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Nº 864
18/1/2010

El Sur sufrirá más la crisis

Por Julio Rodríguez*

En los últimos días de 2009 el INE ha publicado una amplia información, que llega hasta 2008, sobre los valores autonómicos y provinciales de los principales agregados macroeconómicos. Con los datos en cuestión se puede medir el impacto territorial de la fase de auge de la economía española, que se prolongó hasta 2007. La información sobre la posterior etapa de recesión cubre sólo el año 2008, por lo que habrá que esperar a posteriores publicaciones del INE de los datos en cuestión para medir el impacto de la crisis sobre autonomías y provincias de España.

El Producto Interior Bruto por habitante de España creció desde los 12.731 euros de 1997 hasta los 23.460 de 2007. En diez años dicha magnitud creció a un ritmo medio anual del 6,3%. Ello implicó que el PIB por habitante de España pasase a suponer el 83,5% de la misma magnitud de la eurozona en 2007, dieciocho puntos más que en 1997, al inicio de la citada fase de auge.

Resulta casi un lugar común señalar el papel decisivo desempeñado por el sector de la construcción en el crecimiento de la economía española en la etapa citada, dentro de la cual el componente correspondiente a la construcción residencial actuó como un auténtico motor. El sector de la construcción tiene un peso sensiblemente superior en la economía española a la media de la eurozona, cinco puntos más en el PIB por el lado de la oferta.

Varios organismos internacionales, sobre todo el Fondo Monetario Internacional, habían anticipado antes de 2007 la sensibilidad de la eco-nomía española ante un cambio de signo en el comportamiento del mercado de vivienda. En 1997 el sector de la construcción suponía sólo el 6,5% del PIB de España, mientras que dicha participación alcanzó en 2007 el 10,6% del PIB. El mayor empuje del sector de la construcción tuvo lugar después de 2000, correspondiendo un aumento de 3,1 puntos porcentuales en dicha participación entre 2000 y 2007.

En 2008 la autonomía con mayor nivel de PIB por habitante fue el País Vasco, donde dicha magnitud supera la media española en un 33,8%, según la estimación del INE, seguida de la Comunidad de Madrid, en la que el PIB por habitante supera en casi un 30% el nivel medio nacional. Andalucía (-23,1), Castilla- La Mancha (23,7%) y Extremadura (30%) son las autonomías con menor nivel de desarrollo, a la vista del indicador citado. En 2008 destacó el avance de un puesto de Andalucía a costa de los castellanomanchegos.

Tras los diez años de auge, en 2007 el sector de la construcción tenía el mayor peso en la actividad productiva en las tres últimas autonomías del ranking establecido a partir del nivel de PIB por habitante (Extremadura, 14,4%; Castilla-La Mancha, 13,1%, y Andalucía, 12,9%), mientras que la participación más reducida era la del País Vasco (8,9%). La construcción, sobre todo la residencial, tiene menos relevancia en los territorios con mayor tradición empresarial y, sobre todo, industrial.

Junto a lo anterior, el mayor aumento de participación de la construcción en el PIB entre 2000 y 2007 también tuvo lugar en las tres autonomías menos desarrolladas cita-1 das. Destacó, asimismo, el importante empujón de dicho sector en la autonomía uniprovincial de Murcia (3,6 puntos). Llama la atención el escaso aumento del PIB de la construcción sufrido en las autonomías insulares de Canarias (2,3%) y de Baleares (1,6%), donde debía arrancarse en 1997 de unos niveles elevados de viviendas secundarias.

Entre 2005 y 2008 los mayores aumentos relativos del stock de viviendas terminadas y no vendidas (viviendas terminadas respecto de las ventas de viviendas de nueva construcción) tuvieron lugar en las autonomías de Castilla-La Mancha (206%), Valencia (122%) y Murcia (111%). Estas mismas autonomías han sido las que han registrado en 2008 los mayores descensos del nivel relativo de PIB por habitante respecto de la media nacional. Las autonomías del Norte mejoraron el nivel relativo de PIB por habitante en 2008.

La información hasta aquí comentada parece confirmar la idea de que en los territorios con mayor exceso de construcción residencial respecto de las ventas efectivas de viviendas van a tener lugar los mayores ajustes a la baja del empleo y del nivel de vida. Y tales territorios están al sur de Madrid y en el Levante mediterráneo. Se ayudaría a conseguir para España una economía más sostenible si se convenciese al personal, en especial a los alcaldes, que además de la agricultura y el ladrillo, el suelo puede servir para otras actividades alternativas y que las economías más diversificadas tienen mayores niveles de desarrollo.

"Economista. Ex presidente del Banco Hipotecario de España.

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