Francisco Delgado, presidente de Europa Laica
"LAS CRÍTICAS DE LOS
OBISPOS A LOS AUTOBUSES
'ATEOS'
SON VERGONZOSAS"
Para Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, no se ha avanzado
excesivamente en la separación Iglesia-Estado en los últimos 30 años en España.
Reconoce, eso sí, que se han hecho "algunos gestos que han dado apariencia laicista"
como la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Este ex diputado y
ex senador del PSOE señala que "lo más urgente es hacer una Ley de Libertad de
Conciencia, que vea la realidad social de este país". Una realidad que, en su opinión,
no es católica.
Por Luis Marchal
Qué reprocha Europa Laica al poder político?
—Fundamentalmente, que en los últimos 30 años no haya sido capaz de separar realmente a la Iglesia del Estado. El poder político sigue manteniendo una serie de privilegios con una confesión religiosa que vienen de antaño y una financiación privilegiada. También financia al cien por cien unos colegios de ideario católico. Sólo se han hecho algunos gestos que han dado apariencia laicista. La aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo es un ejemplo.
—El artículo 16.3 de la Constitución Española dice que "ninguna confesión tendrá carácter estatal", pero que "los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones".
—Y el 10 habla de la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión conforme a la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esto se olvidó en parte en el desarrollo de la propia Constitución. La Ley de la Libertad Religiosa, de 1980, olvidaba que había personas que no eran creyentes. Ahora se sigue hablando de multirreligiosidad. Las conciencias libres tienen multiplicidad de convicciones y en muchos casos no tienen que ver con confesiones religiosas.
—Más del 75 por ciento de la población española se declara católica.
—Diversas encuestas de la Fundación Santa María o del Instituto de la Juventud a jóvenes concluyen que los chicos creyentes superan por muy poco el 50 por ciento. Un 10 por ciento de los jóvenes se siente católico practicante y un 48 por ciento se declara agnóstico o ateo. Quizá la cifra más objetiva sea la de los contribuyentes que marcan la cruz en la casilla de la declaración de la Renta para financiar a la Iglesia Católica: del 29 al 30 por ciento. Son los que realmente apuestan por la Iglesia católica. Por otra parte, a lo mejor mucha gente es creyente, pero no sigue a la jerarquía católica. Están Cristianos de Base, Redes cristianas,...
—¿Eliminar la alusión expresa en el artículo 16.3 a la Iglesia católica y a otras confesiones religiosas haría que todos los ciudadanos, creyentes o no, tengan los mismos derechos?
—En este momento, lo más urgente es hacer una Ley de Libertad de Conciencia, que vea la realidad social de este país. Creyentes y no creyentes, todos tienen derecho a la igualdad de trato ante el poder político. Después, algo que demanda una parte importante de la población es que se revisen losacuerdos que hay firmados con el Vaticano.
—En Europa Laica van más allá y no reconocen al Estado del Vaticano, ¿no?
—Al no reconocerlo, entendemos que no tiene que haber un tratado internacional con una organización que no es Estado. En él, el poder político, el poder legislativo y el poder judicial no están separados. No hay ciudadanos. No hay democracia. Eso no es un Estado.
—El Gobierno español ha garantizado recientemente que respetará los acuerdos firmados con la Santa Sede.
—El Gobierno socialista está jugando a intentar no perder votos por la centroderecha. Cree que podría perder cierto potencial en el caso de una confrontación con la jerarquía eclesiástica mayor. El entreguismo que hay hoy día a la jerarquía eclesiástica es muy grande en cuestiones que acechan a la mayoría de los ciudadanos. Por ejemplo, la muerte digna se está paralizando porque a la Iglesia católica no le gusta, aunque sí la quiere la mayoría de los cristianos.
—¿La Iglesia quiere trazar cierta línea de protección con la reciente visita de tres días a España del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone?
