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Nº
851 - 12/10/2009
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Chaves, Rubalcaba, Blanco y Cebrián buscan un pacto de no agresión
Por Inmaculada Sánchez Es la noticia que llevan esperando con ansiedad en no pocas sedes del PSOE desde hace tiempo. "Mi periódico sigue siendo El País, pero es que no hay quien aguante la leña que nos está dando últimamente", concreta un veterano parlamentario socialista.Esta impresión, y unos cuantos datos más, medidos en intención de voto de los últimos sondeos, han hecho sonar peligrosas alarmas en la sede federal del PSOE. Y en sus más importantes despachos han decidido mover ficha. En cuanto a la sede de Prisa, donde el tictac del reloj que contabiliza el tiempo que le resta al gigante mediático para abonar la deuda que le asfixia repiqueta insistente desde hace meses, también se ha oído con claridad la voz de "hay que arreglar lo del Gobierno". Y se han puesto a ello. El resultado de sendas reflexiones en ambos cuarteles generales ha sido, hasta el momento, al menos un encuentro entre quienes dirigen la maniobra de distensión. Por parte del Gobierno y el PSOE, dos miembros de la denominada "viaja guardia" socialista, el vicepresidente de Política Territorial y presidente del partido, Manuel Chaves, y el ministro de Interior y privilegiado interlocutor con el imperio fundado por Jesús de Polanco, Alfredo Pérez Rubalcaba. A ellos, en esta ocasión, se ha sumado el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, cuya presencia confiere a las actuales conversaciones una categoría especial: la de que el presidente Zapatero no sólo ha dado su consentimiento sino que está en primera persona en ellas a través de un hombre de su máxima confianza como es el ministro Blanco. Por parte del grupo editor de El País sólo su actual director de orquesta, Juan Luis Cebrián, podía dar fiabilidad a la negociación. Así, segun las fuentes consultadas por estarevista, ha sido el propio Cebrián y, en algún otro contacto, el consejero delegado de la Cadena Ser, Augusto Delkader, quienes han estado presentes en los encuentros. Los pocos que conocen el discurrir de estas secretas negociaciones señalan a la última intervención pública de Cebrián, quien hasta ahora se ha mostrado inmisericorde con el Gobierno, para demostrar que "algo se está moviendo" en la tensa relación Prisa-Gobierno. En su reciente conferencia en el Foro de la Nueva Comunicación del pasado 28 de septiembre, el primer directivo de Prisa descargó todas sus embestidas en el ministro de Industria, Miguel Sebastián, directo responsable de la puesta en marcha de la TDT de pago que tanto daño ha hecho a su grupo, pasando de largo sobre la figura del presidente Zapatero, al que, en anteriores ocasiones no tuvo ningún reparo en atacar en-primera persona. Hasta el momento éste es casi el único "resultado", apenas perceptible, de la apertura de las citadas negociaciones, pero los conocedores de las mismas se agarran a la esperanza de su existencia misma, casi impensable hace apenas unos días, para permitirse aventurar cualquier escenario. El principal agravio que Prisa reprocha al Ejecutivo y el que ha hecho "estallar" tras el verano su ira contra Zapatero ya no tiene arreglo posible: la aprobación de la TDT de pago no tiene vuelta atrás. El permiso gubernamental para su comercialización ha superado el trámite de urgencia en el Congreso y el feroz enemigo de Prisa, el acccionista de referencia del diario Público y La Sexta, Jaume Roures, comercializa desde hace semanas, aún con incierto resultado pero socavando la clientela potencial de Digital Plus, su canal Gol TV. Zapatero, en este asunto no ha dado ningún paso atrás. Sin embargo, aún hay terrenos sobre los que asentar unas relaciones, si no de entusiasta amistad, como en otros tiempos, sí, al menos, de no agresión. Quienes informan de estas posibilidades se refieren a la necesidad del grupo Prisa de encontrar nuevos socios, españoles o extranjeros, con quienes reforzar su estructura financiera, tal como le han exigido sus principales bancos acreedores con un inquietante plazo, ya retrasado in extremis en tres ocasiones, y que concluye nuevamente en marzo del año próximo. El Gobierno podría, según estos argumentos, poner su aliento en apoyar algún acuerdo internacional de Prisa, con Telefónica como actor necesario, compañía en la que Moncloa cuenta con Javier de Paz, hombre de absoluta