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Nº 843 - 13 de julio de 2009

Antonio López-Guitián, Tonino', actor

"El teatro es imprescindible, no como la tele"

La paz de un hogar se ve truncada por un crimen fortuito a consecuencia de la ira provocada por un individuo que se cuela en un cajero. Tonino es el psiquiatra en la obra del argentino Daniel Dalmaroni Maté a un tipo—que se acaba de estrenar en Madrid—, encargado de indagar en el encubrimiento familiar, el rencor, la necesidad de confesarse y la impunidad con que se tratan a veces las situaciones más cotidianas. Tonino sigue siendo el crítico reportero de pocas palabras que se dio a conocer en Caiga Quien Caiga, abordando con insolencia y surrealismo a políticos y famosos.

Por Isabel Alcázar

Antonio López-Guitián, Tonino, ha desarrollado una variada carrera desde que comenzó a trabajar en RNE y debe su popularidad al al programa de Tele5 Caiga Quien Caiga, entre 1996-2002. También presentó en esa época El gallinero y escribió el guión para el espacio de RNE Esta noche tampoco, dirigida por su compañero de CQC, Juanjo de la Iglesia. Con él fundó en 2003 la compañía Alarma Social y estrenaron Adictos al régimen, serie de diálogos absurdos a través de sketchs. Volvió a la televisión, en el espacio Hoy no hay siesta y más tarde Vamos a cocinar en Localia. En TVE también hizo el programa satírico Extra. Ha colaborado en diversas publicaciones y ha escrito los libros Luego existo y El libro de los jefes, en colaboración con Juanjo de la Iglesia, y El guionista no es el asesino, sobre su experiencia como profesor.

—¿Qué sintió cuando le propusieron un personaje como Frikman en Maté un tipo?
—Me hizo mucha ilusión que Sergio Pazos, compañero de Caiga Quien Caiga, e impulsor del estreno de esta obra con la compañía Bambalinas Asesinas, pensara en mí para ese personaje tan surrealista. Sergio y yo hemos trabajado juntos muchas veces pero nunca en un proyecto teatral y cuando se toparon con esta obra de cuatro personajes y me propusieron interpretar al psiquiatra Frikman, acepté con muchas ganas hacer el personaje mas raro de todos ellos. Yo estaba en Valencia con La doña, leí Maté a un tipo y me interesó mucho una obra tan actual y crítica como ésta. Porque critica los sistemas familiares cerrados, en los que cuando ocurre algo que no debería ocurrir, se tapa y eso produce muchas mas locuras dentro de la familia que destaparlo y necesitan la intervención de un psiquiatra, contra el que pelea toda la familia para no revelar el secreto familiar; eso es lo que ocurre cuando uno va a un psiquiatra, queremos que éste no sepa lo que realmente está pasando. Es lo que refleja Maté a un tipo, se empeñan los personajes en aparecer como normales cuando mas les valdría reconocer sus rarezas como algo anormal.

—También ha participado en el texto de esta versión. ¿Ha puesto muchas cosas suyas a su personaje?
—En este personaje, como en los otros, hemos participado todos un poco, es decir, íbamos rescribiendo la obra original argentina según lo que veíamos tras una especie de terapia de grupo que hicimos y en la que cada uno fue creando su personaje como le salía. El mío es un personaje raro, medio inquietante, extravagante y surrealista, que no se entiende mucho pero que pega muy bien con el carácter de los personajes que yo he hecho y, evidentemente, hay cosas mías.

—¿Le interesa más el teatro que otros programas cómicos en los que ha trabajado?
—Estando todavía en Caiga Quien Caig, hicimos Juanjo de la Iglesia y yo una serie c sketches para dos personas y a modo de café-teatro, que adaptamos a partir de un texto de un buen guionista de radio. También h hecho Calipso, a partir de El joven Telémacc en el Teatro Romano de Mérida, y donde tan' bién canto, junto a actores reconocidos. En tonces me entró el gusto por hacer teatro pienso seguir si se presentan buenas pro puestas.

—¿Echa de menos el programa de Telecinco Caiga Quien Caiga, que tanta popularidac les dio?
—Sí, y además fue mi primera experiencia de verdad en televisión. Me hicieron un casting siendo guionista y no hay nada que más aterre a un escritor que te saquen en la televisión, y fuera de lo que llevas haciendo mucho tiempo. Pero ha sido inolvidable, aunque al principio no estaba convencido. Pero los personajes me parecieron muy vivos y también me permitieron ser coguionista. Me fui haciendo al personaje de periodista más o menos tímido y la verdad es que fue la mayor experiencia que he tenido en televisión.

—¿Cuál es el mejor recuerdo de Caiga Quien Caiga que aún mantiene?
—Muchos reportajes internacionales estarán siempre presentes en mi mente, como la primera reunión que hizo Bush con los países del G-8, con las manifestaciones en contra; y ver esas cosas de verdad y en directo es inolvidable; o el hecho de transgredir con la actitud de reportero, es algo que me fascinó; porque muchas cosas que en la televisión no se pueden decir, a través del humor, sí, y de manera transgresiva siendo reportero. Esa posibilidad es una de las facultades que tiene el periodismo, y no sólo dar las noticias malas, sino también dar una parte de esperanza a través del humor, que yo creo necesita mucho la gente.

—¿Tan malos jefes ha tenido que decidió escribir un libro para criticarlos?
—Bueno, creo que en todo libro que se escribe hay como una pequeña venganza contra algo; después de haber trabajado mucho y en varios campos, haber conocido a tanta gente con esa responsabilidad, que la viven como una gran carga y para los que el empleado no es importante, etc., a Juanjo de la Iglesia y a mí nos apetecía escribir el libro Los jefes, que es un estudio analítico, profundo,


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