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Nº 815 -22 de diciembre de 2008

Decisiones cruciales para el año que comienza

Los que se la juegan

El año próximo tienen una cita ineludible. Con la gloria o con el fracaso. Con la renovación del mandato o con el fin de una etapa. Ni la encuesta más optimista les ha dado un respiro. Sólo les queda jugar bien sus cartas para que la balanza se incline definitivamente a su favor. Patxi López amenaza con sacar a Juan José Ibarretxe de la Lehendakaritza. Emilio Pérez Touriño confía en crecer en las urnas para independizarse del BNG. Mariano Rajoy espera conseguir un resultado digno en las europeas que le mantenga a salvo de los críticos. Gerardo Díaz Ferrán aspira a reforzar su control en la CEOE tras librarse de antiguas tutelas. Miguel Blesa se prepara para librar la batalla definitiva con Esperanza Aguirre en Caja Madrid. Y Alberto Ruiz-Gallardón suspira por conseguir la candidatura olímpica de 2016. Sus nombres giran ya en el bombo de la suerte. El sorteo, en 2009.

Por IVirginia Miranda

En marzo, comicios vascos y gallegos. La CEOE celebrará elecciones por las mismas fechas. En la primavera de 2009 está prevista la renovación de cargos de Caja Madrid. En junio serán las europeas las que convoquen a todos los españoles a acudir a las urnas. Y será en octubre cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) desvele si Madrid albergará los juegos de 2016. Seis sorteos definitivos en 2009 para seis protagonistas: el lehendakari Juan José Ibarretxe; el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; el líder del PP, Mariano Rajoy; el presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán; el de la entidad madrileña, Miguel Blesa; y el alcalde de la capital española; Alberto Ruiz-Gallardón. Sus nombres pueden salir del bombo de la suerte sin que el destino altere sus vidas. Si por el contrario la fortuna les da la espalda, sus carreras sufrirán un profundo revés.

Juan José Ibarretxe parte como favorito a las elecciones vascas, pero los cambios acaecidos a su alrededor podrían alterar el equilibrio de fuerzas en Euskadi. Eusko Alkartasuna (EA) ha roto con el PNV. El partido presidido por Unai Ziarreta ha decidido presentarse en solitario a los comicios. Se siente traicionado por sus socios de Gobierno durante la legislatura tras pactar con el PSE los presupuestos –y viceversa, en el Congreso de los Diputados– y enterrar así, supuestamente, la pretendida consulta del lehendakari. También se malician que éste puede ser el indicio de un posible pacto con los socialistas tras los comicios. Por eso EA cree poder hacerle daño a la formación presidida por Iñigo Urkullu. Porque pescan en el mismo caladero de votos y los tradicionales electores del PNV, descontentos con esta última deriva, pueden picar su anzuelo. Mientras, una alta dosis de euforia recorre la sede de los socialistas vascos. Según el Euskobarómetro, Patxi López podría desalojar a Ibarretxe de su despacho en Vitoria. Entre los dos candidatos habría un empate técnico y tendrían que buscar apoyos para gobernar. PNV podría mantener los de EA y Ezker Batua. Y el PSE, si llegan a un acuerdo, con el PP. Este pacto habría sido impensable de haber seguido María San Gil al frente de la formación en el País Vasco. Pero tras su marcha y la elección de Antonio Basagoiti, la posibilidad existe. En una entrevista en El Siglo, el líder de la opción moderada de los populares en Euskadi dijo que su formación “condicionará la elección del lehendakari”. Pero ahora es tiempo de precampaña y cada uno barre para casa, sin mencionar la posibilidad de acuerdos que delatarían debilidad por parte de los candidatos. El propio Basagoiti ha endurecido su discurso. Últimamente, a cuenta de sus críticas al Gobierno por no desalojar a ANV de los Ayuntamientos. Pero otra cosa será lo que ocurra el día después de las elecciones, cuando haya que sentarse a echar cuentas y valorar hasta qué punto y a qué precio se puede gobernar con el adversario. Mención aparte merece el próximo juicio contra Ibarretxe y López por las reuniones que el PNV y el PSE celebraron en 2006 con Batasuna. El proceso, que comienza el 8 de enero en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, tendrá efectos impredecibles en los comicios vascos.

