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Nº 845 - 27 de julio de 2009

La pandemia de gripe A podría afectar al 40 por ciento de los europeos

Pánico al estornudo

La pandemia de influenza o gripe A proclamada por la Organización Mundial de las Salud (OMS) se ha convertido en un hecho. Según las diversas fuentes, ya se han certificado entre 130.000 y 150.000 casos en todo el mundo, que se habrían cobrado entre 700 y 966 vidas. La llegada del otoño y el invierno al Hemisferio Norte se convertirá en el factor de máximo riesgo, cuando los laboratorios aún no tienen preparadas las vacunas efectivas contra este virus. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades calcula que un 40 por ciento de toda la población comunitaria podría verse afectado. Pese a que su mortalidad es mucho más baja que la de la gripe estacional, las alarmas han saltado. En nuestro país, el Gobierno prepara una batería de medidas, y el pasado 22 de julio se tomaba la decisión de adquirir cinco millones más de antivirales (ya se contaba con un stock de diez millones). También se vacunará al 40 por ciento de los españoles.

Por Antonio Sarrión

Cuatro fallecidos, 1.526 casos constatados de contagio y 17 personas aquejadas del virus de la influenza o gripe A internadas en cuidados intensivos es el balance en nuestro país –al cierre de esta edición– de la pandemia de gripe porcina que aqueja en estos momentos a la práctica totalidad del planeta.

Pese a que la palabra pandemia tiene unas connotaciones que trasladan la preocupación y el temor a la población, las características de este virus de la cepa H1N1 son, al menos, de momento, de una virulencia muy inferior a la de la gripe estacional a la que estamos ya acostumbrados a padecer año tras año. Además, según los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nada hace indicar que esta circunstancia vaya a variar por una improbable mutación del citado agente vírico.

De todas formas, su enorme extensión, y la velocidad a la que lo ha hecho parecen justificar la alarma sanitaria que ya está funcionando en buena parte del planeta. Los Estados y las poblaciones se encuentran con que las vacunas que pudieran resultar efectivas contra esta enfermedad, aunque en fase muy avanzada, todavía no están disponibles, y se calcula que los laboratorios que las están desarrollando –en todos los casos, con fuerte apoyo de dinero público–, no estarán en disposición de fabricarlas y distribuirlas masivamente hasta el próximo mes de diciembre.

El pasado 22 de julio se reunía el Consejo Interterritorial de Salud, en el que están integrados, además del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, todas las consejerías del ramo de las comunidades autónomas, que ante la alerta a la que nos enfrentamos, tratan de coordinar esfuerzos en un área donde buena parte de sus competencias están transferidas a las autonomías. En esa reunión se tomaba la decisión de adquirir 5,4 millones más de antivirales efectivos contra esta gripe, que se suman a los diez millones de reserva estratégica de los que ya disponía el Estado español. Su administración y custodia dependerá directamente del Ministerio de Sanidad.

Tras la finalización del Consejo también se anunciaba la intención de proceder a la inmunización –en cuanto las vacunas estén disponibles- de toda la población de riesgo “a la espera de que los organismos internacionales y científicos determinen” quiénes los constituyen, en palabras de la ministra Trinidad Jiménez, con la garantía de que “se vacunará a todo el que lo necesite”. En una primera instancia, el Gobierno ha encargado la compra de dosis de vacuna suficientes para la inmunización del 40 por ciento de la población española, unos 40 millones de dosis.

Jiménez también adelantaba que el Ejecutivo pondría en marcha, desde finales de agosto, una campaña informativa institucional a través de los medios de comunicación con información preventiva y útil, así como la confección de una guía para que las empresas sepan cómo reaccionar si se llegase a un nivel de contagio alto.

Existe el miedo de que, al igual que sucede con la gripe estacional, las peores condiciones climatológicas del otoño y el invierno faciliten la extensión de los contagios, tal y como ha quedado demostrado con la expansión del virus en el Hemisferio Sur durante el invierno austral. Pese a ello, desde el Gobierno español no hay ninguna disposición al cierre de escuelas –o a retrasar el comienzo del curso escolar– o de lugares públicos, “a menos que se den recomendaciones en sentido contrario por parte de los expertos de los organismos sanitarios internacionales”.

