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Nº 863 - 11/1/2010

Polémica foto de 'sabios' en Moncloa

ZP CITA A FELIPE Y SOLBES Y EXCLUYE A SOLCHAGA

Fue por sorpresa, como le gusta a Zapatero. A cinco días de haber asumido la Presidencia de la Unión Europea, el jefe del Ejecutivo español convocaba a Moncloa a un selecto grupo de 'sabios' para compartir ideas sobre cómo salir de la crisis. La categoría de la cita y de la foto la daban los invitados: el ex presidente Felipe González, el ex ministro Pedro Solbes y el icono europeísta Jacques Delors. Tres horas de encuentro, solemne foto y catálogo de obvias conclusiones, además de anuncio de futuros invitados como el también ex ministro socialista Miguel Boyer. Sólo Carlos Solchaga, abiertamente crítico con Zapatero, no fue citado.

Por Inmaculada Sánchez

Sólo se supo horas antes, tal como le gusta al presidente dar sus golpes de efecto. El día anterior al cinco de enero Moncloa filtraba al diario "El País" la solemne cita en el palacio Presidencial: apenas cinco días después de asumir la presidencia rotatoria de la Unión Europea, el presidente Zapatero convocaba a un selecto grupo de "sabios" para escuchar sus ideas y propuestas sobre cómo sacar a Europa de la crisis.

Más llamativo, aún, resultaban los nombres de los convocados: Felipe González, Pedro Solbes y Jacques Delors. Joaquín Almunia, el cuarto invitado y único veterano de los "sabios" reclamados que aún goza de la confianza monclovita, "se permitía" no acudir debido a su ineludible cita del próximo día 12 en el Parlamento europeo para pasar el "examen" que le confirmará como próximo Comisario europeo de la Competencia. El ex ministro y ex secretario general del PSOE no podía perder tiempo para la preparación de su comparecencia.

Tanto González como Solbes, y, por supuesto, Delors, viejo amigo del ex presidente la gestión de la crisis económica realizada socialista, no dudaban, por el contrario, en por el leonés, tampoco han hecho bandera atender la llamada de Zapatero. Aunque los dos primeros han dejado ver su distancia con la gestión de la crisis económica realizada por el leonés, tampoco ha hacho bandera de su posición crítica al actual gobierno socialista y los cargos que ambos ocupan actualmente dentro del organigrama europeo podrían justificar su afirmativa respuesta a la llamada de Moncloa, según las fuentes consultadas. González preside el Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa, que debe presentar su primer informe precisamente durante este semestre de presidencia española, y Solbes lidera la Junta de Supervisión del EFRAG, Grupo Asesor Europeo sobre Información Financiera. Sus opiniones, por tanto, no deben ser ocultadas al presidente de turno de la Unión.

Moncloa ha querido transmitir con el encuentro su voluntad de consenso y su ímpetu europeísta. Y para ello no ha dudado en recurrir a personalidades de reconocido prestigio a pesar de su lejanía con el actual zapaterismo.

Así, ha causado cierta sorpresa el "retorno" del defenestrado Solbes a Moncloa, quien en las tres largas horas que duró la cita, ofreció sus opiniones a escasos metros de su sucesora, Elena Salgado, la misma que ha desmontado, en los meses que lleva al frente de Economía, la ortodoxia presupuestaria puesta en pie por el "viejo profesor".

Tampoco le ha importado a Felipe González acudir a dar sus "lecciones" sobre Europa a Zapatero, hacerse la foto con el presidente y llevar de la mano a Jacques Delors, al que se vio el menos suelto de los tres en la fría sesión fotográfica para los medios.

Ya el año pasado, antes de las elecciones europeas de junio, el ex presidente había aceptado una invitación oficial de Zapatero para cenar en Moncloa, junto con la ministra de Defensa Carme Chacón, para hablar de la Unión. En este encuentro, el último conocido antes del que tuvo lugar el pasado día cinco, González se comprometió a participar en la campaña del PSOE del 7-J como quedó confirmado en los numerosos mítines en los que participó posteriormente. La visita del día cinco, por tanto, no ha sorprendido a los felipistas que conocen la pasión europeísta de González.

Las conclusiones de la reunión, además, no podían dar pie a chirrido alguno. Todos los sabios coincidieron en el diagnóstico y el tratamiento: fortalecimiento de la gobernanza económica europea, de una política energética común, de la apuesta por las política de investigación, desarrollo e innovación y del mercado interior europeo como única forma de hacer frente no sólo a Estados Unidos, sino a países emergentes como China, India o Brasil, que están saliendo ya de la crisis con una envidiable fuerza.

