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Nº 814 -15/12/2008

Inversores de todo el mundo pierden más de 50.000 millones de dólares por el 'caso Madoff'

LA GRAN ESTAFA



Cuando aún está por digerir el impacto de las hipotecas basura y la quiebra de Lehman Brothers, otro escándalo a gran escala, esta vez de la mano de uno de los brokers más elitistas de Wall Street, Bernard Madoff, vuelve a conmocionar el mercado inversor internacional. En esta ocasión no hay ingenierías financieras por medio, sino lisa y llanamente, una "gran mentira" según ha reconocido su autor, que ha afectado a lo más selecto de la banca y de las grandes fortunas privadas pero también a asociaciones caritativas y fondos de pensiones de medio mundo,
incluida España.

Por Maite Nieva

B ernard Madoff, ex presidente del mercado tecnológico estadounidense, Nasdaq, considerado hasta hace unos días con uno de los grandes gurús de Wall Street y uno de los asesores de inversión más selectos de Estados Unidos, ha reconocido ante las autoridades federales que el fraude podría superar los 50.000 millones de dólares, unos 37.000 millones de euros. Se trata, pues de una estafa de "dimensiones épicas", con damnificados en varios continentes, según señalaba un alto cargo de la SEC, el regulador bursátil de Estados Unidos, equivalente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores en España, que podría superar de lejos el escándalo de Enron o Wordlcom en 2001.

Hasta hace sólo unos días, formar parte de la cartera de clientes del broker estadounidense, Bernard L.Madoff Inversiones de Valores, era un símbolo de distinción y de prestigio sólo al alcance de unos pocos. Por eso, sus víctimas son también lo más selecto de las instituciones financieras y de las familias de varios continentes. Entre ellos los principales bancos europeos, como el francés, BNP Paribas, el japonés, Nomura ó el Grupo Santander y BBVA en España, pero también nombres conocidos como el cineasta de Hollywood, Steven Spielberg, grandes asociaciones de futbol o de caridad como la Fndación judía de Los Ángeles, que invirtió un tercio de sus activos en la firma, por poner algunos ejemplos.

Una vez más, la estafa ha tocado de lleno también a grandes fortunas españolas. A medida que empieza a conocerse el grado de exposición de los clientes a las inversiones del broker estadounidense, saltan nombres tan conocidos como Javier Botín (hijo de Emilio Botín y consejero del Santander), Emilio Morenés, marido de Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto y consejera del Santander, Alicia Koplowich, empresarios como la familia valenciana Suñer, fundadora de Avidesa, los Serratosa, conocidos a través de Uralita, Air Nostrum y Clickair o Lladró, propietario de una de las empresas de cerámica españolas más internacionales.

El vehículo de inversión utilizado por Madoff para estafar a sus clientes, es el mayor esquema Ponzi, jamás concebido, tal y como lo ha calificado el FBI y la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos. No es nada nuevo bajo el sol, sino la versión más elitista conocida, hasta ahora, del timo de carácter piramidal que se hizo famoso a comienzos del siglo pasado en Nueva Inglaterra, a causa del escándalo protagonizado por el italiano Charles Ponzi, a través de la inversión en cupones postales. Entonces, como ahora, la garantía de rentabilidad se basaba en el sostenimiento de una pirámide en la que los ingresos de los inversores nuevos atendían las posibles retiradas de los fondos de los inversores que les habían precedido.

A diferencia de las versiones más elementales de las pirámides que han circulado desde hace tiempo a escala internacional, incluidas las que aún siguen operando a pequeña escala a través de grupos domésticos y también en Internet en varias ciudades españolas, Madoff, había llegado a los inversores más sofisticados creando una estructura paralela y sin cómplices a su negocio de corretaje que ha resultado ser la pantalla de un fraude masivo.

La SEC reconoce su fracaso. Nadie parece explicarse como Madoff pudo llevar adelante su plan durante años sin despertar las sospechas de los organismos reguladores estadounidenses o de los inversores, pero esta no es la primera vez que su negocio se ha puesto en entredicho. Algunos expertos aseguran ahora que Madoff esta en la lista negra desde hace casi 10 años. En 1992, la Comisión del Mercado de Valores estadounidense, la SEC, abrió una investigación tras varias denuncias por indicios de irregularidades pero se le exculpó de cualquier irregularidad. Después han seguido otras, hasta que ha estallado la burbuja.