La gestión exclusiva del Ejecutivo de los fármacos antivirales forma parte de una estrategia sanitaria en evitación de que su uso indiscriminado termine generando resistencias del virus a los tratamientos, como ya sucede por el abuso de ciertos antibióticos.

La llegada de la pandemia constituye una prueba de fuego para un sistema sanitario que, por mor del traspaso de competencias, se encuentra fraccionado en 17. La ministra ya ha expuesto la necesidad de que, en caso de que los niveles de contagio se disparen, todas las gestiones autonómicas de la sanidad han de actuar con un solo criterio, incluyendo el traslado de personal a cualquier centro sanitario de cualquier punto del Estado donde sea más necesario. En el Consejo Interterritorial todas las comunidades autónomas se mostraron receptivas a esta propuesta y mostraban su disposición y su acuerdo.

En la proyección con modelos estadísticos que ha llevado a cabo el Ministerio de Sanidad, se calcula que podrían fallecer por causa de esta cepa vírica H1N1 unas 8.000 personas durante los próximos meses de otoño e invierno, una cifra algo inferior a la que ocasiona cada año la gripe estacional.

Pese a los acuerdos en el Consejo, el modelo sanitario español se encuentra con ciertos problemas para casos como el que nos enfrentamos. El Consejo Iterterritorial de Salud tiene ciertas limitaciones operativas, como la necesidad de alcanzar la unanimidad para la toma de sus decisiones. Las delegaciones de Cataluña y Castilla-La Mancha ya han propuesto (aunque aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto) la adopción de un sistema de mayorías, y que sea vinculante, en la línea de la profundización de la federalidad, sin que en la propuesta esté incluido el criterio, si bien de voto ponderado por población, si un voto por comunidad o un sistema mixto.

Ante una crisis como ésta, hasta el Partido Popular ha decidido, al menos, formalmente, dar su apoyo a la Administración central y a la ministra Trinidad Jiménez, con quien dicen mantener un alto grado de entendimiento. La secretaria ejecutiva de Política Social del PP, Ana Pastor, aseguraba que las comunidades gobernadas por su formación (Madrid, Murcia, Castilla y León, Valencia y Galicia), acudían a la Conferencia Interterritorial “con la mayor disposición a colaborar con el Gobierno”, y que, personalmente, su relación personal con la ministra, tras “cinco reuniones y conversaciones telefónicas frecuentes, es cordial y fluida”. Pese a ello, sus discrepancias salían a la palestra, exigiendo que el porcentaje de población vacunada fuera superior al 40 por ciento anunciado por el Ejecutivo, porque, a su criterio, “no cubrir preventivamente a la mayoría de la población, con un preparado que cuesta siete euros por dosis, es correr riesgos innecesarios y afrontar costes sanitarios más elevados en caso de alto contagio”.

La ministra, amparada en las recomendaciones de la OMS, mantenía su oposición a una vacunación total e indiscriminada, fuera de los grupos de riesgo.

La pandemia

en el mundo

E l país en el que se ha producido un mayor número de fallecimientos como consecuencia del virus de la gripe A es Estados Unidos, con 306 casos, aunque, atendiendo al número de habitantes, la proporción es menor que en otras áreas geográficas del planeta.

A principios de este mes de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había detectado desde el comienzo de la pandemia más de 128.000 casos y 681 fallecimientos comprobados en todo el mundo por causa del virus H1N1. Sólo en el continente europeo se habían registrado 14.660 casos de afectados, con la trágica consecuencia de 18 muertos, incluidos los cuatro que se han comunicado en España al cierre de esta edición.

Pero otros organismos, como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (dependiente de la Unión Europea) han elevado estas cifras. Según esta organización, los casos comprobados pasan de los 145.000 en el mundo, y los fallecidos ascienden a 966.

