Nº 815 - 22 de diciembre de 2008
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Los inventos del TBO

por Miguel Ángel Aguilar

Se veía venir. Un buen amigo mío periodista lo escribió cuando bullían las urgencias por lanzar las televisiones privadas. Entonces se argumentaba que nuestra libertad estaría en función del número de canales privados de televisión de que dispusiéramos. El pronóstico del colega era que los canales privados tal como se concebían arruinarían la producción audiovisual española y establecerían una puja suicida para la compra de las producciones norteamericanas, que acabarían uniformando las posibilidades de los espectadores cuya única opción sería la de contemplar las mismas series en distintos canales. Además señalaba que se establecería una competencia hacia lo más degradante y así tuvimos la televisión basura, cuyo modelo subyugó también en busca de audiencia a la televisión pública de ámbito estatal y a las surgidas a escala para el cultivo del halago a los poderes autonómicos y municipales.

Enseguida vendría la denuncia de la competencia insoportable de la doble financiación de las televisiones públicas incapaces de atenerse a los parámetros del servicio público. Y ahora llega la última fase lanzada por el bombero torero Jota Pedro, quien acaba de reclamar el cierre de todas las televisiones públicas en su intervención ante el Foro de la Nueva Economía el pasado miércoles 17 de diciembre. Dice JP que las televisiones públicas son una "antigualla" que sólo sirve para quitar ingresos publicitarios a los operadores privados y añadió que España ya tiene un amplio abanico de pluralismo informativo como para soportar el coste de unas cadenas públicas sólo por el capricho de sus gobernantes. Otra cosa es que JP se haya abstenido de hacer ascos a TVE, de cuyo programa 59" ha sido invitado permanente durante años con retribuciones de 6.000 euros por cada intervención semanal, más de cuatro veces superior a las ofrecidas a los restantes participantes.

Entre tanto, TVE sigue sin diferenciar el servicio público, el único al que puede destinarse la financiación con cargo a los Presupuestos Generales del Estado conforme a las normas de la Unión Europea, de toda la bazofia sin sentido con la que nos empapuza aquí y que emite con destino al extranjero para vergüenza y desdoro de nuestro país. Una vez más ganan terreno los inventos del TBO y nos convertimos en adelantados de la civilización. Como en los tiempos del Movimiento Nacional abanderamos una propuesta imaginativa. Nada de modelos audiovisuales como el británico de la BBC o el de las cadenas públicas alemanas, que ofrecen un comportamiento periodístico ejemplar y que sólo tienen conflictos con el gobierno de turno y nunca con la oposición. Aquí vamos directamente al cierre de TVE y el que abomine de la tele-basura que se fastidie porque el negocio de los operadores privados no debe perturbarse.

La intervención de JP ha sido antológica porque además se ha permitido confiar en la reapertura del 11-M "no demasiado tarde" en los tribunales, a los cuales conmina a ventilar asuntos importantes de los atentados pendientes de aclarar. En su opinión "nadie que sea honesto y que conozca la información incluida en el sumario y en los propios términos de la sentencia de la Audiencia Nacional y del Supremo podrá pretender que todo lo esencial ha sido aclarado". Claro que, si esto fuera así, quedamos perplejos al comprobar que quien ha dado el caso por cerrado es JP en el diario que dirige. Continuará. •

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