El runrún de 2010 con las colas del Inem
como argumento
Por Graciano Palomo
Cuando creíamos que el leviatán de la recesión había mellado todos sus dientes en el maldito 2009, resulta que ahora aparece otra amenaza de monstruo en forma de paro y miseria desde el Cabo de Gata a Finisterre.
La situación es tan dramática en este asunto que el nuevo factótum gubernamental para las cosas de comer, un tal José Manuel Campa (1E-SE), reclama ya una década para rebajar el actual 20 por ciento de desempleo al 10. Los corolarios políticos a situaciones extremas siempre pasan por la conspiración, especialmente las de salón. Sinceramente, no veo yo cómo desde el PSOE (sector felipista o sector moderado) pueden obligar al presidente Rodríguez Zapatero (con todo el poder en sus manos) a anunciar contra su voluntad que no volverá a ser candidato. ¡Largo me lo fiáis, amigo Sancho!
Cosa bien distinta es que los dígitos que parecen separar en los estudios demoscópicos a Mariano Rajoy de su contrincante monclovita tenga de los nervios a más de un millar largo de altos cargos. Por ahí nada anormal.
Mariano en la cola
Aquí todo el bacalao está troceado y nadie puede dar gato por conejo. La foto –en el diario El Mundo, of course– del jefe de la derecha en la cola de una oficina del IN EM, además de sustanciar por dónde se dirige la oposición, ha motivado una enorme cantidad de chistes, porque tampoco hay margen para otra cosa.
¿Acaso han despedido ya en el PP a su presidente?
El mirlo palidece
La reciente historia política de España está sembrada de cadáveres que inicialmente se iban a comer el mundo. Alberto Núñez Feijóo, flamante presidente de Galicia, es uno de esos jóvenes emergentes del centro-derecha que parece estar llamado (desde su enorme ambición) a esas cotas. Pero quiero recordar que antes tendrá que demostrar que sabe gobernar con pulcritud, decencia y eficacia el verde y dulce noroeste. Porque a su alrededor comienzan a surgir setas venenosas siempre regadas con dinero público.
¡Sé lo tienen dicho en Génova, 13!
Lo de la Casa Real
AI único que no cambian (o mandan al paro, por el momento) es a don Juan Carlos, su serena esposa y sus vástagos. Porque la revolución en el organigrama de Somontes no tiene parangón. Parece ser que en las cosas dela monarquía siempre es más importante lo que parece que lo que es, que la bronca es de agárrate y no te menees; todo el mundo que es alguien y le deben algún favor en Zarzuela quiere meter la cuchara. La clave no está en el sustituto de González Cebrián, ni siquiera en Jordi Gutiérrez, no. La clave está en Alberto Aza y en el ex jefe de los espías, Jorge Dezcallar de quien, por cierto, el que le nombró (Aznar) le agasaja con pestes, rayos y centellas.
Lo de Mr. Bean
En los primeros días del año me fui a comer el lunch, esa basura de alimentos que sirven en las tabernas londinenses frecuentadas por los viejos rockeros de Fleet Street, Ia calle en la que abreva la prensa británica. Un viejo colega, ex corresponsal abierto en Madrid, me preguntó por lo de Mr. Bean, "que está a punto de girar visita en su calidad de presidente de la Unión al 10 de Downing Street".
Me salió el fervor patrio
y le contesté que es lo mismo si lo preguntara por la
varices de la señora Brown.
Me di cuenta que Internet
es un cañón giratorio que
escupe metralla urbi et orbe. Ya la RAI había puesto
en circulación el vídeo recogiendo lo del tamaño incompetente. ¡Zapatero, échate de amigo a Berlusconi para esto!
Y, por si fuera poco, una aguerrida colega de El Periódico le espetó en su cara lo del liderazgo europeo y la miseria hispana... •
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