La previsión más alarmista proviene de Brasil. Las autoridades sanitarias de este país han avanzado una estimación en la que calculan que podrían alcanzarse entre 35 y 65 millones de contagios en su país, y sólo en las próximas ocho semanas. Estos cálculos se han realizado a partir del denominado “Plan brasileño de preparación para una pandemia de influenza (gripe)”, elaborado en 2006 con motivo de la alerta de la OMS sobre una posible pandemia de gripe aviar. Estas previsiones cuentan con que se verá afectado entre un 15 y un 30 por ciento de la población total del país –casi 200 millones de habitantes-, aunque sólo algo más del seis por ciento de quienes se vean infectados necesitarán hospitalización.

El Gobierno británico calculaba hace dos semanas que entre el próximo otoño e invierno fallecerían unas 56.000 personas en la isla. Las proyecciones que se realizan en el Ministerio de Sanidad y Asuntos sociales de España hablan de 8.000 víctimas en nuestro país en el mismo periodo. Argentina, que ya se ha convertido en el segundo país –tras Estados Unidos- en número de decesos por la gripe A, calcula que en estos momentos ya hay más de 100.000 contagiados en ese Estado.

Las cifras son elevadas, pero continúan siendo muy inferiores a las relacionadas con la tradicional gripe estacional. Según la OMS son más de medio millón de personas las que pierden cada año la vida por causa de la influenza común. Sólo en Estados Unidos fueron más de 50.000 durante todo el pasado 2008.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades ya avisaba el pasado mes de mayo que, según sus cálculos, como consecuencia de la actual pandemia, cerca del 40 por ciento de la población europea terminará contagiada del virus de la gripe A, aunque una aplastante mayoría sólo padecerá síntomas leves, inferiores en virulencia, incluso, a los que suelen acompañar a la gripe estacional.

Su equivalente norteamericano, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ya calculaba el pasado mes de junio que más de un millón de estadounidenses ya estaban contaminados con este agente viral.

Pese a que la vacuna específica contra esta cepa H1N1 todavía no está lista y se encuentra en fase de desarrollo –no parece posible su disponibilidad hasta el mes de diciembre, cuando el otoño ya esté terminado-, algunos gobiernos ya han decidido la adquisición a gran escala de millones de dosis. Las autoridades francesas han decidido la compra de 94 millones de dosis, con las que podrían inmunizar al 70 por ciento de su población –puesto que los expertos sanitarios y epidemiólogos creen que será necesaria la aplicación de dos dosis por persona para garantizar sus efectos-.

El Ejecutivo británico ya ha decidido comprar 60 millones de dosis, con las que, por la misma proporción, podrán vacunar a la mitad de sus habitantes. En España, en una primera fase, se ha optado por inmunizar a un 40 por ciento de la población; un 30 por ciento, que son los que habitualmente se consideran grupos de riesgo ante la gripe estacional común, más otro diez por ciento, ya que este criterio es el que ha establecido la Organización Mundial de la Salud, que en sus protocolos sitúa los grupos prioritarios: personal sanitario, embarazadas, enfermos crónicos, adultos de 15 a 49 años de edad –la mayor incidencia de la gripe A, hasta el momento, se está dando en personas entre 18 y 45 años-, niños, adultos de entre 50 y 64 años y, por último, adultos a partir de 65 años.

El debate sobre el aislamiento

C uando comenzaron a conocerse los primeros datos sobre la existencia de una epidemia, entonces denominada de gripe porcina, en México, el pasado mes de abril, las polémicas actuaciones del Gobierno federal de este país dieron pie a severas críticas y a un gran debate nacional, en el que algunos, incluso, llegaron a hablar de un gran ensayo general de un estado de excepción encubierto. El Ejecutivo de Calderón decretaba el cierre de los centros públicos de ocio (estadios, cines, teatros, bares, discotecas y restaurantes) y a restringir la circulación de las personas y las concentraciones que excediesen un número determinado. También se procedió al cierre cautelar de escuelas y centros de estudio, con el consiguiente perjuicio para numerosos padres, que debieron ausentarse de sus puestos de trabajo para atender a su prole; y también para las empresas, con el consiguiente alto nivel de absentismo laboral y sus consecuencias económicas.

