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Nº 853 - 24 de octubre de 2009

 

Hacia una economía verde

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz lo ha indicado este mismo mes: el nuevo motor de crecimiento global podría ser una "economía verde", respetuosa con el medio ambiente. Esto conlleva, entre otras cosas, inversiones en energías renovables, nuevos impuestos para gravar las emisiones de CO2, deducciones por inversiones medioambientales y una agricultura ecológica. También una nueva cultura empresarial donde se prime la ecoeficiencia. La crisis económica, sufrida a nivel internacional, ha hecho que el liderazgo en este capítulo de las economías más desarrolladas se pong en entredicho a favor de otras ascendentes como es, por ejemplo, la china.

Por Luis Marchal

Energías renovables. CO2. Gases de Efecto Invernadero. Eficiencia energética. Cambio climático. Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). Empleo verde. Ecotasa. Agricultura ecológica. Éstos son algunos conceptos que, hoy por hoy, empleamos con regularidad sin que nos llamen la atención. Se han agregado recientemente a nuestra lengua.

Son términos que se están convirtiendo en cruciales desde la perspectiva de la competitividad empresarial. Urge el desarrollo de una economía verde, social y responsable, que favorezca a su vez la creación de más y mejor empleo. Los políticos son conscientes de que hay que integrar el aspecto medioambiental en todas las políticas socioeconómicas.

En su presidencia de la Unión Europea (UE), que asumirá en el primer semestre de 2010, a España le tocará impulsar una directiva europea sobre la economía verde. En pocos campos, la innovación tiene un papel tan relevante como en éste. La Organizaciónpara la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que la inversión en tecnologías renovables es capital para iniciar la transición hacia la economía verde.

Todavía hay mucho romanticismo en torno a estos conceptos. "A las personas les falta un conocimiento detallado con respecto a la reducción de emisiones y a la adaptación a los efectos negativos que puede tenerel cambio climático", declaró a EFE el rector de la División de Población y Des rrollo del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), José Miguel GL mán, en el XXVI Congreso Internacional la Población.

Según Guzmán, "hay que definir áreas inversión y tener una visión de futuro para. alcanzar una economía verde". Este proceso necesita decisiones políticas con la mirada puesta en el largo plazo.

El Informe sobre el cambio del modelo productivo en España elaborado por la Fundación Primero de Mayo refleja que los sectores básicos, los emergentes, los de futuro y los transversales deberán convivir en el nuevo modelo económico. El texto aclara que los sectores básicos como construcción, automoción y turismo tendrían que someterse a un proceso de modernización. Los emergentes; como energías renovables, alimentos procesados, agricultura ecológica y servicios sociosanitarios; deberían tener un impulso público. La biomedicina y los biocombustibles son englobados en los sectores de futuro; mientras que la I+D+i, educación y formación y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) lo son en los sectores transversales.

Gemma Durán, autora de Empresa y medio ambiente (Pirámide), escribe que "la eco-eficiencia es considerada una nueva filosofía empresarial", que pone de manifiesto "el vínculo entre las mejoras ambientales y los beneficios económicos con la idea de que 'se puede crear más valor con menos impacto". Con todo, se distribuyen bienes y servicios, a precios competitivos, que satisfacen las necesidades humanas y mejoran la calidad de la vida al tiempo que reducen los impactos ecológicos sobre el planeta. No hay empresa que se precie que no contenga en su memoria un apartado para Responsabilidad Social Corporativa. Algunas la emplean como mero marketing hacia los clientes, otras están concienciadas de verdad con la necesidad de llevarla a cabo.

La transición hacia la economía verde demandará formación especializada en estos sectores implicados. Greenpeace calcula, en su documento Trabajando por el clima, que se podrían generar hasta ocho millones de empleos en el mundo en 2030 si la totalidad de la electricidad fuese de origen renovable. Se crearían 6,9 millones de empleos en el sector de las energías renovables y más de un millón extra por la mayor eficiencia de las aplicaciones eléctricas. La organización ecologista asevera que esto supondría para nuestro país tener 170.000 puestos de trabajo más.