Hacía tiempo que algunos operadores habían recomendado a sus clientes no invertir en los productos de Madoff. Nadie se explicaba, como podía mantener durante años la regularidad de las rentabilidades de sus fondos, entre el 10% y el 15% al margen de los vaivenes del mercado y cuando el resto de los mercados se hundía. Además, aseguran "ni su secretismo ni su estructura jurídica se tenía en pie". Aksia, una consultora de hedge funds, había denunciado que la firma utilizada como pantalla, Friehling Horowits,sólo contaba con tres empleados. Hoy, el máximo organismo regulador de Estados Unidos, la SEC, reconoce su fracaso. "Estoy profundamente preocupado por la aparente sucesión de múltiples fracasos durante la última década", ha señalado, su presidente, Christofer Cox.
La sociedad de inversión, Bernard Madoff Investments Securities trabajaba como una firma de corretaje que servía de intermediario entre vendedores y compradores de acciones. Pero, en paralelo, Madoff movía grandes fortunas tanto particulares como de hedge funds y otras instituciones financieras, al margen de las autoridades reguladoras. Según el informe sobre el caso del agente del FBI, Theodore Cacioppi, además del negocio de intermediación, Madoff tenía una gestora de inversión, localizada en una oficina distinta al resto de la firma que solo él gestionaba. Según sus empleados, "nadie tenía acceso a los informes, la oficina estaba cerrada bajo llave y la información que salía de esa oficina era críptica".

El impacto del escándalo Madoff en los ciudadanos es aún difícil aún de cuantificar. Por ahora las autoridades desconocen el tiempo que lleva Madoff captando clientes para su "pirámide Ponzi". Sólo la retirada de fondos masiva a lo largo del último mes de algunos de los grandes clientes, especialmente es a través de los fondos de fondos, "hedge funds" ha precipitado la quiebra. Y con ella, la decisión de Madoff de confesar una estafa sin precedentes, después de que sus hijos, Mark y Andrews, dos ejecutivos senior de la firma, se reunieran con él para pedirle explicaciones acerca de los problemas que tenían para devolver los 7.000 millones que estaban reclamando algunos de sus clientes. Según el informe del FBI, Madoff pidió que se reunieran en su casa de Manhattan. Alí admitió que la gestión de sus inversiones era "una gran mentira", "un esquema de tipo Ponzi".•

Un mal año para las fortunas españolas

El agujero provocado en España por la estafa del broker estadounidenses B.L. Madoff se sitúa ya en torno a 3.000 millones de euros, según apuntan los datos que van saliendo a la luz. En la lista de damnificados aparecen grandes patrimonios. Muchas familias conocidas pero también grandes bancos, entre ellos los dos primeros del ranking, el Santander y BBVA, así como tres aseguradoras y unos 30 gestores de fondos de inversión españoles.

El grupo Santander ha reconocido que la exposición a la firma norteamericana asciende a 2.230 millones de euros y afecta a cerca de mil clientes españoles, "básicamente inversores cualificados de elevados patrimonios", además de una exposición propia de 17 millones de euros a través de otros fondos de inversión". También BBVA se enfrenta a unas pérdidas potenciales de 300 millones de euros. Otros como Banesto, el banco que preside, Ana Patricia Botín, tienen una exposición indirecta de 14,6 millones de euros a través de fondos y productos estructurados en fondos de fondos. Con menos cuantías, se suman a la lista Banca March y Caja Madrid.

Las instituciones de inversión colectiva también se han pillado las manos con 106 millones de euros, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMVI, lo que representa el 0,05% del patrimonio global a 31 de octubre. De esta cifra, 56,5 millones de euros corresponden a fondos de inversión, siete de ellos hedge funds y 50,4% a SICAVS. La lista podría continuar casi indefinidamente. El goteo de nuevos damnificados continuará algún tiempo más. Como los de la firma norteamericana, Farfield Greenwich Group, cofundada por el financiero colombiano Andrés Piedrahita, responsable de las actividades financieras en España y América Latina, que ha señalado que las inversiones realizadas por sus clientes españoles podrían ascender a unos 65 millones de euros. O como algunas inversiones colocadas a través de grandes empresas, a través de los departamentos de tesorería.





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