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Nº 859 -7/12/2009

Decepción en el sector de renovables por la cancha dada a las nucleares


LA LEY DE ECONOMÍA SOSTENIBLE,

NUEVO GUIÑO A LAS ELÉCTRICAS



La futura Ley de Estrategia de la Economía Sostenible pasará probablemente a la historia por ser uno de los cajones de sastre legislativo más extensos presentados al Congreso de los Diputados. Toca todos los palos: sector financiero, laboral, Internet, vivienda, I+D, energía, contratación pública, y supone la reforma o elaboración de cinco leyes. Pero como todas las iniciativas de este tipo, esconde casi más de lo que muestra. Así, detrás del huracán mediático desatado en torno al cierre de páginas de Internet dedicadas a descargas ilegales —un tema
relativamente menor desde una perspectiva económica— se esconden medidas de mayor calado. Como la de lanzar un guiño, uno más, a las eléctricas, abriendo la puerta a la energía nuclear, en detrimento de las renovables.

Por E. Moreno

En política, hay dos fórmulas clásicas para lanzar una medida complicada de forma discreta: una, ahogarla en medio de otras muchas iniciativas menos delicadas, y la segunda, esconderla detrás de otra que monte mucho más ruido pero a la larga sea más inocua. Pues bien, el Gobierno ha hecho ambas cosas a la vez con la Ley de Economía Sostenible. De esta forma un tanto irónica definía la pasada semana un diputado socialista la macro iniciativa legislativa aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Una ofensiva política en toda regla, cuya finalidad es la de poner en pie un paquete de reformas estructurales que cambien el modelo de crecimiento económico y permitan superar la crisis y encarar con garantías la próxima década.
Se trata de un extensísimo paquete de iniciativas legislativas, que abordan numerosos sectores de actividad, como el financiero, vivienda, I+D, energía, cultura, y que incluso se atreve con aspectos del mercado laboral o mejoras en los sistemas de contratación pública. En este sentido, el proyecto de Ley de Estrategia de la Economía Sostenible, aprobado por el Gobierno el viernes 27 de noviembre y presentado ante el Parlamento la pasada semana, ha dejado pequeñas las famosas Leyes de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, convertidas cada año en los verdaderos cajones de sastre donde cabían todo tipo de iniciativas más o menos conflictivas.

Internet y Calas de Ahorro. Un espacio donde entran medidas de muy diverso calado y, sobre todo, de muy diversa repercusión y peso político. Así, la mayoría de los titulares se han centrado sobre todo en la reforma que hará posible el bloqueo de páginas que faciliten las descargas ilegales por Internet, sin intervención judicial. Un paso importante y polémico, pero que era más que predecible a la vista del desarrollo que está tomando este asunto en los países del entorno europeo.

Sin embargo, el texto presentado por Zapatero va mucho más lejos, tanto en lo que dice como en lo que se calla. De esta forma, señalan varios economistas, el proyecto de

ley abre la puerta a reformas importantes, como la Ley de Cajas de Ahorros. Aunque en el proyecto tan sólo se menciona que un cambio para dar mayor transparencia a las retribuciones de los consejeros así como un impulso a un redimensionamiento del sector, lo cierto es que en el sector ya se da por hecho que, una vez abierto ese melón, la reforma será más profunda, en línea con las demandas del Banco de España. Algo similar ocurre con los órganos reguladores –se reducen sus miembros–, o con aspectos puntuales como la mayor capacidad de control dado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el incremento de facilidades para la compra de pequeñas empresas o incluso cambios en los mecanismos para publicitar cambios en los valores catastrales de las viviendas.

Energía nuclear. Pero uno de los puntos centrales de la reforma es sin duda el del sector energético. El proyecto menciona de forma expresa las centrales nucleares, y por primera vez se transforma en ley lo que ya era una situación de hecho: aunque el Gobierno mantiene que la vida útil de las centrales es de 40 años, en determinadas situaciones "excepcionales", ésta se puede prorrogar. Es decir, la fecha de caducidad aprobada para Garoña –y que puso en pie de guerra al sector de energético– no será la norma, y habrá que negociar central a central. Toda una concesión a las compañías eléctricas, que están decididas a sacarle rentabilidad a esta tecnología, algo que resulta imposible con un horizonte de amortización de 40 años.