El experto energético de Greenpeace Internacional, y autor del informe, Sven Teske, expone que la revolución energética forjará tres nuevos empleos en energías renovables por cada uno que se pierda en carbón –esta industria del carbón emplea a 4,7 millones de personas en todo el mundo–. "Podemos elegir empleos y crecimiento verdes o desempleo y colapso social y económico", comenta Teske.

Asimismo, la Organización Internacional del Trabajo (01T) se decanta por producir herramientas para el diseño de políticas que incentiven empleos verdes. Éstos ayudan a reducir el consumo de energía, materiales y agua y a minimizar los desechos y la contaminación en las cadenas de producción. En definitiva, reducen el impacto ambiental de las empresas y de los sectores económicos.

Concienciar a la sociedad. En España, Pepa Carrillo, presidenta de la Fundación Valores, opina que "la ciudadanía, en su conjunto, muestra una sensibilidad alta hacia los problemas medioambientales; pero éstos no forman parte de sus prioridades". Precisamente, Milagros Couchoud, secretaria general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), certifica que "el problema del medio ambiente tiene dos facetas". La primera es "la concienciación de la sociedad", mientras que la segunda es el "desarrollo de aquellas tecnologías y aquellas partes de la ciencia que hacen posible la recuperación del equilibrio del medio".

España firmó el plan de ejecución del Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) de Naciones Unidas, junto a otros países comunitarios. Esto ha supuesto un impulso para la educación medioambiental, en el ámbito social y en el ámbito económico.

¿Es suficiente lo que España invierte en I+D+i? Félix García-Ochoa, subdirector general de Proyectos de Investigación de la Dirección General de Programas y Transferencia de Conocimiento, contesta que "el gasto de I+D+i nunca es suficiente".

Las alertas se han encendido porque los Presupuestos Generales del Estado presentados por la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, el pasado 29 de septiembre, reducen un 15 por ciento el presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación. Si se aprobaran estos Presupuestos de la crisis (Ver n° 851: "Los Presupuestos de la crisis"); la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones (Aetic) calcula que el gasto total público en I+D+i se reducirá en un 30 por ciento, pasando de 2.2.28 millones de euros a casi 1.570.

Extraña este viraje del Ejecutivo, cuando en la pasada legislatura realizó un gran esfuerzo e incrementó anualmente el fondo de I+D+i un 25 por ciento. Lo que se gasta en la actualidad en esta materia supone el 1,3 por ciento del PIB. Un porcentaje que se percibe insuficiente si se compara con el 1,9 por ciento de media en la Unión Europea, con el 2,7 por ciento de Estados Unidos o con el 3,2 por ciento de Japón.

Un mal síntoma es que la actividad del hipersector de las TIC ha caído un 7 por ciento en el último año y un 13 por ciento en el segundo trimestre de 2009. El presidente de Aetic, Jesús Banegas, argumenta que "no es posible una economía verde si retroceden las TIC". Por ello, demanda al Gobierno mayor inversión en I+D+i.

En la misma línea; Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, dijo –en la presentación del citado informe sobre el cambio del modelo productivo en España– que es "malísima señal" que las cuentas públicas para el próximo año "reduzcan" las inversiones en I+D+i y dejen que la ciencia "descanse sólo en la inversión privada". Previsiblemente, los Presupuestos que se aprueben contendrán mayor gasto en I+D+i que los presentados inicialmente.

Energías renovables. A nivel mundial, España se sitúa entre los países líderes de la eólica, la fotovoltaica, la solar termoeléctrica y el etanol. Tenemos instalados 17.000 megavatios de eólica. En energía solar, es el que más megavatios ha añadido a su red eléctrica, con un crecimiento del 385 por ciento. En ese sentido, David Pérez, socio de Eclareon Madrid, hizo hincapié en la inauguración de la III Conferencia de la Industria Solar en España, que "la capacidad que se está instalando de tecnología solar termoeléctrica en el mundo está prácticamente en su totalidad en España".

