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Nº 859 -7/12/2009

Del Rivero exige públicamente a Brufau un aumento del dividendo en Repsol


LA BOLSA O LA VIDA

Como si de una película del Oeste se tratase, Luis del Rivero ya le ha dicho públicamente al presidente de Repsol que esa compañía es demasiado pequeña para los dos. El presidente de Sacyr está decidido a hacer valer su posición de primer accionista en Repsol, hablando para los medios y presionando a Antonio Brufau para que acceda a aumentar el dividendo. La guerra abierta entre Del Rivero y Brufau amenaza con hacer perder su españolidad a la principal petrolera nacional.

Por M.C.

Si baja el dividendo de Repsol, habrá fuga de accionistas", "En tiempos de crisis las estrategias se deben retocar", "Repsol debe subir el dividendo como otras grandes petroleras"... Estos son algunos de los titulares que se han podido leer la semana pasada en algunos de los principales diarios españoles, generalistas y económicos, en una tournée mediática del presidente de Sacyr para dejar clara su postura en torno a la cuestión del dividendo que debe pagar Repsol este ejercicio.

En el consejo de administración celebrado hace dos semanas, la petrolera aceptó la propuesta de Brufau para abonar un dividendo a cuenta de los resultados de 2009 de 0,425 euros brutos por acción, lo que supone un recorte del 19 por ciento respecto a 2008. Una decisión que se tomó a pesar de la oposición de Luis del Rivero, que como presidente de Sacyr, principal accionista de Repsol con el 20 por ciento del capital, tiene un asiento en ese consejo.

Del Rivero, acuciado por la deuda que presenta Sacyr, basa su argumentación en que Repsol debe estar en línea con las principales compañías del sector que, según él, van a aumentar el dividendo para este ejercicio. Sin embargo, según publica El Economista, catorce las 20 mayores compañías petroleras se disponen a recortar el dividendo. De hecho, de las cinco principales por capitalización bursátil, cuatro –Exxon, Shell, BP y Chevron– van disminuir la retribución de sus accionistas entre un 1,5 y 6 por ciento, y una –Total– la va a dejar como está.

Para presionar a Brufau, Del Rivero no hace sino poner en valor su condición de primer accionista y jugar con el papel que pueda desempeñar el Gobierno en el conflicto. Y es que en Moncloa no será bien visto que Del Rivero intente, de nuevo, desprenderse de todo o de parte del 20 por ciento que posee de la petrolera, como ya hiciera hace algunos meses cuando, en lo más duro de la crisis inmobiliaria, se sentó a negociar con la rusa Lukoil, una compañía privada pero con una fuerte influencia del gobierno de Moscú. Esa posibilidad abriría la puerta a inversores extranjeros, y el Gobierno probablemente hará lo posible por impedirlo para no perder la españolidad de la principal compañía energética de nuestro país, intentando mediar entre Brufau y Del Rivero.
Además, el presidente de Sacyr cuenta con otro as en la manga: la 'deuda' que José Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Sebastián tiene con él por haber colaborado en la operación para relevar a Francisco González de la cúpula del BBVA.

En 2004, recién llegado al Gobierno el PSOE, el ministro de Industria, que por aquel entonces dirigía la Oficina Económica de Moncloa, convenció al presidente para intentar modificar el mapa empresarial español que se había conformado en la época de las privatizaciones efectuadas por José María Aznar. Luis del Rivero se prestó a participar en la operación y, aunque Francisco González se mantuvo en su cargo, entre el presidente de Sacyr y Miguel Sebastián se forjó una buena relación que le puede resultar beneficiosa si el Gobierno se decide a intervenir para solucionar el conflicto entre el presidente y el primer accionista de la mayor compañía energética española. •


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