También el turismo se vio muy resentido, ya que la alarma propagada no invitaba a viajar al país sin miedo –de un modo similar al que se acaba de volver a producir en Rusia, con la recomendación de las autoridades de este país a sus ciudadanos para que no viajen a España–.

Ahora, ante unas perspectivas de gran extensión de la pandemia el próximo otoño por todo el Hemisferio Norte, el debate sobre la conveniencia del aislamiento como medida de profilaxis vuelve a surgir con fuerza. La pasada semana varias líneas aéreas que operan en Reino Unido (el país más afectado de la UE, por el momento) tomaban la decisión de vetar en sus vuelos a viajeros que presentasen síntomas sospechosos de cualquier tipo de gripe o catarro. Paralelamente, el Gobierno italiano aseguraba por boca del viceministro de Sanidad, Ferrucio Fazio, que “no está excluido un posible aplazamiento en la reapertura de los colegios” tras el fin de las vacaciones estivales. Algo similar sucedía en Reino Unido, donde el Ejecutivo debate sobre la conveniencia de retrasar el comienzo del nuevo curso escolar, basándose en un estudio realizado por epidemiólogos del Imperial College de Londres, que han publicado un artículo en la revista científica The Lancet. En él, sostienen que no abrir los colegios en septiembre podría limitar el número de contagios, lo que permitiría ganar tiempo en la carrera por conseguir una vacuna. Para ello, se basan en un estudio realizado en Francia que llegó a la conclusión de que con los niños en sus casas, el número de contagios se reduciría entre un 13 y un 17 por ciento. Si la decisión se tomara en el peor momento de la pandemia, el descenso sería mayor: entre el 38 y el 45 por ciento. Otras voces advierten de que el cierre tendría de inmediato efectos contraproducentes como el absentismo laboral. Muchos padres deberían quedarse en casa para atender a los niños. Y hasta una tercera parte del personal sanitario tendría que reducir su jornada por ese motivo en el peor momento posible.

En Argentina, que ya es el segundo país en número de fallecidos por la pandemia, el Gobierno, que había autorizado bajas laborales de 15 días a embarazadas y personas con enfermedades de riesgo (diabetes, cardíacas, respiratorias), está debatiendo si las prorroga durante más semanas, mientras continúa la etapa más cruda del invierno austral. Las autoridades han advertido a la población de que el riesgo de asistir a actividades públicas continúa vigente.

Los teatros levantaban hace una semana el cierre por diez días que habían dispuesto como prevención, mientras que los niños continúan sin acudir a las escuelas. En la provincia norteña de Catamarca se han suspendido los encuentros de más de 20 personas, mientras que en La Pampa se ha extendido la prohibición de apertura de discotecas, casinos y centros infantiles de recreo. l

DESPIECE

Acerca del virus

La gripe A (de la cepa de virus H1N1) es una infección respiratoria aguda y muy contagiosa de los cerdos, causada por alguno de los varios virus gripales de tipo A de esa especie. La morbilidad suele ser alta, y la mortalidad baja (entre uno y cuatro por ciento). El virus se transmite entre los cerdos a través de aerosoles, por contacto directo o indirecto, y a través de cerdos portadores asintomáticos. Durante todo el año se producen brotes en esos animales, pero la incidencia es mayor en otoño e invierno en las zonas templadas. Muchos países vacunan sistemáticamente a sus cabañas de cerdos contra este virus.

Los virus de la gripe A son en su mayoría del subtipo H1N1, pero también circulan entre los cerdos otros subtipos, como H1N2, H3N1 y H3N2. Estos animales pueden verse infectados asimismo por virus de la gripe aviar y por los virus gripales estacionales que afectan al hombre. Se cree que el virus porcino H3N2 procede del ser humano. A veces los cerdos se ven infectados simultáneamente por más de un tipo de virus, lo que permite a éstos intercambiar genes. El resultado puede ser un virus gripal con genes de diversa procedencia, lo que se denomina un virus “reagrupado”. Aunque los virus de la gripe porcina son normalmente específicos de esa especie, en ocasiones, como ha sucedido con la actual pandemia, saltan la barrera entre especies, y terminan contagiando a los humanos.

