Moratinos/Desatinos,
según la derechona
por Enric Sopena*
Oh cuántos chascarrillos –entre sórdidos y cuarteleros– han circulado por las alcantarillas de la derechona y sus alrededores mediáticos desde que Miguel Ángel Mora-tinos fuera nombrado ministro de Asuntos Exteriores por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero! Las invectivas contra él, las murmuraciones, los rumores, los chistes de pésimo gusto y ciertas leyendas urbanas recordaban los tiempos del también ministro de Exteriores Fernando Morán, objeto de otra cacería similar.
Durante años, Federico Jiménez Losantos –que ha pasado de la radio de las sotanas a la radio de las antenas piratas– ponía a caldo desde el púlpito episcopal al ministro de Exteriores, al que llamaba Moratinos/Desatinos. Le achacaba carecer del "sentido del ridículo" y sostenía que el único título que le adornaba para desempeñar tan importante cargo era el de haber sido "amigo del terrorista Arafat".
Pero no estuvo sólo Losantos en su campaña de descrédito a Moratinos. Mofarse de él constituyó, a lo largo de la anterior legislatura, una adicción frenética, un juego malvado o un disfrute para correveidiles genoveses. Estos días, por cierto, le pueden caer a Moratinos algunas reprimendas por haber rendido homenaje a la II República. La prensa popular ha resaltado con evidente satisfacción el acto de FAES en el que José María Aznar premió al Rey por su contribución a la libertad y ha precisado que, en paralelo, en cambio, el ministro de Exteriores evocaba la República homenajeando a los miembros del Servicio Exterior del Gobierno republicano. Luego la subsecretaria del Ministerio, María Jesús Figa, dijo que el régimen instalado en España el 14 de abril de 1931 se encontró con una situación internacional nada "favorable".
Aludir a la República en tono positivo basta para que las hordas nacionales, que tanto abundan, se rasguen las vestiduras y arremetan contra los republicanos. Que un obispo como el de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, celebre misa en Paracuellos, dato en absoluto anecdótico, exhibiendo la bandera del aguilucho, rodeado de ultramontanos y legitimando –desde la perspectiva religiosa– el franquismo les parece a los patriotas lo más natural. ¡Ojo, que semejantes gentes no se andan con chiquitas! Y, si no, ahí está la ofensiva judicial contra Baltasar Garzón, que osó investigar el pasado y, por consiguiente, los crímenes atribuibles al bando de los sublevados. Dicho de otro modo, de los golpistas del 18 de julio de 1936.
Del primer Gobierno Zapatero quedan muy pocos ministros. Uno de ellos es Moratinos, en varias ocasiones dado políticamente por muerto o desaparecido. Pero ahí está, ahí sigue, halagado incluso por el presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy. Se ha convertido por razones obvias en un zapaterista casi pata negra. Este hecho, por sí solo, ya constituye un baldón imperdonable para el ministro de Exteriores. Y no se olvide que al Ejecutivo que surgió de las urnas el 14-M del año 2004, los perdedores lo han descrito utilizando todos los vituperios imaginables y algunos inimaginables.
Son Zapatero y sus ministros una pandilla de comecuras, ateos, masones, tercermundistas, analfabetos, amigos de los dictadores –estilo, según ellos, Chávez–, destructores de España, conspiradores dispuestos a liquidar la Monarquía para que así volvamos a la "barbarie" republicana e ineptos gestores de la crisis económica y la del Alakrana. En este clima de hostilidad máxima, Zapatero y Moratinos se aprestan a presidir la Unión Europea. Una cosa es segura. Hagan lo que hagan, los peperos les increparán y les dirán que peor no podía haberse hecho. ¿Hay alguna duda al respecto? •
*Director de El Plural
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