Este planteamiento también se ha plasmado en el hecho de que en la nueva ley se habla de una planificación energética hasta 2020, y no hasta 2030, tal y como había anunciado con anterioridad el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Este recorte en una década permite no tener que pronunciarse, por ahora, sobre si se contará o no con las primeras centrales nucleares que para ese momento alcancen los cuarenta años de servicio. Aunque Zapatero ha insistido en que no habrá más centrales, lo cierto es que el sector de las nucleares no ha disimulado su satisfacción, mientras que el de las renovables tampoco oculta su decepción.

Porque frente a este paso en materia nuclear, las energías renovables se quedan en tierra de nadie. Aunque se trata de una de las joyas de la corona de Sebastián, el titular de Industria se ha visto defraudado por el hecho de que la Ley de Economía Sostenible no dice nada sobre el Plan de Energías Renovables 2005-2010 –en clara fase de incumplimiento en sus objetivos– ni de la Ley de Eficiencia Energética, y, por supuesto, se aplaza el Plan de Energías Renovables 2011-2020.

Todo un varapalo para Sebastián, y un jarro de agua fría para el sector, que espera algo más que la promesa de llevar hasta el 20 por ciento las energías renovables en la cesta energética en 2020. Un compromiso que, de hecho, ya estaba aprobado en la Unión Europea, por lo que era de obligado cumplimiento para España. Por eso, desde la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), se ha señalado que el proyecto tiene "poco contenido", a pesar de su aparente vocación ambientalista.

Pero Sebastián no es el único perjudicado por el proyecto de Ley de Economía Sostenible. La titular de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, tampoco ha salido bien parada, a pesar de que las nuevas tecnologías son la otra gran pata de la reforma. El propio sector de las Tecnologías de la Información, TIC, se queja de que "faltan medidas". Una rebaja fiscal para I+D+i y muy pocos fondos adicionales es lo que se lleva este departamento, que ve alejarse sus aspiraciones de auspiciar la Agencia Estatal de Financiación de la Investigación Básica, con lo que no logra superar el varapalo que ha supuesto en tijeretazo sufrido con los Presupuestos Generales del Estado. •


Empresarios y sindicatos, una acogida fría

En el caso de esta ley, su propia extensión —supondrá la elaboración o modificación de un total de cinco leyes, además de una multitud de disposiciones y reglamentos— ha sido a la vez su punto fuerte y su debilidad, Punto fuerte en la medida en que "rompe por fin con la imagen de cierta falta de iniciativa que veníamos arrastrando desde hace un tiempo", señala una fuente gubernamental. Pero también debilidad por el hecho de que su falta de concreción le ha cosechar críticas desde mu chos sectores. As, la Ley de Economía Sostenible falla en sus aspiraciones, confesadas semanas atrás por Zapatero, de ser respaldada por empresarios y sindicatos, Los primeros, a través de la CEOE y de su presidente, Gerardo Díaz Ferrán, ya han adelantadoque "no contemplan las re formas estructurales que son necesarias" para la economía española.

Sin embargo, no todo está perdido por el lado de los empresarios. Mientras las Cámaras de Comercio apoyaban la medida, el propio Díaz Ferrán ha dejado la puerta abierta a un posible apoyo, si en el transcurso de la tramitación parlamentaria de la ley se recogen algunas de sus aspiraciones, para "mejorarla". De hecho, la patronal interpretó como un guiño en este sentido la presencia en su Conferencia Empresarial 2009 del ministro José Blanco, quien, en ese foro, hizo, como era de esperar, una encendida defensa de la futura Ley.

Más preocupante resulta para el Ejecutivo la evidente falta de entusiasmo de los sin-dicatos. Desde CC 00, se criticaba la iniciativa desde una perspectiva medioambiental porque "no tiene nuevos objetivos y no fija objetivos de sostenibilidad". Y desde un punto de vista laboral, poca benevolencia: las propuestas "van en la buena dirección" pero es imprescindible "concretar en el diálogo social medidas para la creación de em pleo". Un escepticismo que no es compartido por UGT, que en esta ocasión, no ha duda en distanciarse de CC 00 para romper una lanza a favor de la Ley, señalando, por boca de su secretario general que la iniciativa "puede ser un buen instrumento para luchar contra el paro", si bien deber ir asociada a una "estrategia", olvidando que la palabra se encuentra en el propio título del proyecto de ley.


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