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Internacional
Nº 820
2/2/2009
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Guantánamo, Oriente Medio y crisis económica, primeras medidas

OBAMA PONE EN MARCHA EL CAMBIO

El nuevo presidente estrena mandato con la urgencia de reconducir la grave situación económica y traza algunas de las líneas maestras de la nueva Administración. Sus primeros días al frente de la Casa Blanca muestran una transparencia que contrasta con las formas de Bush y dan señales de acercamiento al mundo musulmán.


Por Eloy Parra (Washington)

Ni los casi dos años de campaña, ni los diez bailes que tuvo que darse con su mujer Michelle durante la noche de la inauguración fueron un obstáculo para que Barack Obama comenzase su presidencia a todo gas. En pocos días su firma ya figuraba en varias órdenes ejecutivas, como la de cerrar Guantánamo en menos de un año o acelerar las leyes que conduzcan a una mayor independencia energética de EEUU.

Y pronto envió señales de cambio al mundo: en una entrevista concedida a la cadena televisiva Al-Arabiya (la primera que concede en la Casa Blanca desde su toma de posesión el día 20), el presidente se dirigió al mundo musulmán declarando que América "no es vuestro enemigo". Obama cree además "que será posible ver un estado palestino" y que podrán producirse progresos en las relaciones entre israelíes y palestinos. Preguntado por las amenazas lanzadas hacia él por el número dos de al Qaeda, Al Zawahiri, Obama centró su discurso en la batalla de las ideas. "Sus ideas son fallidas, no hay nada en ellas que digan que un niño del mundo musulmán vaya a conseguir una mejor educación, o mejor cobertura sanitariagracias a ellos. Ya dije en mi discurso de inauguración que juzgaremos por lo que hayáis construido, no por lo que hayáis destruido. Ellos han destruido y creo que el mundo musulmán ha reconocido que ese camino no lleva a ninguna parte, salvo a más muerte y más destrucción."

En claro contraste con el anterior presidente, su conocimiento del mundo musulmán (vivió de niño en Indonesia, donde esta religión es mayoritaria) otorga a Obama una autoridad intelectual que permite esperar que sus palabras se hagan eco en las sociedades bajo influencia islámica. Para ello será preciso que acompañe sus palabras de gestos y de pasos en esa misma dirección de diálogo y apertura. El gesto, ya se sabe, lo tendrá cuando se cumplan 100 días de su mandato, en un viaje a una ciudad musulmana –aún por desvelar– donde se dirigirá a las naciones del mundo islámico.

Los dos primeros pasos ya los ha dado, ordenando el cierre del campo de concentración de Guantánamo en menos de un año, y nombrando, en el equipo de exteriores liderado por Hillary Clinton, a dos figuras de calado y de contrastada experiencia en procesos de paz. El primero es George Mitchell, enviado especial para Oriente Medio, y respetado por su conocida labor de mediación en las negociaciones de paz de Irlanda del Norte con Bill Clinton. En su discurso de aceptación, Mitchell quiso enviar un mensaje de prudencia, pero también de esperanza, al declarar que "los conflictos los crean, conducen y mantienen los seres humanos. También pueden terminarlos los seres humanos." El segundo hombre, Richard Holbrooke, jugó un papel principal en los acuerdos de Dayton que sellaron la paz en Bosnia-Herzegovina, y asume ahora el cargo de representante especial para Pakistán y Afganistán.

Precisamente en este último país, según declaraciones del secretario de defensa, Robert Gates, Estados Unidos podría duplicar sus tropas antes del verano y, aunque aún no se hayan hecho públicas las pretensiones de Obama para con sus aliados europeos, es muy probable que EEUU ejerza una fuerte presión diplomática para que el próximo episodio de esta "otra guerra" cuente con un respaldo significativo en Europa. Junto al reparto de los "guajiros afganos" que siguen entre rejas en Guantánamo, será el momento en que los líderes europeos valoren si Obama les sigue cayendo igual de bien.

