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Internacional
Nº 815
22/12/2007
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El sistema castrista se enfrenta a su pervivencia sin Fidel


CUBA FESTEJA 50 AÑOS DE REVOLUCIÓN

Nadie en 1959 hubiera sospechado que la naciente revolución cubana sería capaz de festejar su 50 aniversario. Entonces el "fatalismo geográfico" hacia esperar que los EE UU pusieran fin a la experiencia de los barbudos rebeldes de la Sierra Maestra. Los ricos y poderosos de Cuba abandonaron el país dejando sus mansiones al cuidado de los sirvientes y se acostaron en las playas de Miami a tomar el sol y a esperar que Washington resolviera "el problema cubano". Y no se puede decir que los mandatarios norteamericanos no lo intentaran: organizaron una
invasión, crearon bandas armadas, planearon decenas de atentados y aplicaron un larguísimo embargo económico. Pero, a pesar del enorme esfuerzo desplegado, diez presidentes después, "el problema cubano" sigue pendiente.


Por Fernando Ravsberg (La Habana)

A 50 años del triunfo revolucionario cubano los éxitos logrados podrían explicar por qué el sistema no se ha derrumbado como sus similares del antiguo campo socialista. Y el centro de estos logros está en el área social, donde se alcanzaron cotas que podrían ser envidiables por la mayor parte del continente latinoamericano.

Desde sus inicio el gobierno de Fidel Castro desarrolló políticas que beneficiaron a los sectores más pobres de la población. La primera de ellas fue una reforma agraria que le dio tierras y trabajo a todos los campesinos, una gran parte de los cuales vivía en la miseria, trabajando sólo durante los tiempos de cosecha. En las ciudades lanzó una Ley de Reforma Urbana que primero redujo el precio de los alquileres y después hizo propietarios de las casas que habitaban al 85 por ciento de los cubanos, una situación que se mantiene hasta nuestros días. Todas estas medidas explican el enorme apoyo que tuvo al comienzo y el que mantiene entre los más viejos.

Muchas de esas políticas sociales continúan existiendo en nuestros días. El Gobierno cubano desarrolló una poderosa red de Seguridad Social que beneficia al 100% de la población y muy en especial al 20 por cientomás pobre, y gracias a esa protección este sector no cae en la pobreza extrema. La Seguridad Social se encarga de repartir entre ellos módulos con alimentos, ropa e incluso muebles. Paga asistentes sociales para que cuiden a las personas enfermas y si prefieren ser atendidos por sus familiares se les entrega a éstos el salario.

A nivel infantil la cobertura es total, no existe ni un solo niño de la calle, como los que se ven durmiendo en los parques y portales en todos los países de la región. En Cuba los hijos de los presos, enfermos mentales y los huérfanos son trasladados a centros de estudio que les garantizan un techo, comida, atención médica y educación hasta nivel universitario inclusive. La cobertura educativa de estos menores no resulta nada rara en un país donde todos los pequeños sin excepción van a la escuela. Su asistencia es considerada un derecho del niño que puede acarrearles serios problemas legales a los padres que lo violen.

Incluso hay 60.000 niños con minusvalías físicas o mentales que están siendo educados en centros especiales donde se les brinda además atención médica y psicológica. "Más que aprender matemáticas y español lo primero es enseñarles que ellos son iguales a los demás, lo académico viene después", nos explicó Ester Ochoa, directora de la Escuela "Solidaridad con Panamá". Y es justamente en estas escuelas donde se entrelazan dos de los mayores éxitos de Cuba, la educación y la salud pública.

Cuba ha logrado levantar un sistema de salud que da cobertura a todos los ciudadanos y que es capaz de atender desde un simple dolor de cabeza hasta el tratamiento por sida o complejos trasplantes de órganos. El aparato se divide en cuatro escalones: el médico de la familia, que vive muy cerca de la casa; el policlínico del barrio, el hospital de la zona y los institutos especializados. Nada queda fuera de la cobertura; incluso es gratuita la atención odontológica y la cirugía estética.

El otro gran logro es la creación de una De. fensa Civil (DC) capaz de salvar muchísimas vidas humanas en los ciclones y otras catástrofes naturales. Durante los últimos huracanes que asolaron Cuba sólo se produjeron siete muertos lo cual es una cifra mínima comparada con las decenas e incluso cientos de víctimas fatales que hay en otras islas del Caribe. En menos de una semana la DC ha Ilegado a evacuar a tres millones de personas a lugares seguros.