Como las manifestaciones clínicas habituales de la gripe A en el hombre se asemejan a las de la gripe estacional y de otras infecciones agudas de las vías respiratorias superiores, la mayoría de los casos se han detectado casualmente mediante los sistemas de vigilancia de esa gripe estacional. Muchos casos leves o asintomáticos pueden haber pasado desapercibidos; así pues, se desconoce hasta qué punto real está extendida la enfermedad entre los humanos.

Hasta el estallido epidemiológico, la gripe A (H1N1) no era una enfermedad de declaración obligatoria a las autoridades internacionales de sanidad animal, por lo que se desconoce su distribución internacional entre los animales. La enfermedad se considera endémica en los Estados Unidos. Se sabe también que se han registrado brotes en América del Norte, América del Sur, Europa (incluidos el Reino Unido, Suecia e Italia), Kenya y zonas de Asia Oriental.

El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de alerta nivel seis es decir, pandemia actualmente en curso que involucra la aparición de brotes comunitarios -ocasionados localmente sin la presencia de una persona infectada proveniente de la región del brote inicial-. Ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica. La tasa de mortalidad de la enfermedad que inicialmente fue alta, ha pasado a ser baja al iniciar los tratamientos antivirales a los que es sensible, sin embargo la futura evolución del virus es impredecible.

La tasa de morbilidad o proporción de personas con enfermedad en la región afectada por la gripe o influenza A son muy variables, pero de forma general oscilan entre el 10 y 20 por ciento de la población general. Las cepas H1N1 que han circulado en los últimos años se considera que han sido menos virulentas, causando una enfermedad menos grave, incluso en sujetos sin inmunidad al virus, por lo que existen otros factores no precisados para la gravedad, no llegando a producir pandemias, sino únicamente epidemias. La última pandemia de gripe o influenza A –era del subtipo H3N2- se dio 1969 (se la conoció como Gripe de Hong Kong).

Se sabe que –en todas sus variantes- el virus causante de la gripe porcina no se transmite consumiendo carne de cerdo infectado, ya que el virus no resiste altas temperaturas como las empleadas para cocinar la carne.

Los síntomas de este virus nuevo de la influenza H1N1 en las personas son similares a los síntomas de la gripe estacional. Se suele presentar fiebre muy alta, tos seca recurrente, dolor de garganta, secreción nasal, dolores musculares y de articulaciones, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga, dolor en los ojos, pérdida del apetito, problemas para respirar. Una cantidad significativa de personas infectadas por este virus también ha informado padecer vómitos y diarreas. En este momento no se conocen los grupos de personas que corren un alto riesgo de contraer la nueva gripe, pero es posible que sean los mismos que sufren complicaciones por la tradicional gripe estacional.

El virus de la nueva gripe se transmite por varias vías. La principal son las secreciones respiratorias. El virus está en los bronquios, el pulmón y los alvéolos y se elimina al toser y al estornudar. Esas secreciones -emitidas en forma de gotitas- pueden alcanzar un máximo de dos metros. También existe el contagio directo a través de la saliva, a través de los besos o por el contacto directo de algún objeto que esté impregnado con saliva (vasos, cubiertos).

Existe otra vía de contagio del virus de la gripe, la llamada indirecta. Es a través de las manos. Éstas pueden estar contaminadas con secreciones respiratorias que contienen el virus y transmitirlo a objetos del entorno (el teclado del ordenador, los pasamanos de escaleras). Otras manos tendrán contacto con esos objetos y contaminarse con el virus. Esta forma de contagio, sin embargo, es más frecuente en invierno. Con el frío aumenta la capacidad del virus de sobrevivir en un objeto inerte, y por tanto de pasar a otro ser humano.

