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Nº
864 - 18/1/2010
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Primeros choques en RTVE OLIART SE MOSQUEA Los primeros pasos de Alberto Oliart al frente de RTVE no están siendo fáciles. En
el Consejo de Administración de la corporación pública no ha sentado bien que se
hiciera público el relevo en la dirección de TVE antes de que los propios consejeros
le dieran el visto bueno oficial. El hecho de que los consejeros le afearan la
conducta durante la reunión que se celebró la semana pasada dio lugar a que Oliart
insinuara que podría llegar a dimitir si no se aceptaba su propuesta de
remodelación de la cúpula del ente. Además, el ex ministro de Defensa se ha
topado con el hecho de que la situación financiera de la radiotelevisión española
no va a ser exactamente la misma que le habían prometido, debido al aumento del
IVA, con lo que "habrá que mirar cada peseta" para conservar los empleos de la
corporación. Por Manuel Capilla AIberto Oliart "se ha metido en un charco por desconocimiento", según explican fuentes próximas a los principales despachos de RTVE. Un desconocimiento que le llevó a pronunciar un "yo me voy", en la polémica reunión del consejo de administración de la corporación que se celebró el lunes de la semana pasada, en la que se debatió el cese de Javier Pons como director de TVE y su relevo a cargo de Santiago González, hasta ahora responsable de RNE. Según voces conocedoras del desarrollo de la reunión, la tensión llegó hasta tal punto que Oliart, viendo el malestar existente entre los consejeros, amenazó con recurrir al Congreso para dirimir el conflicto y llegó a pronunciar esas palabras para dar a entender que no le dolerían prendas en presentar su dimisión si fuera necesario. Estas fuentes explican que "lo que planteaban los consejeros era que se les escuchara antes de efectuar los nombramientos", tanto de Santiago González como nuevo director de TVE y del sustituto de éste al frente de RNE, Benigno Moreno. El argumento de Oliart para hacer lo que hizo, anunciar el relevo de Pons mediante un comunicado sin que fuera aprobado oficialmente por el consejo de administración, era que ya había contactado con la mayoría de los consejeros durante las Navidades –contodos los que había podido localizar, porque de alguno tenía un número de teléfono erróneo, según explicó– y que todos le habían dado su visto bueno. Sin embargo, según afirman estas fuentes, algunos consejeros le contradijeron. Especialmente críticos fueron algunos de los nombrados por el PP, que se encontraban entre los que no habían sido informados. Con los que sí había hablado le explicaron que se le había respondido que, en principio, no había problema, pero no se le había dado luz verde para saltarse la ley y anunciar los nombramientos sin el visto bueno del consejo. Y es que con la puesta en marcha de la nueva Corporación RTVE en enero de 2007, el nuevo consejo de administración tiene más funciones y responsabilidades que en el formato anterior. Le ley le asigna la administración y dirección estratégica del grupo de comunicación y el nombramiento de los directores y equipos ejecutivos. De ahí el malestar de los consejeros, quienes defendieron sus atribuciones ante un Oliart que,en su opinión, les había 'puenteado' e insistieron en que los dos candidatos, González y Moreno, debían pasar el preceptivo examen. Por lo tanto, propusieron que los nombramientos se retrasaran unos días para poder realizar ese examen. "Que lo hagan ahora", fue la respuesta de Oliart, quien hizo pasar a ambos a la sala de reuniones. La otra cuestión que encendió la reunión fue cómo presentar la salida de Pons, que, según algunas informaciones publicadas en los medios, se había planteado como un cese entre Oliart y el propio Pons, entre otras cosas para facilitar el finiquito que debería cobrar así el ya ex director de TVE, que rondaría los 200.000 euros. Oliart afirmó en la reunión no había pactado nada con Pons e intentó esquivar el tema de forma un tanto ambigua. Ante la presión y la insistencia de los consejeros, el ex ministro de Defensa de Leopoldo Calvo-Sotelo explicó que "él le había dicho que se fuera", según afirman fuentes conocedoras de lo sucedido. Sin embargo, finalmente se terminó votando su cese, aprobado con el voto en contra de dos de los consejeros nombrados a propuesta del PP. El pago de la indemnización se debe a que Pons gozaba de un contrato blindado, cosa que el anterior responsable del ente público, Luis Fernández, negó a los miembros del consejo, según fuentes de toda solvencia. Posteriormente los consejeros conocieron que existían cinco contratos blindados suscritos por Fernández: los de los responsables de TVE y RNE, el de su jefe de gabinete, el del director comercial y el de uno de los jefes técnicos. La salida de Javier Pons se daba por hecha una vez consumada la de Luis Fernández. Al