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Nº 858 - 30/11/2009

Telefónica vuelve a Digital+


ZP Y CEBRIÁN, MÁS CERCA DE LA PAZ

Proporcionando un balón de oxígeno a una Prisa asfixiada por las deudas, Telefónica ha cerrado la compra del 21 por ciento de Digital+, una adquisición ventajosa desde el punto de vista financiero pero un tanto sorprendente desde el punto de vista estratégico. Y es que la compañía presidida por César Alierta había salido del capital de la plataforma de televisión de pago, a la que ahora vuelve, hace apenas años y medio. La operación se ha cerrado pocas semanas después del inicio de las conversaciones entre el Gobierno y Prisa, sobre las que ya informó EL SIGLO (ver n° 851, "El Gobierno negocia con Prisa"). Tras estos contactos entre el propio Juan Luis Cebrián y algunos de los representantes del sector más 'prisista' del Gobierno, como el vicepresidente Chaves y los ministros Rubalcaba y Blanco, la operadora ha acudido al rescate.

Por Manuel Capilla

Para Juan Luis Cebrián, la entrada de Telefónica en Digital+ supone la presencia del mejor socio estratégico imaginable para la compañía. Es más, según la opinión del presidente de la Comisión Ejecutiva y consejero delegado de Prisa, "la aportación de Telefónica al desarrollo audiovisual español, en cooperación con Digital+, contribuirá a establecer un modelo del que nuestro país está más que necesitado". Habría sido difícil que Cebrián pronunciara estas palabras hace apenas año y medio, cuando Telefónica poseía algo más del 16 por ciento de Digital+ y Prisa se preparaba para lanzar una OPA sobre Sogecable, la propietaria de la plataforma de televisión de pago y de Cuatro.

Dieciocho meses después las dificultades financieras de Prisa, en las que buena parte de culpa la tiene esa OPA, han forzado al grupo gobernado por Juan Luis Cebrián a cerrar una operación en la que pierde dinero pero que le otorga liquidez y le alivia de algunas deudas contraídas con la propia Telefónica. Y es que de los 470 millones en los que está valorado el acuerdo, 240 serán abonados en efectivo por la compañía presidida por César Alierta. Los 230 millones restantes corresponden a la deuda que mantenía Prisa con Telefónica desde 2003, que queda así cancelada.

Para Prisa la operación es negativa desde el punto de vista financiero porque en mayo del año pasado, en el marco de la OPA, pagó 650 millones de euros a Telefónica por el 16,7 por ciento del capital de Sogecable. Además, esos 470 millones sobre los que se ha producido el apretón de manos suponen valorar la compañía en algo más de 2.300 millones, una cifra mucho más cercana a lo que ofrecía Telefónica que a los casi 4.000 que pedía Prisa cuando se iniciaron las conversaciones hace varios meses.

Y es que la operación que se ha cerrado viene de lejos. En un principio Vivendi iba de la mano de Telefónica en las negociaciones, pero las diferencias entre la operadora española y la compañía francesa dejaron las conversaciones en punto muerto y Prisa volvió la mirada hacia su máximo enemigo, Jaume Roures. La firma de la paz en la guerra del fútbol antes del verano, produjo, de rebote, un intento por parte de ambas de fusionar sus intereses audiovisuales. Una posibilidad que quedó rápidamente descartada, con lo que Telefónica volvió a entrar en escena, esta vez con éxito.

El acuerdo da derecho a Telefónica a nombrar a dos consejeros y a controlar la gestión de la plataforma y deja la puerta abierta a otros socios, con lo que todavía existe la posibilidad de que Mediaset, que había manifestado su interés, se incorpore a Digital+.

A la espera de acontecimientos, Juan Luis Cebrián puede respirar tranquilo gracias al balón de oxígeno que le ha dado Telefónica. Cebrián está agradecido y no lo oculta. Tras la firma del acuerdo ha subrayado que "la desinversión en Digital+ se enmarca en la serie de decisiones que Prisa viene acometiendo para garantizar la estabilidad financiera de la compañía y pone de relieve la contribución que la actitud de Telefónica supone a este respecto".

Esa actitud de Telefónica ha cristalizado en un acuerdo poco después de las conversaciones que ha mantenido Prisa con el Gobierno. Por parte del grupo de comunicación ha sido el propio Cebrián, con el apoyo del consejero delegado de la Ser, Augusto Delkáder, el que ha protagonizado estos discretos encuentros al más alto nivel. Del lado del Gobierno han intervenido tres representantes del sector 'prisista': el vicepresidente de Política Territorial y presidente del PSOE, Manuel Chaves, el ministro de Interior y privilegiado interlocutor con el imperio fundado por Jesús de Polanco, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, una persona de máxima confianza del presidente del Gobierno.

Los contactos comenzaron cuando se llegó a la conclusión, tanto en el Gobierno como en Prisa, de que la tensión entre ambos no era beneficiosa para ninguno de losdos. A pesar de que la principal causa de malestar de Prisa, la aprobación, en pleno agosto, del decreto que daba luz verde a la TDT de pago, ya no tiene vuelta atrás. El visto bueno a la TDT de pago suponía un disparo a la línea de flotación de Digital+ de tal calibre, que Prisa contraatacó con un par de editoriales demoledores con la gestión del Gobierno.

Sin embargo, a pesar de que la cuestión de la TDT es la que es, a Prisa, asfixiada como está por las deudas, le interesaba una cierta sintonía con el Gobierno para contar con su apoyo a algún acuerdo que aliviase sus desequilibrios financieros. Y en este aspecto Telefónica tenía que ser una actor fundamental por dos razones, porque es una de las pocas compañías que pueden estar interesadas en Digital+ por su modelo de negocio y porque cuenta con el músculo financiero suficiente para afrontar una operación de estas características.

Además en el consejo de la operadora se sienta Javier de Paz, una persona muy próxima a Zapatero y perteneciente a su círculo de asesores 'extraoficiales' (ver EL SIGLO n° 737 'El móvil de ZP'). El también miembro del comité federal del PSOE es amigo y confidente del presidente del Gobierno desde que éste se estableció en Madrid para hacerse cargo de la secretaría general del PSOE. Recién llegado al cargo en 2000, Zapatero se instaló con su familia en una vivienda del municipio madrileño de Las Rozas que le convirtió en vecino de Javier de Paz. Durante estos años, De Paz ha ejercido de relaciones públicas entre Moncloa y el mundo empresarial, y, además, se le considera el principal artífice de las buenas relaciones entre Zapatero y el presidente de Telefónica, César Alierta.

Con el apretón de manos entre el presidente de Telefónica y Juan Luis Cebrián, Prisa puede respirar tranquila porque ha ganado tiempo. El acuerdo satisface una de las condiciones impuestas al grupo mediático por sus bancos acreedores, que ya le han prorrogado sus préstamos in extremis en más de una ocasión. Y para los socialistas, el hecho de que su tradicional aliado mediático ya no les dispare con artillería pesada y, además, gane un poco de estabilidad financiera es un elemento nada despreciable. Y más yendo por detrás del PP en las encuestas. •


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