—Tanto la Iglesia como el Gobierno están insatisfechos con la actitud beligerante que ha mantenido la Conferencia Episcopal Española (CEE) en los últimos años, que se traduce en falta de popularidad. Quizá, han tratado de ondear una especie de bandera blanca momentánea. Sin embargo, desde la CEE ya han anunciado que iban a hacer un informe para analizar el tema de la futura Ley del Aborto.
—Precisamente, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, defendió ante Bertone la reforma de la Ley del Aborto.
—Sí, pero lo más importante de lo que ocurrió con la visita de Bertone fue la trascendencia que se le dio de representante de un Estado. Es un cura más, aunque tenga un rango dentro de su confesión religiosa.
—¿Qué le parece que la visita de Bertone fuese a coincidir con la presentación de las conclusiones a la subcomisión parlamentaria del aborto y que finalmente se pospusieran las conclusiones?
—No tiene mayor importancia, pero sí que es un poco sospechoso ese retraso.
—El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acordó con Bertone abrir una etapa de diálogo, colaboración y respeto, ¿Zapatero mima al Vaticano para neutralizar a los obispos?
—Podría haber un intento de puentear a la CEE. Pero el Vaticano y los obispos españoles están en la misma sintonía. De hecho, el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, quien ha lanzado soflamas muy duras contra el Gobierno y contra organizaciones laicistas, ha sido nombrado por el Papa prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
—¿Cómo valora el que los socialistas hayan rechazado varias iniciativas contra la Iglesia en la Comisión de Justicia del Congreso?
—El no haber aceptado algunas de las cuestiones que se planteaban es un error por parte del Parlamento. En alguna, era abrir una comisión de trabajo, como en el intento de clarificar lo de la muerte digna en este país, a la que no tienen acceso las clases más desfavorecidas.
—¿Qué hace Europa Laica para cambiar esto?
—Fundamentalmente, agitamos el pensamiento de los ciudadanos y las ciudadanas. Intentamos que piensen que la indiferencia ante el derecho religioso no es positiva. Quesepan que hay una serie de cuestiones que hay que transformar, adecuándolas a la realidad política y social de este país. Trabajamos con otros grupos laicistas, con parlamentarios y con asesores jurídicos para tener una base argumental a todo lo que pedimos.
—Otros grupos como la Unión de Ateos y Librepensadores, ha puesto publicidad en autobuses con el lema "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta", ¿cómo se entiende su éxito?
—Resulta curioso poner en los autobuses este tipo de cuestiones. La alarma que se ha generado por este tema nos parece ociosa. Las críticas de la CEE a los autobuses ateos son vergonzosas. La Iglesia católica viene haciendo en las últimas décadas campañas con dinero público en radio y televisión.
—En ese sentido, el presidente de la CEE, Antonio María Rouco Varela, criticó duramente "la utilización de espacios públicos para hablar mal de Dios ante los creyentes".
—¿Y qué es Televisión Española? Y utilizan La 2 gratuitamente haciendo misas permanentemente y pidiendo que en la declaración de la Renta se marque la cruz en la casilla para financiar a la Iglesia Católica.
—¿Lo de los autobuses es una buena forma de explicar lo que es el laicismo?
—Es una buena forma de agitar el pensamiento. Este tipo de cuestiones ayudan a razonar: que hay otra forma de ver la vida; que llamar a una persona "atea" no es insultarle, como ocurría en España antes; que existen agnósticos, deístas, personas de otras creencias...
—Otros autobuses van con el lema "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo", ¿hay guerra de autobuses ateos y autobuses cristianos?
—La guerra se está cerrando. Quizá, la ha montado ahora el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, apoyando que los autobuses de su ciudad no puedan llevar la propaganda de los autobuses ateos. No es algo muy acertado desde el punto de vista de las libertades. Los compañeros de la Unión de Ateos y Librepensadores están pensando la posibilidad de llevar el tema a los juzgados. No sé si lo podrán hacer porque las organizaciones laicistas no tenemos mucho dinero para ese tipo de cosas.•
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