único que tengo que compaginar son las ruedas de prensa, porque la obra que he dirigido está en cartel; El cavernícola, que estoy representando, no tengo más que ir al teatro todos los días para actuar a partir de las siete de la tarde, y el grupo de música, llevamos tantos años juntos que ya ni tenemos que ensayar, prácticamente. Nos juntamos todos y como los Rolling, cada uno llegamos a la sala de conciertos con nuestro jet privado, aparcamos y cogemos la limusina hasta la puerta de Clamores para actuar. El tiempo que me dejan los conciertos y el teatro lo dedico a escribir; ahora estoy en una época un poco más relajada y empezaré a escribir dentro de poco.

—¿Cuál es su gran aventura?
—Mi gran aventura sería si algún día dejase de hacer estas cosas. Yo sería una aventura porque no tendría ni idea de qué podría vivir, eso sería realmente una aventura, pero de momento, mientras siga haciendo cine, teatro, música, literatura, estoy siguiendo el camino que me he trazado y no sé lo que tiene de aventurero. Pero si lo que me pregunta es si tengo todavía cosas pendientes para hacer, tengo muchas que me gustaría hacer. Muchas, y no sé si me va a dar tiempo ahora que estoy en esa edad en laque pienso que tengo más pasado que futuro y me digo: a ver si me da tiempo a hacer todo lo que tengo en el tintero.

—¿El cine es arte o negocio?
—El cine es entretenimiento y si te va bien, puede ser negocio, y si realmente has conseguido conjuntar una serie de astros, puedes llegar a hacer arte, pero creo que básicamente el cine es entretenimiento y luego vendrán los tiempos que han de decir si lo que has hecho es arte o no y si has hecho negocio o ha sido una debacle. Yo, en principio, el cine me lo planteo como forma de vida, me lo planteo como estar al servicio del entretenimiento, cosa que los norteamericanos lo tienen bastante claro. •

 
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