A partir de septiembre los gobiernos europeos facilitarán información detallada sobre cómo evitar el contagio o cómo afrontarlo una vez producido desde múltiples frentes: todos los medios de comunicación más protocolos de actuación en los centros de trabajo.

Durante gran parte del desarrollo y propagación del brote no se ha dispuesto de una vacuna para esta cepa. El 12 de junio de 2009, el grupo farmacéutico suizo Novartis, con el apoyo económico del gobierno norteamericano, anunciaba haber producido el primer lote de vacunas contra esta influenza A. Los ensayos clínicos para la obtención de la licencia de la vacuna se están realizando en la actualidad. Si los resultados son positivos, se iniciará la producción en masa de la vacuna para su posterior distribución. Respecto al tratamiento con antivíricos, la OMS ha indicado la utilidad de zanamivir –en inhalación– y oseltamivir –tratamiento oral– como tratamiento efectivo. El virus se ha mostrado como resistente a inhibidores como la amantadita y la rimantadina.

También dos compañías farmacéuticas australianas, CSL y Vaxine, han comenzado la pasada semana a probar en varios centenares de adultos voluntarios la vacuna que han desarrollado contra la nueva gripe. Los ensayos de los dos laboratorios se están realizando en la ciudad de Adelaida. En las pruebas de CSL participan 240 personas y en las de Vaxine 300.

Estas empresas han indicado que habrá que esperar entre seis y ocho semanas para determinar si la vacuna que están desarrollando es efectiva. Según sus portavoces, “no hay garantía de que vaya a funcionar. La nueva gripe es muy particular, muy diferente, pero esperamos poder combatirla”.

En Europa, la vacuna contra el H1N1 no estará disponible hasta diciembre, pese a que las previsiones iniciales contaban con que estuviera lista en octubre. Según los laboratorios farmacéuticos, las inmunizaciones están preparadas, pero todavía hay que probarlas en los grupos de riesgo, que ni siquiera están todavía bien definidos.

Los diez países con mayor proporción de casos confirmados

País              Población       Casos confirmados    Casos por cada 100.000 hab.

Brunei             388.190              346                         89,13

Australia         21.262.641      14.037                         66,02

Chile              16.601.707       10.926                         65,81

N. Zelanda      4.213.418          2.443                          57,98

Canadá          33.487.208       10.817                          32,30

Singapur         4.657.542          1.217                         26,13

R. Unido         61.113.205        10.649                        17,43

Panamá           3.360.474              541                        16,10

Uruguay          3.494.382              550                        15,74

Israel              7.233.701           1.094                        15,12

Total Mundial    6.790.062.216   145.438                        2,14

Datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades

Los diez países con mayor índice de mortalidad

País       Casos confirmados    Muertes confirmadas    Índice de mortalidad

Tonga             2                                   1                      50,00%

Argentina       3.056                           186                       6,09%

Paraguay        175                              10                        5,71%

Jamaica          44                                 2                        4,55%

Colombia        202                               8                         3,96%

Uruguay         550                              20                        3,64%

Costa Rica      503                              12                        2,39%

Ecuador         394                                8                        2,03%

R Dominicana  108                                2                        1,85%

Brasil          1.175                              21                        1,79%

Total Mundial   145.438                      966                        0,66%

Datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades

Los diez países con mayor índice de mortalidad por habitante

País     Muertes confirmadas      Población       Muertes por millón de hab.  

Tonga                  1                    120.898                 8,27

Uruguay              20                 3.494.382                 5,72

Argentina           186               40.913.584                 4,55

Costa Rica           12                 4.253.877                 2,82

N. Zelanda           11                 4.213.418                 2,61

Brunéi                  1                    388.190                 2,58

Chile                   40                 16.601.707               2,41

Australia              37                 21.262.641               1,74

Canadá                49                 33.487.208               1,46

Paraguay              10                   6.995.655              1,43

Total Mundial       966             6.790.062.216              0,14

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