Unai Ziarreta, presidente de Eusko Alkartasuna
y candidato
"EA GARANTIZARÁ
QUE PATXI LÓPEZ NO VA
A SER LENDAKARI"
Unai Ziarreta afronta sus primeras elecciones vascas como líder
de Eusko Alkartasuna y candidato a la Lehendakaritza con la voluntad de atraer
a las urnas "a los miles de votantes que desde el año 2001 han dejado de ir a
votar" por estar "cansados de la ambigüedad del PNV, que está
permanentemente dando vueltas sin avanzar en clave nacional". A pesar de
todo, considera que el PNV será el partido más votado el 1 de marzo y subraya
que un pacto de gobierno entre este partido y el PSE es una "receta del
pasado" que no puede aportar "soluciones para el futuro". Por ello, no cierra la
puerta a un nuevo acuerdo con el PNV que permita "avanzar hacia un nuevo
marco jurídico-político en el que todas las opciones políticas no sólo se puedan
defender, como sucede en este momento, sino que también se puedan llevar
adelante".
Por M. C.
C
ómo valora la ilegalización de
Askatasuna y D3M?
—Nuestra valoración es negativa. Siempre hemos mostrado nuestra oposición a la Ley de Partidos porque entendemos que no cabe pedirle a un sector sociológico importante en Euskadi, como es la izquierda abertzale, pedirle que abandone la violencia para que participe en política y a la vez cerrarle esas vías políticas. Con eso se da alas a quienes dentro de ese mundo defienden el recurso a la violencia.
—¿Responde a "cálculos electorales" del PSOE, como usted ha afirmado?
—Hay un cálculo político de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, para sacudirse la presión a la que podría someterle el Partido Popular si permitiera que la izquierda abertzale estuviera en las elecciones, de cara sobre todo a las gallegas. Y por otro lado, la ausencia de la izquierda abertzale beneficia a los grandes partidos, PNV y PSOE, que son quienes previsiblemente van a recibir esos escaños a causa de la Ley D'Ont. Esto posibilita el acuerdo entre PNV y PSE, que tiene muchas posibilidades de concretarse a partir del uno de marzo, y además, muestra el intento del gobierno del Estado español de impedir que en el Parlamento vasco se consolide una mayoría soberanista importante. Me da la sensación de que a José Luis Rodríguez Zapatero le resulta más fácil combatir a ETA que combatir a un movimiento soberanista que tenga una adhesión importante en la sociedad vasca.
—¿El reciente atentado de ETA es una muestra de que esas dos listas respondían a sus intereses?
—No lo sé, para eso están los analistas.
—lbarretxe fue el impulsor del referéndum prohibido por el Gobierno y sin embargo, no ha presentado una demanda en el Tribunal de Estrasburgo contra España por esta cuestión, a diferencia de EA, ¿cómo valora esta decisión del PNV?
—Nosotros estamos muy decepcionados con el Partido Nacionalista Vasco, no por no haber acudido a Estrasburgo, sino también por lo que ha sucedido con la propuesta de nuevo estatuto del año 2005, que está guardado en un cajón. Y también por lo que ha sucedido con el proyecto de consulta. El PNV se comprometió a celebrarla pasara lo que pasara y no ha cumplido. A nadie se le escapa, yo por lo menos no tenía ninguna duda, que el Tribunal Constitucional la iba a prohibir y que desde Madrid se iba a impulsar todas las medidas necesarias para que la consulta no se llevara adelante. Quien piense lo contario es un memo. Pero por parte del PNV ha habido dejación en muchos aspectos sustanciales que conformaron el gobierno entre PNV y Eusko Alkartasuna. Y es lo que nos ha llevado en estas elecciones a presentarnos con un programa propio.
—En el comunicado de presentación de la campaña de su partido, afirmaba que el PNV y el PSE "no van a traer el cambio que necesita este país", ¿Cuál es ese cambio?
—Las soluciones del futuro no pueden venir de recetas del pasado, y esa receta PNVPSOE ya se ha intentado aquí en la época del lendakari Ardanza. Y ni mucho menos nos acercó a la paz y a la normalización política. La paz y la normalización política tendrán que venir de manos de los soberanistas, de quienes entendemos que es necesario avanzar hacia un nuevo marco jurídico-político en el que todas las opciones políticas no sólo se puedan defender, como sucede en este momento, sino que también se puedan llevar adelante. Hay que probar otras soluciones.
—¿Cuáles serían exactamente esas soluciones?
