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Nº 847 - 14/9/2009

Los cambios en la Nunciatura limitan el poder del cardenal en Roma


EL PAPA LE CORTA LAS ALAS A ROUCO


Sabe moverse por los pasillos del Vaticano como pocos. Tiene suficientes conexiones en la Curia como para ser uno de los cardenales más poderosos. Y es amigo de Benedicto XVI desde que ambos se conocieran en los 60. Precisamente es en esta fortaleza donde reside el origen del nuevo estatus de Antonio María Rouco Varela, que ha bajado varios escalones por expreso deseo de un Pontífice que no quiere vicepapas. El arzobispo Renzo Fratini llega a la Nunciatura española para sustituir a Manuel Monteiro de Castro, que ocupará a partir de ahora el cargo de secretario de la Congregación de los Obispos. El arzobispo portugués, que durante sus nueve años como Nuncio era el encargado de proponer a Roma los candidatos al Episcopado español, se vio obligado a compartir esta tarea con el gallego durante sus dos etapas de presidente. Ahora, desde su nueva responsabilidad, Monteiro deberá ser el filtro por donde tendrán que pasar las opciones de Rouco.

Por Virginia Miranda

Benedicto XVI no quiere un federalismo católico, no quiere vicepapas en la Curia. Rouco tiene esa tentación, y eso lo tienen muy claro en Roma", explica José Manuel Vidal, uno de los mayores expertos en los asuntos eclesiásticos y director de Religión Digital.

De ahí que el cambio de 'embajador' del Vaticano en España tenga gran relevancia no tanto por la llegada del arzobispo italiano Renzo Fratini a la Nunciatura, sino por el nuevo destino de su antecesor, Manuel Monteiro de Castro.

El arzobispo portugués y el gallego no llegaron a congeniar. Porque aunque la doctrina es la misma para los dos, cada uno se ha manejado de manera muy distinta frente al Gobierno socialista. Y porque si el primero no tenía más cometido en España que representar al Estado Vaticano y proponer a Roma la terna de prelados con la que cubrir las sucesivas vacantes de las sedes episcopales, el segundo logró puentearle proponiendo a sus propios candidatos a la Congregación de los Obispos.

En España y en el Vaticano es de sobra conocido el poder que atesora Antonio María Rouco Varela en la Curia. Quien más sabe de él es Joseph Ratzinger, que comparte amistad con el cardenal arzobispo de Madrid desde que se conocieran en Munich en los 60 del pasado siglo. Porque es consciente de su fortaleza y porque ésta no puede tener cabida bajo su mandato, el Papa ha decidido ponerle ciertos límites.

El Pontífice ha designado a Monteiro de Castro secretario de la Congregación de los Obispos, de modo que será él quien tenga la última palabra sobre los arzobispos y obispos que deberán ocupar las archidiócesis y diócesis; las próximas a cubrir serán las de Valladolid, Oviedo y San Sebastián.

En fechas recientes, explica Vidal, el Papa ha designado otros dos contrapoderes a monseñor Rouco Varela en Roma: los españoles Luis Ladaria, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. El primero es un teólogo jesuita de talante moderado. El segundo, si bien saludó la llegada de Rodríguez Zapatero al Gobierno con la misma hostilidad que Rouco Varela, terminó marcando significativas distancias con este último. Siendo arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal (CEE), acabó sintonizando con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, con quien negoció la nueva financiación de la Iglesia. En el último proceso electoral para renovar la presidencia en Añastro, aspiró al puesto que le acabó arrebatando el arzobispo de Madrid, que regresaba así al gobierno de la Iglesia española tras el paréntesis del obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez. Por otra parte, mientras el gallego callaba ante las voces que reclamaban la salida de Federico Jiménez Losantos de la Cope, propiedad de la CEE, el valenciano se unía a ellas y las hacía extensibles a Roma, que mandó el pasado abril a España al secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Tarcisio Bertone –poco después, el Episcopado acabó cediendo e invitaba a su locutor estrella a marcharse de la emisora–.