Los objetivos de la UE para el año 2020 son que las energías renovables representen un 20 por ciento del consumo final de la energía y que un 10 por ciento del combustible empleado en el transporte sea biocombustible. Por ahora, las energías renovables representan un 8,5 por ciento del consumo final de la energía y el uso del biocombustible en los transportes es muy minoritario.

A principios de 2008, el presidente de la Comisión Europea (CE) anunció que el coste estimado de luchar contra el cambio cli-mático y promover las energías renovables sería de tres euros semanales por ciudadano europeo. Los objetivos que citó eran impulsar la energía eólica, reducir la polución, fomentar el transporte público y el uso de biocombustibles e incentivar la instalación de paneles solares. Europa invirtió 3 millones de euros en energías renovables en 2008, sólo un 2 por ciento más que el año anterior.

El dinero dedicado a las renovables en 2008 en los países en desarrollo alcan cifra de 24.615 millones de euros. O con 10.500 millones gastados, increrr sus inversiones un 18 por ciento. India tinó a esta materia 2.760 millones. Estados Unidos –que está entre los países líderes de la minihidráulica, la eólica, la biomasa, la geotérmica, la fotovoltaica, la solar termoeléctrica, el etanol y el biodiésel– redujo, por el contrario, su aportación un 8 por ciento con poco más de 20.000 millones dirigidos a las energías renovables. •

La opción de la ecotasa

¿La futura Ley de Economía Sostenible podría contemplar la denominada fiscalidad verde? Entre las opciones verdes que posee el Ejecutivo para subir los impuestos estaría la de gravar los combustibles con una ecotasa. De hecho, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le pareció "interesante" el impuesto anunciado por su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, de 17 euros por tonelada de dióxido de carbono que se emita a partir de 2010. Hacerlo no es una novedad. Desde 2008, hay un impuesto verde a la matriculación de automóviles de gran cilindrada, todoterrenos, quads y motos de agua. No obstante, Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda, ha negado que la mencionada nueva ley vaya a incluir una ecotasa.

Los retos post-Kyoto

El compromiso alcanzado en el Protocolo de Kyoto implica que los países desarrollados deben reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero entre 2008 y 2012 en un 5,2% con respecto a 1990.

"Hay mucha tarea por hacer", advierte José Manuel Moreno Rodríguez, catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla La Mancha y miembro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Al mismo tiempo, señala que "el Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero de 2005, era un primer paso para intentar reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero". De acuerdo con los datos de Moreno, el dióxido de carbono en la atmósfera apenas llegaba a las 350 partes por millón en1990 y hoy en día supera las 385 partes por millón.

El cuarto informe del IPCC, aprobado en 2007 en Valencia, vislumbra dos escenarios de futuro sobre el Cambio Climático. En el más optimista se daría un incremento de temperatura a finales de siglo de 1,8 grados. El peor escenario apunta una subida de 4 grados, que podría llegar a ser de hasta 6,4. Sólo logaríamos cumplir con Kyoto si se redujeran las emisiones de Gases de Efecto Invernadero un 6% anual a partir de 2016. Desde 2050, la banda de seguridad nos dejaría un margen de 0,3 grados para no superar los 2 grados.

La comunidad internacional pretende ahora que "todos los países" se comprometan a hacer esfuerzos de mitigación, no sólo los desarrollados. Alicia Montalvo Santamaría, directora de la Oficina Españ la de Cambio Climático, forma de que el reto es a canzar un acuerdo "ambici so y global" sobre el régimen de Cambio Climático post-2012 en el próximo mes de diciembre, en la Conferencia las Partes de Copenhague. Los procesos de negociación se basan en los cuatro pilares fundamentales identificados en la Conferencia de Bali en 2007: la mitigación –de las emisiones de los Gases Efecto Invernadero–, la adaptación –para hacer frente los efectos–, la tecnología –para aplicarla tanto a la mitigación como a la adaptación– y la financiación –para acometer los compromisos de mitigación y las necesidades de adaptación de los países desarrollados y de los países en vías de desarrollo–.


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