Por otro lado, se espera que Hillary Clinton nombre próximamente un cargo similar a los de Mitchell y Holbrooke para ocuparse de las relaciones con Irán: una medida que materializaría la promesa electoral de Obama de establecer contacto con países que engrosaron "el eje del mal", así etiquetado por Bush.

Al rescate de la economía. En política doméstica, Obama explicó al país sus planes para relanzar la economía del país, insistiendo en que aún no se ha tocado fondo, y repitiendo la frase que ya todo ciudadano americano sabría repetir de carrerilla: "la situación empeorará antes de mejorar." Para dorar la píldora se apresuró en anunciar públicamente una medida de austeridad que si bien no soluciona los graves problemas económicos, sí muestra una buena dosis de sensibilidad hacia las dificultades económicas que atraviesa el país, decidiendo congelar el sueldo a aquellos miembros de su equipo con salarios superiores a los 100.000 dólares.

En busca de consenso político, Obama visitó el congreso y el senado para escuchar las propuestas del partido republicano, quienes consideran que el plan de estímulo del presidente de inyectar 825.000 millones de dólares requiere de ciertos recortes y que la mayoría demócrata ha aprovechado la coyuntura para incluir puntos que poco o nada tienen que ver con la crisis del país (como programas para promover el control de la natalidad en países en vías de desarrollo.)

Su "plan americano de recuperación y reinversión" tiene entre otros objetivos crear, y salvar, cuatro millones de puestos de trabajo. Parte de este histórico paquete se dedicará a duplicar la producción de energías renovables del país en tres años –y comenzar la prometida y aún inimaginable independencia del petróleo extranjero–, a renovar 10.000 escuelas y dar becas que faciliten el acceso a la universidad, a reparar miles de kilómetros de carreteras y a rebajar los impuestos al 95 por ciento de los trabajadores del país. "No es simplemente un programa de corto plazo para aumentar el empleo", declaró Obama, "sino uno que invertirá en nuestras prioridades más importantes, necesarias para mantenernos fuertes y competitivos en el siglo XXI."
Para John Boehner, líder de la minoría republicana en el congreso, la propuesta de los demócratas se centra en programas de gasto público "que no proporcionan ayuda inmediata a nuestra economía, ahora enferma." Los planes de Obama no sólo encuentran resistencia entre la clase política. El analista económico James Pethokoukis, de la revista US News, equipara la propuesta de Obama a las políticas de estímulo llevadas a cabo en Japón a comienzos de los años 90, y que resultaron en una larga recesión.

La intervención, que ya cuenta con suficiente apoyo en las dos cámaras para ser aprobada en breve, llega en un momento crítico, tras haberse perdido 2,5 millones de puestos de trabajo en 2008. La tasa de paro, que ha alcanzado su punto más alto en los últimos 16 años con un 7,2 por ciento, podría llegar hasta el 10 por ciento este año.

Nuevas maneras. Estamos, sin duda, frente al estreno de una presidencia moderna y consciente de la manera de comunicar de la gente. Se trata de un presidente que entiende, y parece compartir, el principio de transparencia que exige la sociedad mediática actual. Una prueba de esta apertura al ciudadano la muestra la página web que el nuevo gobierno planea lanzar para que se pueda seguir la pista al uso que se hará con los fondos del plan de recuperación. "En lugar de tener políticos repartiendo dinero tras un velo de secretismo, se harán públicas las decisiones sobre dónde se está invirtiendo, y realizaremos un esfuerzo sin precedentes para arrancar de raíz la ineficacia y los gastos innecesarios en nuestro gobierno", dijo Obama.

Mientras tanto, la calle y algunos medios de comunicación – aunque pocos se atreven aún– se preguntan si los nuevos aires de transparencia se traducirán en algún momento en una predisposición a investigar los aspectos más turbios de la administración precedente. La determinación por erigirse como un presidente para todos y por apaciguar las aguas entre ambos partidos ha llevado a Obama a declarar que su prioridad consiste en ocuparse del presente y mirar hacia adelante, dando a entender que difícilmente se logre ver en los años futuros una indagación en profundidad sobre órdenes de tortura a los prisioneros acusados de terrorismo. Pero no todos en este país piensan perdonar ni pasar página tan rápido.•

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