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Nº 816 - 5/1/2009

María González de Veracruz, secretaria de Innovación y Nuevas Tecnologías del PSOE

"NUESTRA UNIVERSIDAD NO VA A UN PROCESO PRIVATIZADOR"

Con ella, la Ejecutiva Federal del Partido Socialista se ha convertido en un órgano estrictamente paritario en su composición por sexos. Incorporada el pasado verano, esta licenciada en Bioquímica, a sus 29 años se ha convertido en el miembro más joven del máximo órgano entre Congresos del PSOE. Proveniente de la política murciana, donde es diputada regional y secretaria general de las Juventudes Socialistas de esta autonomía, valora la incorporación de jóvenes y mujeres a la primera línea, y defiende los cambios previstos en la Universidad española en el Plan Bolonia y en la denominada Estrategia 2015.

Por P. A. N.

Cómo vive el salto de la política regional a la nacional?
—Hay diferencias muy notables. Mi región es pequeñita y en la que, además, los socialistas llevamos muchos años en la oposición. Ahora, tengo la posibilidad de estar en la Ejecutiva que apoya al Gobierno del Estado. La perspectiva es absolutamente diferente; aquí podemos aportar en las políticas que son realidad al día siguiente. También para Murcia es importante este salto, simbólico en mi persona, para el PSOE regional, y así se valoró.

—29 años, mujer, ¿una señal más de renovación en el PSOE?
—Creo que José Luis Rodríguez Zapatero ha sido muy inteligente en mantener un equilibrio entre la experiencia –que la hay en la Ejecutiva- y la juventud. Es muy importante en una segunda legislatura, en la que, probablemente, el papel del partido sea todavía más determinante que en la primera, no perder esa frescura, mantener al Gobierno informado de lo que la calle quiere. Símbolos de esa juventud que consigue el equilibrio son nuestra secretaria de Organización, Leire Pajín, el propio Eduardo Madina, Pilar Alegría y otros compañeros que están en mi franja de edad, aunque yo sea la más joven de todos ellos. También es muy importante la apuesta de nuestro secretario general por la mujer. Zapatero ha sido, probablemente, el personaje político en nuestro país que más ha apostado por la igualdad de la mujer. Gracias a gestos como un Gobierno paritario, una Ejecutiva paritaria, pero, sobre todo, gracias a leyes como la de Igualdad, en pocos años y en un horizonte más próximo de lo que pensábamos, esa igualdad será plena.

—Este relevo generacional que se va produciendo en el PSOE, ¿genera alguna tensión, o se acepta con naturalidad?
—Cualquier cambio suele generar incertidumbres, pero creo que nuestro partido está muy preparado para este tipo de relevos generacionales, sobre todo porque los que ahora tienen entre 50 y 60 años, en su día fueron los líderes de la formación cuando tenían entre 30 y 40. Aunque cada generación velas cosas desde su perspectiva, creo que los cambios resultan bastante naturales. Una de las cosas que más me han gustado de este paso que ha dado Zapatero en el 37° Congreso es la repercusión que ha tenido en el territorio. Son muchas las nuevas secretarias de organizaciones jóvenes, y mucha la gente joven que ha entrado en las Ejecutivas regionales. Esto es fundamental porque no cuenta sólo que se renueve la Ejecutiva Federal si eso no se traslada al territorio, donde hay un apolítica fundamental en la calle, cercana al ciudadano. Esa frescura y ese dinamismo que podemos aportar al partido en todos los ámbitos es muy importante, sin menospreciar, ni muchísimo menos, la experiencia, que hay que poner en valor. No se trata de que otra generación tome nada, sino de encontrar un equilibrio progresivo entre experiencia y juventud. Siempre he defendido que una persona puede ser joven en valores y en ideas con 30, 40, 50, 60 años y más.

—La creación de la Secretaría Federal de Innovación y Nuevas Tecnologías implica una voluntad de impulsar unas determinadas políticas.
—Sí. Creo que significa reiterar una voluntad que el secretario general del partido tuvo desde el primer día en que fue elegido. Ya estando en la oposición, el discurso de la necesidad del cambio de modelo económico, y de la apuesta por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación (I+D+i), y la necesidad de nuestro país de estar en la primera línea de la Sociedad de la Información era fundamental. Esto es un discurso guía en la primera legislatura desde la modernidad que representa Zapatero para el socialismo español y para el socialismo internacional. En nuestra primera legislatura, la inversión en I+D+i se ha triplicado, en programas y en regulación se ha experimentado un gran avance.