Dice querer mayor independencia para gobernar. Eso va por sus actuales socios del BNG, aunque interpretado en clave electoral no es ni mucho menos un indicio de crisis de relación. La prueba es que acaban de superar el último trámite parlamentario del proyecto de ley de Presupuestos de la Xunta incorporando las 21 enmiendas presentadas conjuntamente y rechazando las 859 propuestas de modificación del PP. Emilio Pérez Touriño será previsiblemente reelegido presidente de Galicia tras los comicios del próximo 1 de marzo. Acuerdo mediante con los nacionalistas, con quienes el PSdeG llegó a un pacto de izquierdas las anteriores elecciones para sacar al PP del Gobierno autonómico, que lo gobernaba desde hacía 22 años. Lo logró porque sumando sus diputados, sacaban un escaño de ventaja a los populares. A Alberto Núñez Feijóo, el hombre de Rajoy en Galicia, le faltaría entonces sólo un empujón para alcanzar la mayoría absoluta. Pero según las últimas encuestas, lo mejor que puede pasarle es que se quede como está. Ésta sería por tanto una buena noticia para Pérez Touriño, de no ser porque el líder conservador en Galicia ha decidido ponerle nervioso. Diciendo aquello de que, tras los comicios, querrá hablar con “todos”. Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta y líder del BNG, hace como que no escucha y reconoce que no espera cambios la próxima legislatura y el bipartito pueda reeditarse. Al margen de las posibilidades de unos y otros, habrá que esperar a ver qué consecuencias ha tenido la polémica a cuenta de la reforma del despacho de Pérez Touriño, cuyo coste asciende a dos millones de euros, y que en tiempos de crisis como el de ahora puede acabar teniendo un coste electoral.

Ni los más críticos se atreverán a decir que Mariano Rajoy tenga alguna responsabilidad en las previsibles derrotas electorales del PP en Euskadi y Galicia. Pero ya desde la etapa precongresual de la formación se viene diciendo que, de perder en las europeas, sus detractores dentro del partido y alrededores van a pedir su cabeza. Porque hoy por hoy, y a tenor de las circunstancias, el líder popular tendría la suerte de cara. La crisis económica, sumada al tradicional abstencionismo de los electores de izquierda más escépticos y a la idea de que estas elecciones no son determinantes para España jugarán en contra del PSOE. Y si Rajoy no logra sacar provecho de estas variables, les habrá puesto en bandeja a sus críticos la oportunidad de reeditar la ofensiva que durante casi cuatro meses –desde las elecciones del 9 de marzo al Congreso de Valencia del 20, 21 y 22 de julio– le mantuvo contra las cuerdas. Él, de momento, permanece al margen de estos cálculos. El acoso precongresual le ha servido para aprender a mantener la cabeza fría y el liderazgo, al menos de momento, intacto. También se ha reafirmado en la idea de que el silencio le hace fuerte. Así ha sido cuando, a pesar de la insistencia de Esperanza Aguirre y otros críticos, decidió guardarse el nombre de la secretaria general de su nuevo equipo hasta el último momento. Por eso ahora asiste impertérrito a las incesantes quinielas sobre el candidato del PP a las europeas –se ha hablado del actual líder de los populares en Bruselas, Jaime Mayor Oreja, y de los alcaldes Alberto Ruiz-Gallardón y Rita Barberá...–. Lo que escapa sin embargo de su control es la reacción de la oposición interna ante un eventual mal resultado en las elecciones de junio, que aún confía en abrir una brecha dentro del partido para provocar un cambio de líder en el congreso que debería celebrarse en 2011, a menos de un año de las próximas generales.

Con el fin de poder adelantar las elecciones a 2009, la Asamblea General de la CEOE aprobó el 11 de diciembre, por unanimidad, la reforma de los estatutos. Será en marzo o abril cuando Gerardo Díaz Ferrán sea previsiblemente reelegido presidente de la patronal, aunque no se descarta que su más feroz crítico, el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, de un paso al frente. El sucesor del desaparecido José María Cuevas ha vivido su primer mandato bajo la tutela de su mentor, que controló los movimientos del copropietario del grupo turístico Marsans a través de su hombre de confianza y hasta hace poco número dos de la CEOE, Juan Jiménez Aguilar. El pasado mes de septiembre, Díaz Ferrán anunció su destitución, después de que ambos abrieran una crisis dentro de la patronal. El desencuentro entre los dos responsables se debía al interés del presidente por gestionar la organización como un ‘lobby’ de empresas, frente a la concepción más tradicional y generalista de Jiménez Aguilar. Después de aquello y tras la más que probable reelección de Díaz Ferrán, se oficializará el fin de un largo periodo y el nacimiento de una nueva etapa. De momento, ya ha nombrado a José María Lacasa secretario general y ha renovado la mayor parte del equipo técnico, con la idea de incrementar sus apoyos en las elecciones y sacar adelante su proyecto para la patronal, aprobado recientemente por la Asamblea General y llamado “Plan estratégico interno”. Para sacar adelante ésta y otras iniciativas, como los anunciados cambios en diferentes direcciones de la confederación y nuevos planes, Díaz Ferrán ha advertido que se “requiere una confederación unida y sin ningún tipo de fisuras”. Aviso a navegantes de los que, en tiempos de crisis, se espera un voto responsable que evite conflictos por el bien de los empresarios.