Claro que no todos fueron éxitos. La revolución cubana ha sido fuertemente criticada por las Naciones Unidas por las violaciones de los Derechos Humanos, en particular de los derechos políticos y civiles, la libertad de asociación, de expresión, de prensa e incluso la libertad económica. La sociedad civil está compuesta mayormente por organizaciones afines al Gobierno como los Comités de Defensa de la Revolución, la Unión de Jóvenes Comunistas o la Central de Trabajadores de Cuba.

Los grupos opositores son tolerados pero ilegales y tienen prohibida cualquier actividad pública, y los que insisten en realizarlas terminan en la cárcel con duras condenas. En la actualidad existen alrededor de 230 presos políticos: entre ellos hay desde terroristas hasta periodistas independientes condenados por ejercer sin permiso oficial.

La ciudadanía no tiene mayores opciones de poder decidir sobre las cosas cotidianas. El escritor cubano Lisandro Otero decía que en Cuba "todo lo que no es obligatorio está prohibido". El debate nacional que promovió el propio Gobierno quedó en el más absoluto secreto, se dijo que habían participado cinco millones de cubanos y que plantearon 1,2 millones de críticas pero no se difundió el contenido de las mismas.

Incluso los comunistas críticos carecen de espacio para discutir sus puntos de vista. El joven comunista El iecer Ávila, que se enfrentó verbalmente con el presidente del Parlamento, fue separado de toda actividad política, según denunció él mismo. Pedro Campos, antiguo diplomático y defensor de la tesis de que hay que construir un socialismo más democrático, tiene que escribir en medios de prensa del exterior. De hecho, el debate intelectual se desarrolla a través de internet y en la página española kaosenlared.

Pero no se puede decir que hayan engañado a nadie, tan temprano como fue 1961, Fidel Castro dejó claro a los intelectuales el espacio que tendrían dentro del proceso que se iniciaba: "¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución: ningún derecho", dijo entonces.

Siguiendo este patrón, la prensa nacionalsilencia todo lo que no tenga el visto bueno de las autoridades. El vicepresidente de la Unión de Periodistas (UPEC) lo explicó diáfanamente: "El papel de la prensa cubana es, en primer lugar, defender la Revolución". Así el Partido Comunista (PCC) controla editorialmente a todos los medios de difusión, periódicos, revistas, radios y canales de TV, desarrollando una línea homogénea de información.

Para los medios nacionales nada malo ocurre hasta que el Gobierno lo reconoce. Así sucedió con las jineteras (prostitutas), con la discriminación religiosa, con el racismo, las drogas o la corrupción. Durante años los periodistas dijeron que los salarios de 15 dólares al mes alcanzaban para vivir, pero el 26 de julio de 2007 el propio general Raúl Castro reconoció al país que eran insuficientes y agregó que por esa razón mucha gente robaba en los centros de trabajo. Sólo entonces la prensa cubana cambió su discurso.

En el terreno económico tampoco hubo grandes éxitos. 50 años después del triunfo se mantienen muy bajos salarios y pensiones que oscilan entre los 8 y los 20 dólares americanos, algo difícil de estirar en un país en el que los economistas oficiosamente sitúan la cesta básica en los 70 dólares mensuales. A esto se le debe sumar la imposibilidad de desarrollar actividades económicas privadas, para lo cual hace falta una licencia que el Gobierno hace diez años que no entrega.

Tampoco ha mejorado la situación de la vivienda. Se heredó de antes de la Revolución un déficit de 500.000 casas que se mantiene hasta nuestros días. Pero además hay que tener en cuenta que casi la mitad de los 3,5 millones que existen tienen techos ligeros –tejas, fibrocemento, hojas de palma, etc.–, algo que quedó en evidencia con los daños ocasionados por el paso de los ciclones este año.

No puede dejar de recordarse que sobre Cuba pesa un embargo económico de los EE UU que, según datos oficiales, le ha ocasionado al país más de 90.000 millones de dólares de pérdida. Washington no sólo no le compra nada a la isla e impide que sus turistas la visiten, sino que desarrolla campañas en terceros países para evitar que otras empresas comercien con Cuba. El caso más conocido es el de la minera canadiense Sherrit, cuyos directivos y sus familiares tienen prohibido el acceso a los EE UU como castigo por invertir en el níquel cubano.

Pero también existen errores internos muy serios, políticas económicas poco razonables. En los años 60 se cortaron todos los árboles frutales de La Habana para sembrar café. El café nunca se dio y las frutas desaparecieron de la ciudad. En el año 70 se paralizó todo el país para realizar una cosecha que no llegó a lo esperado y más tarde el grueso de la agricultura se puso en manos de granjas estatales sumamente improductivas.

