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AGUA VA...
Ramón O'Pina
Nº 859- 7 de diciembre de 2009
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Según lo previsto en el calendario Zaragozano, finalmente, llegó el agua y el frío. Las encinas de media España están de pena. Entre la sequía y el ataque de la enfermedad ésa, la Seca, te quedas mirando al monte y una de cada tres encinas tiene la mitad de las ramas echadas a perder, con las hojas de color chocolate. Cuesta imaginar el desastre que representaría para la Península Ibérica si los dioses no ponen fin a esta pandemia forestal (ésa sí sería una crisis de aúpa). Por aquí, a pie de asfalto, ya han encendido la chorrada de luces navideñas al estilo laico, mientras continúan empantanadas las obras de calles y aceras, y algunas tiendas han empezado las rebajas de enero (sic). Caótico. Entre los secuestros; los atascos de tráfico; la amenaza de entrañables fiestas familiares; la última gilipollez del Gobierno y/o oposición; el mal juego de Nadal y la llamada a filas de guerra de secesión del Barça, no gana uno para disgustos. Di tú que la gente se lo toma como si tal cosa. Yo no veo mayor crispación ni duelo patriótico ahora que estos años pasados. La gente, tan triste o tan contenta como siempre. Es cierto que lo que pueda ocurrir con Fannie Mae y demás gentuza en Wall Street, ni nos va ni nos viene. Bastante tenemos nosotros con las batallas, enjuagues, fusiones y componendas de nuestras cajas de ahorros y, la verdad, a mí, como a la mayoría, tampoco me va ni me viene. Lo que sí le pone al personal es el marujeo y, desde las casas de Alba y Real para abajo, el menudeo de ropa interior, amoríos y desencuentros (sic) del famoseo le ganan en interés e importancia a la merde que se trae el Tribunal Constitucional; a la nueva Ley de Economía Sostenible (o como coños de eufemismo se llame), al mismísimo paro, y hasta a la salud de Vuestra Majestad. Aquí y ahora, lo que priva no es lo importante o serio (transcendental no hay nada), lo que mola es vivir la urgencia de estar a la que cae (como los cochinos de montanera con las bellotas, de ahí lo de su fino oído para sentir la caída y llegar el primero para comérsela). El "aquí te pillo, aquí te mato". Voy a ser justo y dar mi reconocimiento a quienes sí están poniendo su ilusión y esfuerzo en un futuro mejor. Por cierto, esta mañana, buscando cierta información en la biblioteca pública de la calle Azcona, el 73 por ciento de los ocupantes de una de las más de cien mesas de lectura/estudio eran jóvenes acupantas. Contadas. Y por derecho y por delante, mi cariño y solidaridad con quienes sí están sufriendo la puta crisis en la hipoteca de sus carnes o la intemperie del paro. De política y los políticos, mejor no hablar (¿Quién te puso Malvaloca...?) Ni siquiera de los obispos y sus exabruptos y abortos conceptuales. De fútbol, yo este invierno luzco una preciosa bufanda amarilla del Alcorcón y con mi Atlétic, esta temporada, no voy ni a heredar. Ni tampoco es momento de mentar la bicha de la economía. Con permiso de la gripe A, por suerte, nos queda la salud. Y República. •

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