confianza de Zapatero, dentro de su consejo. Por no hablar de otros apoyos más concretos a los que aludió el propio presidente en recientes intervenciones cuando dejó abierta la puerta a ciertas ayudas al sector (de la prensa escrita), "al igual que se ha apoyado a otros sectores", dijo en respuesta a Caries Francino en su reciente entrevista en la Cadena Ser, donde también reconoció al periodista estrella de la cadena de Prisa que había recomendado a sus compañeros de partido no inquietarse por "dos editoriales y unas cuantas tertulias", en relación a las recientes invectivas de los medios del grupo contra su Gobierno. Si el grupo que dirige con mano firme Juan Luis Cebrián necesita solucionar con urgencia sus problemas económicos -hasta la "joya de la corona", la editorial Santillana, ha tenido que ser puesta en venta y acaba de "entregar" un 25 por ciento de su capital al fondo americano DLJ-, el gobierno de Zapatero tampoco anda sobrado de apoyos últimamente. Las recientes encuestas publicadas tanto por El País como por La Vanguardia, ésta última, incluso, suscrita por el prestigioso sociólogo, nada sospechoso para el PSOE, Julián Santamaría, antaño gurú electoral del partido, señalan un inquietante retroceso en la intención de voto y el entusiasmo con el Gobierno y su presidente. "Aznar ya dijo, en tiempos, que él iba a ganar las elecciones sin contar con Prisa; pero nosotros no somos el PP y nuestros votantes son los que escuchan la Ser", señala un antiguo alto cargo socialista que resume el desconcierto que circula en su partido por el inédito desapego de su hasta ahora más eficaz aliado mediático. De que esta desazón es creciente da fe el paso al frente dado por el número dos del partido y actual ministro de Fomento, José Blanco. El vicesecretario general del PSOE ha manejado con gran destreza la información de los sondeos y el pulso de los votantes socialistas desde que se hiciera cargo de la Secretaría de Organización del partido en el año 2000 y este "olfato electoral" que ha ido desarrollando ha sido, precisamente, responsable en buena parte del sólido ascenso de su autoridad en el partido . Las fuentes consultadas añaden que, además, siempre se ha mostrado reticente con la estrategia monclovita de apoyo sin fisuras al grupo mediático de Roures como alternativa a Prisa. "No hay tiempo" para que un grupo pueda ocupar el espacio del otro, explican las citadas fuentes que argumenta Blanco ante el presidente aunque, hasta ahora, con escaso resultado. Su presencia en los actuales contactos llenan de esperanza a los socialistas que suspiran por un cese de hostilidades con su antaño grupo de cabecera. "Lo que más me revienta es tener que dar la razón a El Mundo y que sea Pedro Jota quien nos defienda", añade un senador socialista, que alerta además de la "ganancia de pescadores" que puede intentar conseguir el conocido Ramírez en el revuelto río de los desafectos Prisa-PSOE. Cebrián no ha conseguido frenar el permiso gubernamental para la TDT de pago por muchos editoriales de El País, declaraciones suyas o tertulias de la Ser críticas con el Gobierno que haya lanzado al público. "Quien quiera ser presidente, que se presente a las elecciones", le han hecho saber desde Moncloa. No todo el poder lo dan los medios. De la misma manera se antoja imposible un deseo, que ha llegado, incluso, a ser sugerido por el presidente Zapatero, a través de un enlace, a Cebrián: un recambio en la dirección del diario El País, actualmente ocupada por Javier Moreno, un hombre de absoluta confianza del primer director del periódico y hoy primer ejecutivo de Prisa. Ni el presidente más poderoso puede mandar en los medios. ¿Su apuesta? Quienes saben de este "sueño" del presidente no dudan. Se trata de Antonio García Ferreras, director general de La Sexta. Este periodista, de 43 años, y leonés, como el presidente, desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en la Ser, donde llegó a ser director de Informativos y de la propia cadena entre 2001 y 2004. Tras dos años al frente de la comunicación del Real Madrid, donde acudió a la llamada de Florentino Pérez, se enroló en el nacimiento de La Sexta, en 2006, convirtiéndose en hombre clave del grupo mediático competidor de su antigua casa. Es buen amigo de Zapatero, con quien comparte afición por el baloncesto, y se le considera uno de sus asesores "externos" en materia de comunicación. |
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