Javier Urra, autor de 'Educar con sentido común'
"BAJAR LA EDAD
PENAL NO ES LA SOLUCIÓN
AL PROBLEMA"
El debate sobre la necesidad de modificar la Ley del Menor se ha vuelto a abrir tras
las violaciones múltiples de dos niñas que tuvieron lugar recientemente en Córdoba y
Huelva y en las que participaron menores de 14 años. El psicólogo y pedagogo Javier
Urra, quien fue el primer Defensor del Menor en España, se muestra de acuerdo con
sancionar a los chicos de 12 a 14 años que cometan hechos tan graves. Sin embargo,
Urra, que trabaja en la Fiscalía de Menores de Madrid, advierte de que ésa no es la
solución al problema e incide en la importancia de una "correcta educación".
Justamente, su último libro, Educar con sentido común (Aguilar), es un "GPS" o "un
mapa orientativo" a disposición de los padres.
Por Luis Marchal
Qué es lo que hace que hoy se dé el pésame a los padres con un hijo adolescente?
—Tenemos una sociedad que está muy asustada con la juventud. Quizá, los medios de comunicación, especialmente la televisión, transmiten una idea distorsionada. Unen jóvenes y violencia, jóvenes y botellón o jóvenes y anorexia. No digo que no haya un grupo de chicos problemáticos, pero la mayoría no lo son. La adolescencia es de lo más bonito de la vida.
—¿Se malcría a los jóvenes para compensar la falta de tiempo que se les dedica?
—Para compensar la culpabilidad. Hay un sentimiento de que hay que darlo todo por los hijos. De todas formas, creo que los padres les dedican más tiempo de lo que creen. No lo están haciendo tan mal.
—¿Algo que se demuestra al haber vendido usted 10.000 ejemplares de Educar con sentido común, sólo en el primer mes, y 180.000 libros de El pequeño dictador (La Esfera de los Libros)?
—Estas cifras quieren decir que la gente se preocupa; que quiere leer un libro de Javier Urra, o de quién sea, para intentar mejorar.
Sin embargo, estoy preocupado porque en la Feria del Libro de Madrid observé que el 99 por ciento de las personas que compraban Educar con sentido común eran mujeres. Esto tiene un mal pronóstico. O bien la mujer aspira la competencia de la educación, o bien se ha dado cuenta de que el padre no demuestra que estos temas le incumben. Aunque empieza a haber varones que se ilusionan y que educan, parece que la educación
sigue siendo muy de la mujer. Un síntoma muy malo es que prácticamente no hay profesores varones en las escuelas infantiles. Me preocupa también el que las mujeres digan que "el hijo es mío". ¿No habíamos quedado que educábamos en igualdad?
—"La necesidad de educar con el mismo criterio y objetivo tanto a padres como a maestros es un asunto urgente", ¿no se está haciendo ahora?
—Hay una distancia entre el maestro y elpadre. No es fácil la conciliación horaria para que los padres acudan a una reunión con el profesor. La idea de mi nuevo libro es la de un puente con aquello que los profesores consideran que los padres tendrían que educar a sus hijos para que éstos estén socializados cuando lleguen a la escuela. Las últimas páginas son las ideas de los propios profesores.
—¿Se está perdiendo la educación en valores?
—Creo que no. La mayoría de la gente tiene valores. Hay valores de solidaridad, de la ecología, de la adopción internacional... Eso es la verdadera multiculturalidad. Tenemos una realidad de jóvenes más preparados que nunca y que viajan por todo el mundo. El conjunto es positivo. Eso sí, tenemos algunas series de televisión que unen sexo y violencia, que transmiten que se puede ganar dinero con facilidad o que dicen que es lo mismo lo que está bien y lo que está mal. La televisión es un espectáculo donde vale todo. Ahí es donde tenemos que empezar a marcar límites. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. Por ejemplo, ser madre con 67 años. [Como la gaditana Carmen Bousada de Lara, que falleció hace unas semanas a los 70, apenas dos años y medio después de dar a luz a gemelos]. Es legal, pero no es ético y vulnera los derechos de la infancia.<
—En el informe de muertes por violencia doméstica y de género en el año 2008 del Consejo General del Poder Judicial llama la atención que en el 40 por ciento de los casos tanto el agresor como la víctima tenían una edad inferior a los 36 años.