Manuel Monteiro de Castro, hombre de buenos modales y grandes dotes diplomáticas, portugués precavido que supo mantenerse al margen de actitudes como las de los obispos 'pancarteros' y que para escándalo de muchos de ellos invitó a un "caldito" a Zapatero en la Nunciatura a pocos días de las pasadas generales y unos meses de las elecciones en la CEE, se acaba de despedir de España tras nueve años representando al Pontífice aconsejándole al presidente "trabajar, leer y rezar". Y dejando en manos de Fratini la tarea de lidiar con la Iglesia española y con el Ejecutivo socialista. La primera se debate entre las posiciones más conservadoras de Rouco y las más moderadas de Blázquez. El segundo le tiene preparado al arzobispo italiano un recibimiento que sin duda le va a resultar difícil digerir: la reforma de la ley del aborto y la de libertad religiosa.

"Su desconocimiento del país jugará a favor de todos porque llega libre de prejuicios", dice José Manuel Vidal, aunque ya ha tenido tiempo de interesarse por "las distintas' sensibilidades españolas y viene con la lección aprendida". Monseñor Renzo Fratini, arzobispo titular de Botriana y hasta ahora nuncio apostólico en Nigeria, nació en Macerata (Italia) en 1944. Doctor en Derecho Canónico, en 1974 ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede y ha desempeñado sus funciones en Japón, Nigeria, Etiopía, Grecia, Ecuador, Jerusalén y Palestina y Francia.

Además del italiano, Fratini habla francés, inglés y español, aunque carece de experiencia en los países de habla hispana. Lo que sí atesora es una gran experiencia en países musulmanes. En 1993 fue nombrado Nuncio en Pakistán, posteriormente accedió a la Nunciatura de Indonesia (1998) y en 2003 se le nombró también Nuncio en Timor Oriental, cargo que abandonó en 2004 para marcharse a Nigeria.

Algunos medios han llegado a publicar que la política laica de Zapatero –laicista, según los sectores más conservadores de la Iglesia–ha sido determinante en su elección, porque está acostumbrado a lidiar con Estados donde los fieles atraviesan serias dificultades. Pero ni ésta ha sido la razón ni las circunstancias son ni mucho menos comparables. En este país de mayoría católica, el Ejecutivo ya ha anunciado que no alterará los acuerdos Iglesia-Estado y han sido los socialistas los artífices de un acuerdo de financiación claramente favorable para la jerarquía.

Dicen de Fratini que practica la finezza diplomática vaticana, de ahí que hayan llamado poderosamente la atención unas recientes declaraciones. Los representantes del Vaticano están 'condenados' a entenderse con todos los gobiernos. Con dictaduras y democracias, así ha sido siempre y así sigue siendo. Las críticas más o menos veladas que puedan hacerle a un presidente lo hacen en privado y, en esta ocasión, manifestó un temor infrecuente.

En una entrevista concedida a Radio Vaticano tras conocerse su nombramiento, declaró a este respecto que "un primer sentimiento ha sido el de sorpresa porque sinceramente no me lo esperaba. De todas formas, voy contento a esta nueva misión importante, en un país importante, pero también con una cierta preocupación, en el sentido de que no creo que sea fácil en este momento: las relaciones con España y la situación general", aseguró.

Sobre la Iglesia en Europa dijo que "está un poco estancada. Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, ayudar un poco para reiniciar e intentar volver a avivar y animar la Iglesia de Europa, contribuyendo en nuestra medida en España, en este momento de crisis, de dificultades económicas y financieras". Por todo ello, el arzobispo italiano reiteró que afronta su nuevo encargo con "gran entusiasmo y deseo de trabajar, pero también con cierta preocupación, porque es un momento que no es fácil".

Aunque Zapatero ha demostrado que su acción política discurre ajena a las críticas de la Iglesia, también ha dejado constancia de su interés por mantener puentes con Roma. El presidente y la vicepresidenta De la Vega han despedido a Monteiro en Moncloa, y el Consejo de Ministros le acaba de conceder la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, después de haberle distinguido con la de Isabel la Católica. El nuevo secretario de la Congregación de los Obispos se ha marchado diciendo que este detalle pone de manifiesto que su trabajo ha sido apreciado por el Ejecutivo. Y este debería ser al menos un buen síntoma para Fratini. •


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