igual que su antiguo jefe, el ya ex responsable de la televisión pública española no está de acuerdo con el nuevo modelo puesto en marcha por el Gobierno. Pons considera, al igual que Fernández, que la supresión de la publicidad limitaría la capacidad de TVE de ser competitiva y de mantener el liderazgo en audiencia que arrebató a Telecinco en agosto de 2008. En concreto, este nuevo modelo prevé que el descenso de los ingresos publicitarios sea compensado a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y que el ente público pase a beneficiarse de un porcentaje del 3 por ciento sobre los ingresos de las televisiones privadas estatales en abierto, del 1,5 por ciento de los operadores de pago y el 0,9 por ciento de los operadores de telecomunicaciones. No deja de ser curioso que al propio Oliart tampoco terminan de salirle las cuentas con este nuevo modelo. En su primera comparecencia en la comisión de control del Congreso, a los pocos días de tomar posesión, explicó que habrá que "mirar cada peseta" para conservar los empleos de la Corporación. También anunció que metería la tijera en relación a los contratos de emisión de cine americano y los derechos deportivos, y dejó caer que buscará nuevos recursos que añadir "a los 1.073 millones de euros, quitando el IVA", con los que la corporación cuenta como presupuesto para este año. Esa mención al IVA como quien no quiere la cosa es importante, ya que Oliart se ha dado cuenta al llegar al cargo que no manejará tanto dinero como le habían prometido. La ley también establece que en 2010 y 2011 el presupuesto del ente público no supere los 1.200 millones de euros y que, entre 2012 y 2014, el crecimiento sea como máximo de un 1 por ciento anual. Sin embargo, con la aplicación del nuevo IVA, esa cifra se queda en poco más de 1.070 millones. A la luz de estas cifras, Oliart explicó en esa primera comparecencia ante la comisión de control del Congreso que "la fusión de las tres sociedades" de la corporación generaría menos gasto, "pero ya me han dicho que eso no es posible, porque se presentó en su día una enmienda en contra". Sin embargo, dos semanas después de esta comparecencia, a mediados de diciembre, el consejo de administración acordaba por unanimidad solicitar al Congreso que la prestación del servicio público de la radio, televisión y servicios conexos interactivos de titularidad estatal se encomiende a una única sociedad, la Corporación RTVE, en vez de las tres actuales, TVE, RNE y Corporación RTVE. Según esta solicitud del consejo, la modificación se tramitaría mediante la inclusión de una enmienda en el proyecto de Ley General Audiovisual, que actualmente se encuentra en fase de tramitación parlamentaria. El objetivo de esta iniciativa es evitar el IVA interno al que hacen frente cada una de las tres sociedades, reduciendo al gasto al unificarlo. Además, Oliart ya ha anunciado que solicitará más dinero para hacer frente al principal desafío tecnológico al que se enfrenta la televisión pública española, la puesta en marcha de las emisiones en alta definición. A este escenario se suma el hecho de que la mitad del consejo de administración de RTVE cumple su mandato este mismo mes de enero. En concreto, los seis consejeros que terminan su ciclo son: Jesús Andreu y Manuel Esteve (PP), Mari Cruz Llamazares (PSOE), Francesc Bellmunt (ERC), Josep Manuel Silva (CiU) y Santos Miguel Ruesga (UGT). Para nombrar a sus sustitutos se requiere una mayoría de dos tercios en el Congreso o en el Senado, dependiendo de qué Cámara los haya nombrado –el Senado nombra cuatro de los consejeros–, y parece difícil que su relevo se vaya a llevar a cabo en el plazo estipulado, teniendo en cuenta que no se ha efectuado al mismo tiempo que el nombramiento de Oliart, fruto del consenso PSOE-PP. Por tanto, estos seis consejeros tendrán que prorrogar su Mandato. Así las cosas, a pesar de que en RTVE tienen motivos para felicitarse gracias al aumento de su audiencia tras la retirada de la publicidad el pasado día 1, el clima en los despachos del ente público está lejos de ser tranquilo. La tensión entre Oliart y el consejo de administración tras el 'caso Pons' ha provocado que el presidente de RTVE suspendiera la reunión ordinaria que el órgano tenía convocada para el pasado miércoles. El ex ministro de Defensa, lejos de hacer olvidar las críticas sobre su edad y su nula experiencia en el sector audiovisual, está demostrando que le está costando hacerse con los mandos de la nave. A pesar de todo, fuentes próximas al consejo afirman que Oliart está cambiando de actitud y que la suspensión de la reunión del miércoles se debe a que el presidente de RTVE está reuniéndose uno por uno con todos los consejeros para templar los ánimos y relajar el ambiente. Según estas fuentes, la "inteligencia" de Oliart le está haciendo moderar sus maneras "autoritarias". • |
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