—El pronóstico en cuanto a la violencia en general no es bueno. Las mujeres han hecho una auténtica revolución social, que no hemos llevado a cabo los varones. Hay temas que tendríamos que saber. Un porcentaje elevado de las parejas se van a separar. De cada 250.000 matrimonios que hay al año, hay 180.000 que se rompen. Si la esperanza de vida de la mujer es de 83 años y la del hombre es de 77, las posibilidades de separación son altas. Hay que educar a la gente para manejarse en la ruptura. Cuando una mujer dice "el hijo es mío", transmite cierta violencia al varón. Eso no da razón a la violencia, pero si el varón entiende que la legislación es injusta y que la denuncia falsa se vuelve contra él, tendremos malas respuestas. Por tanto, también es importante educar en la igualdad. Hay hombres que tienen un yo hipertrofiado, que realmente son muy frágiles y que creen que, si una mujer les ridiculiza, quedan en entredicho delante de los suyos. Se añade a esto el que viene bastante gente de países muy machistas, donde los varones imponen claramente su criterio, como sucedía en España hace 30 años.
—¿Qué hay que cambiar legislativamente para erradicar todo esto?
—La legislación que tenemos es buena. De la reforma de la Ley del Menor, la 5/2000, podríamos plantearnos si hay que sancionar a los chicos de 12 a 14 años que cometan hechos muy graves como violación, asesinato o multirreincidencia. Supone un fracaso social total, pero a cambio no generamos la impunidad que hoy existe. Habría que plantear si la sanción máxima es suficiente para los hechos muy graves y si hay que juzgar a los chicos de 17 o 18 años como menores o como adultos. En el caso de los abusadores sexuales o de los pederastas, el riesgo de reincidencia es muy alto. Una buena medida terapéutica es que estén mucho tiempo en la cárcel, porque así cogen miedo a volver a ella durante una larga temporada si recaen. Ahí sería más sancionador.
—¿Cadena perpetua revisable?
—No me generaría un problema de conciencia excesivo en los multirreincidentes. Lo plantearía como una sanción limitada en el tiempo; pero con obligación de ir a terapia, de acudir a un juez de vigilancia penitenciaria y de llevar un GPS. El mensaje es que "no me fío de usted". Y si considera que no le merece la pena salir así, que no salga. Es su opción. Entre usted, del que no me fío, y los niños que van por la calle que presuntamente pueden ser víctimas, opto por los niños.
—En este mes de julio, dos niñas han sido agredidas sexualmente con la participación de menores de 14 años. Además, nos encontramos casos como el de Marta del Castillo. ¿La solución es rebajar la edad penal?
—En estos momentos, estoy dirigiendo en Purchena (Almería) el curso Cambios sociales que afectan a los menores. El comentario generalizado de los expertos que han venido es que hay que dar respuesta a la víctima. La sociedad no puede transmitir un sentimiento de impunidad. Podemos bajar la edad penal. ¿Va a servir? La respuesta es no. En caliente, la sociedad quiere inmediatamente endurecer las leyes, pero no es la solución al problema.
—¿Cuál es?
—Una correcta educación, para que la gente sea consciente de lo que es el respeto y para que los chicos no antepongan su placer al derecho de los demás.
—Por otra parte, ¿tenemos un problema con los embarazos no deseados en adolescentes?
—Ha habido siempre embarazos no deseados. ¿Qué ocurre? Uno, el alcohol. Dos, que hay chicas que creen que si no se acuestan con su novio, éste dejará la relación. Y tercero, hay niñas que buscan quedarse embarazadas a propósito. Ahora nos entra el gran debate con la propuesta del Gobierno sobre la reforma de la Ley del Aborto, que no creo que salga adelante tal y como está planteada.
—Usted la ha tachado de "machista".
—He dicho que existe el riesgo de que algunos chavales tengan una respuesta machista, no utilizando el preservativo hoy y mañana yendo a por la píldora del día después para ella. Y si las cosas van mal, se interrumpe el embarazo. A la sociedad española le llama la atención el que la chica no tenga que informar a los padres. Hay un desajuste. Hasta los 18 años no te puedes hacer un tatuaje, un piercing o aumentar un pecho sin permiso de los padres en nuestro país. En cambio, sí que se podría interrumpir el embarazo. Mientras se proponía esto, se subió la edad para que los niños lleven una motocicleta. Vamos a aclarar lo que es un menor maduro. Si se es maduro a los 16, pues a los 16, pero entonces déjenle votar.
—¿En qué edad se da la madurez?
—La madurez cognitiva es a los 21. Es cuando se alcanza el desarrollo humano. Ahora bien, un chico es responsable de sus actos con 18 años. Y le diría que es perfectamente consciente con siete. Una cosa es ser consciente; otra cosa es ser imputable, que es lo que marca la ley; y otra cosa es ser responsable. Una niña de 16 años puede tener un hijo, pero no es capaz de calcular lo que supone. •
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