| Números anteriores |
Nº 851 12/10/2009 13/7/2009 |
![]() |
Hacia otro pensamiento económico por Carlos Berzosa En el prefacio de la obra Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero Keynes dice: "Es sorprendente el número de tonterías que se pueden creer temporalmente si se aísla uno demasiado tiempo del pensamiento de los demás, sobre todo en economía (así como en otras ciencias morales), en la que con frecuencia es imposible poner a prueba de manera definitiva las ideas propias, ya sea formal o experimentalmente". Esta idea de Keynes la podemos trasladar hoy no a los economistas individualmente, pues hay mucha comunicación científica, sino a las escuelas de pensamiento, y así comprobar lo que le ha sucedido a la escuela dominante, que se ha aislado de otras contribuciones, ortodoxas pero discrepantes unas y otras más heterodoxas, y ha creído en exceso en la eficacia de los mercados. Sobre la supremacía del mercado se han dicho muchas tonterías, que claramente se han venido abajo con la crisis pero sin embargo en muchos casos se resisten a desaparecer. La falta de comunicación con otras propuestas y el haber dejado en el desván como trastos viejos contribuciones importantes hechas en el pasado, aunque sea reciente, es uno de los grandes errores que se ha cometido en la enseñanza de la economía en los últimos tiempos. Y esto es algo que tiene más importancia de lo que en principio pudiera parecer, pues como dice el mismo Keynes al final de la obra mencionada, "las ideas de los economistas y los filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad el mundo está gobernado porpoco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto". Las ideas que se han impartido, por lo general, en las facultades de economía en las últimas décadas han tenido esa gran influencia que mencionaba Keynes, y lo peor es que estaban equivocadas. Pero esa influencia se ha transmitido a los poderes de decisión de la política, de las administraciones públicas, de las empresas, y se han difundido en los medios de comunicación hasta el punto de que se habían convertido en el gran paradigma que explicaba los éxitos, según se decía con insistencia, que se estaban alcanzando en la economía mundial. Lo grave es que ese crecimiento no sólo no solucionaba graves problemas de la humanidad, como las enormes desigualdades, la pobreza, las privaciones de todo tipo y el deterioro ecológico, sino que se estaba asentando en pilares débiles que se han desvanecido con el estallido de la crisis financiera. Un caso de lo que decimos lo tenemos en Minsky, un economista ya fallecido que se encontraba bastante olvidado a pesar de la importancia de sus contribuciones, cuyo pensamiento se ha revitalizado con el surgimiento de la crisis financiera. Cuando estalló la crisis traté de rescatarlo de ese olvido en mis artículos periodísticos, especialmente en dos, uno que escribí en la revista mensual Temas para el debate, y otro en el diario El País. Desde entonces, para mi satisfacción, observo que es cada vez más citado. Este economista tiene muchas publicaciones, y entre ellas dos libros importantes: Las razones de Keynes(Fondo de Cultura Económica, 1987), aunque la edición inglesa data de 1975, y otro muy revelador, Can "It" Happen Again? Essays on instability and finance (Sharpe, 1982). En concreto, este autor trata de plantear como objeto fundamental de estudio la inestabilidad a la que se encuentran sujetos los mercados financieros, y las razones de por qué esto es así. Para ello se basa en Keynes, de quien sin embargo, con la interpretación que se hizo del pensamiento de este autor en los modelos formales que predominaron en las enseñanzas de posguerra, este proceso de vulnerabilidad de los mercados había sido eliminado. Mynsky se sitúa en lo que se ha denominado escuela poskeynesiana, corriente de autores que se consideran discípulos de Keynes, pero que discrepan del modelo basado en la síntesis neoclásica-keynesiana. Una recuperación muy reveladora es la que hacen Akerlof, premio Nobel de economía, y Schiller, quienes dicen que Krugman es uno de los pocos economistas de Estados Unidos que había estudiado la burbuja inmobiliaria y había advertido de los peligros que se iban a dar si estallaba, como así ha sucedido. En el libro de estos dos importantes economistas, Animal Spirits, que ya había recomendado en estas páginas en su edición inglesa y acaba de ser publicado en castellano, se señala que su ideología coincide con la de Minsky. No cabe duda de que la macroeconomía tiene que reconstruirse, y para ello debe dar cabida a estos análisis, aunque resulten un tanto discrepantes respecto a lo que se ha enseñado predominantemente en las aulas durante las tres últimas décadas. • *Rector de la Universidad Complutense de Madrid. |
| Números anteriores |
| © El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |
