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Internacional
Nº 850
5/10/2009
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Testimonios de sus víctimas en la recta final de la investigación del Vaticano

JUICIO A LOS LEGIONARIOS DE CRISTO

Una visita apostólica mundial y una investigación, dirigida, por encargo del Papa Benedicto XVI, por el obispo español Ricardo Blázquez,
debe definir en breve el cierre o la continuidad de la poderosa orden de los Legionarios de Cristo. Cuando los resultados de la discreta investigación están a punto de llegar al Vaticano, EL SIGLO ha hablado en México con los hombres que llevaron a la palestra pública
a Marcial Maciel, el fundador de una orden con presencia en buena parte del mundo católico y, hasta ahora, duro competidor en poder
e influencia con el español Opus Dei.

Por Oriol Malló (México D.F)

Ocho hombres, solos –aislados y estigmatizados– rompieron en 1998 el silencio sobre el fundador de la Legión de Cristo, la orden religiosa más potente del catolicismo después del Opus Dei. Ocho hombres que denunciaron la auténtica personalidad de Marcial Maciel Degollado, el sacerdote mexicano que ellos señalaron como un depredador de menores y un toxicómano que combinó poder, manipulación y morfina hasta el fin de sus días. Ocho hombres que forzaron al Vaticano a una investigación de altos vuelos que este año 2009 debe definir la continuidad o el cierre de los templos y colegios de la Legión de Cristo. Félix Alarcón Hoyos, sacerdote español que ejerce en Estados Unidos; José de J. Barba Martín, catedrático del Instituto Tecnológico Autónomo de México; Saúl Barrales Arel lano, profesor de un colegio católico; Alejandro Espinosa Alcalá, sobrino carnal de propio Maciel, Arturo Jurado Guzmán, catedrático de la Escuela de Lenguas del Departamento de Defensa de Estados Unidos; Fernando Pérez Olvera, ingeniero químico; José Antonio Pérez Olvera, abogado; Juan José Vaca Rodríguez, ex sacerdote y ex presidente de Legionarios de Cristo en Estados Unidos, decidieron tras años de estrecha colaboración y discreto alejamiento "no seguir callando los abusos que sufrimos porque estábamos viendo cómo se iban reproduciendo sin control en las escuelas de los Legionarios". Así lo cuenta José Barba, ex-sacerdote de la Legión y uno de los miembros fundadores de la orden que trabajó veinte años con Marcial Maciel. "El caso que nos hizo estallar fue el de un niño llamado Ricardo, que fue violado y sufrió todo tipo de abusos y humillaciones durante la Semana Santa de 1991, cuando tenía 13 años, por el rector y algunos sacerdotes, que lo despertaban para sodomizarle, durante la noche, mientras sus compañeros dormían, en el Seminario Menor que la Legión de Cristo tiene en Ontaneda (Cantabria), donde los legionarios invitaron al chico en una de sus campañas de captación. Todos nosotros pasamos por aquel seminario menor. Y todos nosotros sabíamos aunque no lo hubiéramos comentado nunca entre nosotros lo que allí pasó desde los años cuarenta cuando éramos unos jovencitos a quien Maciel mandó al seminario mayor de Comillas".

La historia de Ricardo, una entre tantas, produjo las primeras quejas de aquel grupo de ex-legionarios ante la Santa Sede. Obtuvieron un ominoso silencio y una apasionada carta de Juan Pablo II, publicada el día 5 de diciembre de 1994 en los principales diarios de la Ciudad de México, donde alababa la labor del Padre Maciel como "guía eficaz de la juventud" y "modelo de vida y labor sacerdotal". Tras aquel primer fracaso, y hartos del silencio permanente del Vaticano, los ocho ex-legionarios decidieron dar divulgación pública a sus acusaciones de que el padre Maciel había abusado de ellos cuando eran seminaristas entre la década de 1940 y 1950. Y a su vez atacaron por la vía legal. Una demanda contra Maciel se presentó en Roma en octubre de 1998 con obvio título en latín: Absolutionis complicis. La Congregación de la Doctrina de la Fe, bajo la direc:ión del Cardenal Joseph Ratzinger, se inhibió al principio ante aquella queja formal que el Papa Juan Pablo II bloqueó de principio. En México la cosa fue peor. Los grandes medios ignoraron las acusaciones. Cuando en 2002 Canal 40, una pequeña estación privada de TV, presentó un documental sobre la dudosa vida de Marcial Maciel, va-los empresarios organizaron un boicot publicitario que casi llevó a la estación a la bancarrota. La ofensiva fue dirigida por Lorenzo Servitje, fundador y dueño de la panificadora Bimbo, afín a los Legionarios. Meses después, aquel pequeño canal independiente fue literalmente asaltado por un :ornando armado del empresario Ricardo Salinas Pliego, amigo de los Legionarios, quien se quedó con su señal. En pocos me-;es hubo otro ejemplo supremo del poder egionario. La cena de homenaje a Carlos Slim reunió en 2003 a decenas de inversioinistas internacionales y multimillonarios latinoamericanos en el Hotel Plaza de Nueva York. Allí se recaudaron fondos para las escuelas de niños pobres de la Legión de Cristo y el orador principal fue el mismo Marcial Maciel. A sus 85 años obtuvo el cerrado aplauso no sólo de la alta burguesía meKicana sino también del presidente de la jun:a de Citigroup Inc., Sanford Weill. Los 500 Invitados reunieron 725.000 dólares para obras de caridad de Maciel. Un hombre que controló primero al elemento femenino del poder. La mujer y la madre de José López Portillo, presidente entre 1976 y 1982, fueron fieles seguidoras del padrecito Maciel. Visionario comerciante que mientras mandaba a sus clérigos a conseguir recetas de dolatina, la morfina a la cual era adicto desde su juventud, captaba las simpatías de las élites latinoamericanas. "Su visión de lucha contra el comunismo la obtuvo Woltija de su primer viaje a México en 1979, un baño de masas que le preparó Maciel y gracias al cual el Papa creyó que estaba obrando el milagro de convertir un país masónico y ateo al catolicismo", recuerda Barba. También afirma: "Hacía ya treinta años que, bajo el agua, Iglesia y Estado andaban bien amancebados, pero es algo que no le importaba al polaco y desde entonces Maciel se convirtió en el gurú de la nueva cruzada contra el mal soviético o sandinista".

Últimos años. Pero tras la muerte de Juan Pablo II, y el ascenso al papado el cardenal Ratzinger, los rumores de una nueva investigación se agudizaron. En enero de 2005, Maciel renunciaba como director general de los Legionarios alegando su avanzada edad mientras en abril un influyente miembro de la curia romana estuvo en Nueva York y México para entrevistar a los acusadores del padre Maciel. Fruto de las declaraciones y acciones de aquellos ocho hombres, el 19 de mayo de 2006, el papa Benedicto XVI castigó a Marcial Maciel a llevar "una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público". Ésta fue la sutil e indirecta condena papal ante las acusaciones de pederastia que pesaban sobre Maciel, y que constan en archivos vaticanos desde 1956. A partir de su condena de ostracismo, Marcial Maciel vivió prácticamente en retiro, en el municipio michoacano de Cotija –su pueblo natal– y en la residencia legionaria de Roma. Aunque cuenta Saúl Barrales, antiguo ecónomo de la orden expulsado tras negarse a suministrar opio a Maciel, que el fundador "siguió tomando las decisiones importantes y hasta el último día fue perfectamente consciente de su poder, de sus abusos y de su impunidad. Lo que pasara tras su muerte le tenía sin cuidado porque sabía que él nunca pagaría por lo que hizo". Dejó como legado 145 colegios, 21 institutos superiores y 630 centros de apostolado. 751 sa cerdotes, 2.500 seminaristas y alrededor de 70 mil militantes del Regnum Christi.

Sólo en México, los Legionarios forman a amplias capas de la burguesía "desde que los jesuitas", aclara José Barba, "decidieron en los setenta clausurar la mayoría de sus colegios y derivaron al izquierdismo". De esta forma "los hábitos perversos de Maciel se han trasmitido a toda la orden porque el fundador daba a sus pupilos –los llamados efebos de Maciel– cuotas de poder en la orden y estos chicos que habían sufrido abusos se encargaban de reproducir este mismo patrón de abusos a sus subordinados. Hasta hoy la cadena nunca se ha roto". Varias escuelas atestiguan en México el crimen y la ocultación: los colegios Oxford, Everest, Academia Maddox, institutos Andes, Alpes, Cumbres, Kilimanjaro, Irlandés, Highlands, Ceyca, Oxford, Colegio del Bosque, Zinder Grove, Pinecrest Institute, Oak Hi II, Instituto Godwin, Zinder Edelweis y Bambolino. El caso más sonado se produjo en 2006 cuando un niño fue vejado sexualmente por su profesor de educación física, Joaquín Francisco Mondragón Rebollo, miembro del Colegio Oxford de la ciudad de México. El testimonio del menor, de nombre Patricio, fue avasallador. Sus padres, Lisset Slimna Aldrete y José Bonilla Sad a, decidieron hacerlo público y buscar justicia. Su hijo tenía tan sólo tres años de edad. Pese a sus dificultades para expresarse, el niño pudo reconstruir completamente la historia de su abuso. La fiscalía para delitos sexuales asumió el caso el 18 de abril de 2006, dictaminando el abuso sexual contra el menor. El profesor Mondragón Rebollo fue acusado de violación agravada pero días antes de su orden de aprehensión, desapareció del país. "Estrategia que usa la orden cada vez que uno de sus miembros es puesto bajo investigación", recuerda Jesús Barba. Mientras los culpables mueren o desaparecen, cinco obispos entrevistan a miembros de la Legión de Cristo e incluso a sus detractores pero aunque Saúl Barrales cree que quizás esta orden pueda salvarse de sus pecados originales, Jesús Barba piensa por el contrario que todo será una simulación para proteger una legión que, cuestionada y acosada, sirve al Vaticano con hombres y dinero sin fin. "Y aunque me duela, perderá antes el Papa la fe en Dios que el mundanal dinero". •