—El que Eusko Alkartasuna tenga una presencia fuerte en el parlamento vasco para empezar a construir esas mayorías soberanistas y progresistas que recuperen a los miles de votantes que desde el año 2001 han dejado de ir a votar, que están desilusionados con la falta de concreción práctica de las propuestas políticas que se ponen encima de la mesa, que están asqueados con ETA, con que siga asesinando y extorsionando, y que están cansados de la ambigüedad del PNV, que está permanentemente dando vueltas sin avanzar en clave nacional.
—En ese sentido, ¿cómo interpreta la presencia de Josu Jon Imaz en un acto protagonizado por Patxi López hace algunos días?
—Josu Jon Imaz siempre ha defendido una posición de transversalidad y de lograr acuerdos con el Partido Socialista de Euskadi que es la misma que defiende Iñigo Urkullu. No hay que olvidar que Urkullu es el sucesor de Imaz y quien le aupó en su momento a la presidencia del partido.
—¿Quién cree que será el partido más votado en las elecciones el PNV o el PSE? —El PNV, probablemente. Sobre todo porque el PSE se deshinchando según pasan los días. Todavía no hemos llegado a la campaña y Patxi López es un candidato agotado en cuanto a discurso e ideas, no propone soluciones y tiene el laste de la nula gestión queel Gobierno español está haciendo de la crisis económica. En cualquier caso lo que me preocupa es que Eusko Alkartasuna tenga una presencia fuerte capaz de condicionar las mayorías en el Parlamento y garantizar, en primer lugar, que Patxi López no va a ser lendakari, y en segundo, que el lendakari que salga tenga una línea política clara en relación con la soberanía y con el derecho a decidir nuestro futuro como pueblo.
—¿Qué está echando en falta en la gestión de la crisis por parte del Gobierno de Zapatero?
—Su incapacidad, en primer lugar, para prever la llegada de la crisis hace ocho meses, y, luego, para gestionarla. Las iniciativas que se están tomando no tienen incidencia. Si vamos a llegar a niveles de paro del 18 por ciento y el gobierno socialista no es capaz de frenarlo algo mal está haciendo.
—¿Por qué medidas concretas pasaría la solución de la crisis?
—En nuestro programa electoral planteamos varias para Euskadi. En primer lugar, hay que mantener el peso de la industria en la economía. En Euskadi está situado en el 30 por ciento, en el Estado español es inferior ese porcentaje. Hay que mantenerlo potenciando la productividad y la competitividad de las empresas, a través de la investigación, la innovación y la formación. También, hay que transmitir a la gente tranquilidad y seguridad, en el sentido de que aunque estamos en una situación económica complicada vamos a salir de ella. En la medida en que el miedo aumenta se contrae el consumo y eso profundiza la crisis. Hay que transmitir a la gente serenidad y tranquilidad, que consuma. Y luego, hay que crear empleo, para ello hay que fomentar la inversión, y la inversión en gasto social. Estamos en contra del recorte de impuestos, porque cuando las cosas van bien se plantea el recorte de impuestos porque hay dinero y cuando las cosas van mal se plantea que hay que recortar impuestos para que haya más aire para el tejido industrial. Hay que mantener el nivel impositivo porque si queremos unos servicios buenos, como los del norte de Europa, no se pueden sostener pagando impuestos del norte de África.
—¿Está dispuesto aún así a pactar de nuevo con el PNV si se hacen con la victoria?
—Después de los resultados del día 1 habrá que hablar con las formaciones políticas. Nosotros aspiramos a que Eusko Alkartasuna sea determinante para condicionar la marcha del siguiente gobierno.
—Antonio Basagoiti ha comentado que Patxi López y el PSE tienen "complejo de maketos", ¿les considera usted así?
—Eso son cosas de Antonio Basagoiti, que es muy dado a grandes titulares. Todos somos iguales en una sociedad como la vasca, que es una sociedad muy plural. Habría que preguntarle a él qué se considera.
—¿UPyD tiene posibilidades de conseguir representación?
—No, lo veo muy complicado. Aquí esas radicalidades extremistas no casan, y más cuando esta persona ha sido consejera en un gobierno con el Partido Nacionalista Vasco y el Partido Socialista de Euskadi. No tiene credibilidad aquí.
—¿Por qué se opuso la ejecutiva guipuzcoana de EA a las listas que propuso la dirección que usted preside?
—Cuando se plantea el tema de las listas se generan esas tensiones. Me quedo con que al final las listas fueron aprobadas por el 75 por ciento de la asamblea nacional, que es una cifra importante. Ya le gustaría al resto de partidos gozar de esas mayorías. •
|