En la década de los 80 La Habana anuncia que no cumplirá sus compromisos de deuda con Occidente y se le cierran todas las puertas. A partir de ese momento, la totalidad del comercio se desarrolló con la Unión Soviética y los demás países socialistas, con lo que la economía cubana terminó adquiriendo una tecnología obsoleta. Años después, con la desaparición del sistema comunista europeo, la isla entró en la mayor crisis económica de su historia.

Para la mayoría de los cubanos la supervivencia de la Revolución está íntimamente ligada con su capacidad de transformarse a sí misma y adaptarse a los nuevos tiempos. Comunistas con y sin partido, intelectuales, disidentes y el hombre y la mujer común coinciden en la necesidad de estos cambios, los debates públicos y por internet así lo demuestran. El propio Raúl Cas-
tro afirmó que se hacían necesarias transformaciones estructurales y la eliminación de prohibiciones innecesarias.

Apenas asumido el Gobierno en febrero de este año, el general Castro tomó una serie de medidas importantes, entre ellas la reforma agraria, la apertura de un mercado interno –acceso de los cubanos a los hoteles, venta de electrodomésticos, móviles, motos y ordenadores– y la eliminación de los topes salariales, con lo que los trabajadores podrían ganar más si trabajan más. Sin embargo, después del paso de los huracanes el movimiento se detuvo.

Campesinos de La Habana se quejan de que el Gobierno frenó la entrega de tierrasociosas para darle a las granjas estatales la oportunidad de ponerlas a producir. La reforma migratoria, que daría libertad de viaje a los cubanos, está escrita pero no termina de aprobarse. La eliminación de los topes salariales se pospuso por varios meses. En fin, que todo parece estar detenido sin que el Gobierno explique qué es lo que ocurre a pesar de que de todos lados llegan presiones.

Los comunistas críticos, encabezados por Pedro Campos, piden eliminar el trabajo asalariado y organizar un sistema autogestionario. "De lo que se trata en Cuba no es de privatizar, ni capitalizar nada, sino de socializar la economía, avanzar en el cooperativismo y la autogestión obrera socialista, a costa del estatismo asalariado", expresa el ex diplomático.

Por otro lado, el economista disidente Óscar Espinosa Chepe empuja hacia el modelo chino de privatización económica. "Sería recomendable que el presidente Raúl Castro, conocido por su pragmatismo, reflexionara sobre la experiencia china y retomara la idea de promover cambios estructurales y de conceptos, como señaló en su discurso del 26 de Julio de 2007", explicó.

También opinan los catedráticos como Omar Everleny Perez, doctor en Economía y profesor de la Universidad de La Habana, quien advierte sobre el riesgo de vivir sólo de la venta de servicios médicos. "Mi preocupación es que, así como vivimos antes de la renta del azúcar, ahora vivamos de larenta de los médicos, que se ha convertido en uno de los ingresos fundamentales de la economía. No estoy en contra de eso, pero creo que tiene que haber más diversidad de exportaciones", dijo a EL SIGLO.
Agregó además que debe haber cambios estructurales que descentralicen la economía dando paso a otras formas de propiedad como las cooperativas. "El Estado tiene que pasar a ser más regulador que administrador. Yo creo que ha habido una confusión al pensar que lo que no es estatal no es socialista", dijo, y explicó a modo de ejemplo que ni en los mejores años, el comercio minorista estatal tuvo éxito.

Incluso la iglesia católica presioa. La revista Espacio Laical le solicita a Raúl Castro"que encauce todos los cambios estructurales y de conceptos ineludibles para que en Cuba lo ilícito, o sea, todo aquello que necesita y anhela la generalidad de la población, sea realmente legal, y de esa manera podamos ascender a una sociedad más próspera, sólida y equilibrada".

El gran reto del Gobierno cubano parecer ser fundamentalmente económico. Una encuesta realizada clandestinamente por una fundación del Partido Republicano de los EE UU concluyó que menos del 10 por ciento de los cubanos tienen como prioridad los cambios políticos mientras que más del 50 por ciento piden cambios inmediatos en la economía.

La realidad es que se trabaja poco, la agricultura no produce suficientes alimentos, aumenta la corrupción, la migración de jóvenes creció este año e, incluso, la población que apoya la Revolución exige mejoras de salarios, alimentación y vivienda. Para muchos cubanos es evidente que el modelo llegó a una crisis y que si quiere sobrevivir tendrá que rei nventarse.

El escritor cubano Félix Sautié advierte que "lo que no se mueve se estanca, se corrompe y muere tanto en las dimensiones físicas, como humanas y sociales. Ninguna manifestación de la vida escapa de esta ley. Así de sencillo y de ineluctable". •

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