Fernando M. González, autor de "Marcial Maciel. Testimonios y Documentos inéditos"

"Nos quedaremos a medio camino de la verdad"

Fernando M. González es un sociólogo y psicoanalista que ha estudiado la personalidad de Marcial Maciel, "un empresario que usó la investidura sacerdotal para sus fines de lucro y construyó mediante técnicas sectarias un poder personal destinado a encubrir sus actos perversos mediante el abuso y manipulación de las víctimas y la complicidad de los poderosos". Fruto de sus trabajos fue la recopilación de documentos inéditos vaticanos recogidos en un libro que prueba el encubrimiento al más alto nivel de las actividades del legionario mayor.

La reciente visita apostólica mundial, la última investigación vaticana sobre Maciel, puede ser, a juicio de Fernando M. González, otro encubrimiento para salvar a la orden de los pecados de su fundador: "La misma aparición de una hija de Marcial Maciel es una estrategia de desplazamiento del objetivo. No fue un homosexual pederasta sino un "don Juan" con sus amantes y sus hijas para que así se borre el rastro de sus actos pero incluso el asunto de su hija no podía ya dejar a las instancias legionarias como si no se hubieran enterado de nada. Ya no quedaba tan claro que al menos parte de la cúpula no haya participado de actos de encubrimiento. Por eso hay un escrito de la orden donde se ordena lo que hay que contestar y que se ha repartido a muchos altos cargos. Allí todos aprenden que no supieron algo hasta la renuncia de Maciel como director general de la Legión y nada más desde la ejecución de la sentencia. Ello indica que dentro de la Legión y en el Regnum Christi se da por primera vez una fisura que nunca había aparecido. Y entonces empiezan las reclamaciones.

—¿La sola duda derrumba todo el edificio de adoración a Marcial Maciel?
—Estas instituciones funcionan como sectas y por tanto siempre lo impuro está afuera. Ellos funcionan como detergentes sociales. Cuando muchos empezaron a poner todo en cuestión es cuando el Vaticano tuvo que dar el segundo paso y olvidar la lógica del tumor maligno que se puede cercenar limpiamente. Ahora ya se juega a la idea que Marcial Maciel estaba loco, enajenado, que no sabía de sus actos.

—Extraña que siendo un reconocido morfinómano la Iglesia no lo excuse debido a su adicción.
—Lo cual sería facilísimo. Todavía no han llegado a ello pero ya hablan de un doble personalidad que lleva a un 'perdónenlo porque no sabía lo que hacía". En todo caso, esta visita apostólica es parte de la lógica de Ratzinger y Bertone de avanzar más rápido.

—¿Hasta dónde?
—Hay mucho para donde avanzar si se quiere. El acto que va a tener más repercusión mediática pero no va a servir de mucho es agarrar a la cúpula de los legionarios y recortarla. Pero todo lo que sigue no se tocaría. Hablo de las redes internas de pederastia de la Legión con su propia gente, los sacerdotes-legionarios pederastas que abusaron de niños en sus propias escuelas, la estructura de omertá de toda la Legión, el manejo del dinero, recursos y fondos económicos de la orden. Maciel tenía siempre diez mil dólares cada vez qué salía, cartera abierta y no tenía que dar explicaciones a nadie sobre el origen de sus fondos. Hay tantos elementos que la comisión vaticana podría investigar... pero se tocarían intereses económicos y políticos y redes de complicidades demasiado brutales. Así que una vez más nos quedaremos a medio camino de la verdad que es una forma de mentira completa.

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