Está en medio de un triángulo de intereses: los de Esperanza Aguirre, los de Alberto Ruiz-Gallardón y los de Mariano Rajoy. Pero Miguel Blesa no parece que se sienta utilizado. Muy al contrario, está aprovechando la coyuntura para tratar de prolongar su permanencia en el cargo otros seis años en el que sería su tercer mandato. La presidenta regional no le perdona antiguas traiciones y quiere desalojarle de Caja Madrid. Por eso ha puesto en marcha la maquinaria jurídica del Gobierno autonómico para articular la conocida como Ley Blesa o nueva ley de cajas de Madrid que, según se desprende de su articulado, reforzaría el poder de representación de los partidos mayoritarios en la Asamblea autonómica y debilitaría el del Ayuntamiento de la capital. Y por ende, el del alcalde, que por su parte y con la aquiescencia de Rajoy ha decidido apoyar al presidente de la entidad –el regidor fue quien le propuso siendo presidente de la región después de que se lo sugiriera José María Aznar– en una maniobra que pretende dejar tocada políticamente a Esperanza Aguirre. Para conseguirlo, tendría que prosperar la reelección del presidente de Caja Madrid, entidad que en el mes de mayo del año próximo tendrá que renovar parte de la asamblea y el consejo que representa a los ayuntamientos, la Comunidad de Madrid y las entidades representativas antes de la aprobación de la ley. Las perspectivas de Blesa son buenas. Pero no definitivas. Tomás Gómez, secretario general del PSM, aún no se ha mojado, pero podría ponerse del lado de Aguirre si eso significara que su formación incrementa su cuota de representación en la caja. Y Aguirre ya está barajando posibles candidatos alternativos. Se habla de Estanislao Rodríguez Ponga, ex secretario de Estado de Hacienda con el PP, Manuel Pizarro, diputado nacional, o Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid.

Su futuro es un enigma. Puede que ni él sepa a qué atenerse. A la cabeza de las quinielas sobre el candidato popular a las europeas y sobre el posible sucesor de Rajoy, Alberto Ruiz-Gallardón sólo tiene clara una cosa: de aquí al otoño de 2009, su prioridad política es trabajar para que Madrid sea sede olímpica en 2016. Algo que por otra parte no dice mucho a su favor, después de haber acumulado una deuda de 6.000 millones de euros en el Ayuntamiento de Madrid. El pasado 4 de junio, el Comité Olímpico Internacional (COI) hizo el primer corte de las ciudades candidatas. De siete aspirantes, sólo cuatro han llegado a este tramo final. Chicago, Río de Janeiro, Tokio y Madrid. Será el 2 de octubre del próximo año cuando los 111 miembros del COI elegirán en Copenhague (Dinamarca) la que albergará la celebración de los juegos. El alcalde está convencido de que juega con ventaja: según ha declarado, el 70% de las infraestructuras olímpicas ya están realizadas o adjudicadas. Es lo bueno de haber presentado candidatura por segunda vez consecutiva, lo que le permite rentabilizar el proyecto finalmente frustrado de Madrid 2012. “Este es un valor añadido trascendente, en mi opinión, en un momento de dificultades económicas”, ha declarado Gallardón. Sin embargo, el regidor tiene dos factores en contra: el COI no suele repetir continente dos veces consecutivas –y las anteriores olimpiadas se celebrarán en Londres– y nada menos que el hombre del momento en todo el mundo, el presidente electo de Estados Unidos Barack Obama, está haciendo campaña a favor de Chicago, capital del Estado de Illinois del que él ha sido senador. Así las cosas, si Madrid queda fuera de la segunda de las dos candidaturas promovidas por Gallardón, el espejismo que le mantiene indemne a pesar de la deuda municipal puede desvanecerse y, con él, sus más altas aspiraciones dentro del Partido Popular.

¿Rajoy, entre Rato, Aguirre y Rosa Díez?, por Enric Sopena


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