Aunque desde el PP se descalificó rápidamente la reunión y su portavoz económico, Cristobal Montoro, no tardó en llamar al encuentro "la foto del paro", además de criticar el hecho de que se convocase a dirigentes socialistas cuando los principales países europeos cuentan con gobiernos de centro-derecha, Moncloa aprovechó la cita para anunciar la continuidad de estas reuniones de asesoramiento. Han sido, precisamente, los anunciados perfiles de estas futuras citas los que han llamado la atención, y causado cierta sorpresa en determinados círculos socialistas.

El más llamativo, la convocatoria del primer ministro de Economía de Felipe González, Miguel Boyer, quien, según fuentes oficiales de Presidencia, será convocado en breve a una entrevista personal en Moncloa.

Boyer sólo ocupó el despacho de ministro durante dos años y medio y desde 1988 se dedica en exclusiva a la actividad privada. Además, su divorcio con el PSOE tiene más de una década y su entusiasmo con el PP de Aznar le llevó a ser patrono de FAES, el think thank de los neoconservadores españoles, por invitación del ex presidente popular.

La anunciada invitación a Boyer ha puesto en evidencia el desinterés de Zapatero por contar, en su ronda de contactos con expertos, con el otro ministro de Economía que tuvo el PSOE desde la reinstauración de la democracia, Carlos Solchaga, dirigente socialista que, además, apostó por Zapatero como líder del partido en el 2000 aunque posteriormente se ha manifestado abiertamente crítico con su gestión .

Los 'sabios' de la casa

El encuentro de la pasada víspera de Reyes en Moncloa tuvo un par de protagonistas que no posaron en la foto oficial pero que estuvieron presentes en las discusiones. Se trata de dos de los hombres que actualmente atesoran mayor confianza con el presidente del Gobierno según fuentes bien informadas de la trastienda de Moncloa.

Hablamos de Bernardino León, secretario general de Presidencia, y de Javier Vallés, director de la Oficina Económica de Moncloa, para muchos, los auténticos "sabios" con los que Zapatero se asesora y en los que se está apoyando para el diseño del semestre europeo.

De León no hay mucho más que decir que no sepan los zapaterólogos (Ver n° 814 de EL SIGLO: "Sigan a este hombre. El nuevo favorito de ZP, clave para la próxima crisis de gobierno"), salvo que la llegada de la presidencia europea lo mantiene como hombre clave en las cercanías del presidente dada su probada experiencia en la materia (fue Secretario de Estado de Asuntos Exteriores durante la primera legislatura).

En cuanto a Vallés, menos conocido, todas las fuentes consultadas coinciden en citarle como interlocutor clave para las reformas económicas que prepara el Gobierno de cara al nuevo año. La proximidad de Vallés a Zapatero lleva tiempo jugando en contra del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y tanto la reforma laboral como la de pensiones anunciadas están siendo rematadas en su despacho. La presencia de ambos en la cita del pasado día cinco no era, pues, casual.

Los 'no invitados'

La solemne ronda de contactos con expertos anunciada por Presidencia ha mostrado unos significativos huecos que ya están siendo comentados en amplios círculos socialistas.

El más evidente, el del ministro de Economía más vinculado al PSOE y al propio Zapatero de los tres que tuvo Felipe González, Carlos Solchaga (tanto Boyer como Solbes sí figuran en la lista de invitados). Sus ocho años al frente de Economía, más los dos y medio al frente de Industria, su puesto durante años en el comité federal del PSOE o, incluso, el de activista pro-Zapatero en el crucial congreso del 2000 no le han servido a Solchaga para entrar en los contactos que el presidente quiere tener de cara al semestre europeo.

Obviamente, han pesado más sus abiertas críticas a la gestión de la crisis realizadasen el seno del comité federal (hasta que en el último congreso de 2008 Zapatero lo excluyó de él) o la más reciente entrevista en la que lo calificaba de "presidencialista" y le acusaba de tratar a sus ministros "como secretarios".

También ha llamado la atención que desde Moncloa no se cite a uno de los dirigentes con mayor currículum europeísta del PSOE, Manuel Marín, comisario europeo durante más de una década. Durante la primera legislatura de Zapatero fue, además, presidente del Congreso de los Diputados pero su forma de entender el puesto institucional le distanció del presidente y, sobre todo, de uno de sus hombres de confianza, Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz del grupo.


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