—La inversión en I+D+i ha crecido considerablemente en este periodo.
—El gran incremento del porcentaje del PIB dedicado a I+D+i nos permite avanzar en ese cambio de modelo productivo y acercarnos hacia el gran objetivo marcado en nuestro programa electoral de estar entre los diez países del mundo más avanzados en esta materia. Esto se une a la política aplicada a la Sociedad de la Información; es muy conocido el Plan Avanza, pero estamos trabajando desde esta secretaría para que lo sea aún más. Este plan nos ha colocado en la era digital, y eso es fundamental en un país como el nuestro. La revolución de las nuevas tecnologías ha sido increíble, y supone un cambio no sólo económico, sino también un cambio profundo en la forma de relacionarse y comunicarse de la gente, en la forma de hacer negocios. Zapatero ha tenido mucha perspectiva invirtiendo más de 6.000 millones de euros en el Plan Avanza, con la actualización de la Administración Pública, incluso con los programas de Ciudadanía Digital, lo que ha supuesto que ahora mismo haya más de 24 millones de internautas españoles. Por otro lado, en la configuración del nuevo Gobierno, en el que se han unido en el mismo ministerio Universidad con Ciencia e Innovación, se está demostrando la apuesta por continuar en este camino y, sobre todo, por transferir esa apuesta por la ciencia y la innovación a la empresa, al modelo productivo. Zapatero está muy preocupado por que sigamos manteniendo el ritmo de estos avances para que seamos pioneros en el mundo. Otra de las características de la revolución tecnológica es la velocidad del cambio. Este es uno de nuestros objetivos, junto con la Fundación Ideas y otros muchos colaboradores que han recibido con bastante sensibilidad esta nueva secretaría. Vamos a adelantarnos a los retos de futuro a la vez que seguimos apostando por el Plan Avanza II, por aumentar la inversión en I+D+i, por la Ley de la Ciencia, y porque en el territorio se asimile también el concepto de Innovación, tan importante para nuestra economía.

—Ciertos sectores universitarios, alumnos y profesores, no ven claro el hecho de la asignación de las competencias en esta materia al Ministerio de Ciencia e Innovación, y su salida del de Educación. Temen que se centren demasiado los planes de estudios en las necesidades de las empresas.
—Quiero lanzar un mensaje de calma en ese sentido. Antes decía que cualquier cambio genera incertidumbre. Los expertos en esta materia, tanto de la Universidad, como de los organismos públicos de Investigación, están de acuerdo con nuestro planteamiento, porque lo que no es lógico es que un país como el nuestro, que es la octava potencia mundial, y que es una nación reconocida en la mayoría de los indicadores, no tenga todavía una universidad la altura de la capacidad del país. Estamos convencidos de que tenemos muy buenas universidades, pero que se necesitaba una reforma y otra estructura para poder ser más eficientes. Quiero dar un mensaje de tranquilidad, no sólo a los estudiantes que se manifiestan contra Bolonia, sino a cualquier persona que tenga dudas sobre este proceso, porque estamos hablando del mismo Gobierno que aumentó las becas en la pasada legislatura, que las ha seguido aumentando en esta etapa de crisis. Me parece esperpéntico que alguien sospeche que este Gobierno pueda replantearse la financiación de las universidades públicas con un modelo que tienda a la privatización; nada más lejos de esa intención. Este Gobierno y las propias universidades, que creen en ellas mismas y en su autonomía, son la garantía de que nuestra universidad no va a tender a ese proceso privatizador, sino a un proceso de mayor eficiencia. Eso significa que, por un lado, nuestra Universidad tiene que seguir siendo la sede del conocimiento –que no hay ningún riesgo de pérdida de títulos ni de privatización, pero que, a la vez, hay que emprender un proceso de mayor conexión entre la empresa y la Universidad –y eso no lo pone en duda ni la izquierda más radical-. Pueden desarrollarse nuevos másteres especializados en nuevos contenidos, pero eso no significa que desaparezcan los de Filosofía, Filología Arábiga o los que la Universidad considere oportunos. Me parece muy importante, no sólo la reforma de Bolonia (que nada tiene que ver con esto, y eso hay que aclararlo), sino la propia Estrategia 2015 que plantea el Ministerio de Ciencia e Innovación, porque creo que España se lo merece, porque muchas universidades se lo merecen, y porque, sin duda, va a ir en beneficio del conocimiento y de ese cambio de modelo económico que ya se está produciendo en nuestro país, por el que tanto ha apostado este Gobierno. En él, las universidades tienen que jugar un papel fundamental.

—Pese al incremento de inversión en I+D+i (1,27 del PIB en 2008), aún estamos lejos de la media europea -1,67 por ciento del PIB-. Para conseguir ese cambio de modelo económico, ¿no habría que realizar un esfuerzo aún mayor e ir directamente hacia la convergencia con la UE en esta materia?
—En el Programa Ingenio 2010 lo que se plantea es esa convergencia, llegar en ese año al 1,5 por ciento del PIB. El ritmo de crecimiento de los tres años anteriores (un 25 por ciento de incremento anual) estaba en consonancia con este objetivo. El problema es el momento en que nos encontramos, en el que se congela todo menos la inversión productiva, tanto en infraestructuras, como en I+D+i y, por supuesto, las políticas sociales, porque este Gobierno entiende que en un momento tan difícil, lo primero que tienes que atender es a la ciudadanía. Yo estoy convencida de que era necesario aumentar la inversión en I+D+i, aunque no se haya podido alcanzar ese 25 por ciento –nos hemos quedado en un aumento del siete por ciento en los Presupuestos Generales para 2009-. También hay que destacar que en el Plan de Estímulo de la Economía y el Empleo, 490 millones de euros han ido destinados a I+D+i, lo que constituye una inyección al margen de ese siete por ciento de incremento. Estoy convencida de que cuando pase este lío en el que tenemos que 'tapar' necesidades urgentes, se recuperará ese ritmo de crecimiento. Estando de acuerdo en que hay que realizar mucho más esfuerzo, la diferencia está entre el Gobierno de España, que ha tenido claro cuál era el objetivo, y los gobiernos autonómicos del PP, que han basado más su economía en el ladrillo, y que en la época de vacas gordas no han hecho nada en esta materia. •


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