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Nº 813 -8/12/2008

Las pérdidas y deudas millonarias arrastran a las inmobiliarias


EL IMPERIO DEL LADRILLO LUCHA POR SOBREVIVIR



Asfixiadas por deudas millonarias, la caída de las ventas y las pérdidas registradas a lo largo del año, el imperio inmobiliario creado al calor del boom del ladrillo comienza a desmoronarse. La quiebra de Martinsa-Fadesa, el pasado mes de julio, fue el comienzo de una agitada tormenta que amenaza con cambiar radicalmente el mapa del sector. Tremón y Hábitat no serán las últimas en acogerse al concurso de acreedores. En un intento desesperado por sobrevivir, Colonial, Metrovacesa y Sacyr, negocian in extremis antes de que acabe el año e intentan salvarse de la quema.

Por Maite Nieva

La mayoría de las grandes inmobiliarias cotizadas se debaten hoy entre el concurso de acreedores o la cesión de su control a las entidades financieras a las que deben dinero. Mientras, negocian con sus bancos el aplazamiento de los vencimientos de los créditos obtenidos en la época del boom de operaciones corporativas, que les han endeudado hasta las cejas. Las pérdidas y las deudas contraídas en los años de auge y dinero fácil han colocado a estas empresas en una grave situación de falta de liquidez. Situación que se ha complicado, aún más, porque en el momento de su compra utilizaron como garantía los mismos títulos que estaban adquiriendo y hoy han perdido la mitad de su valor. En total, las diez grandes promotoras de la bolsa acumulan una deuda de 40.000 millones de euros y antes de que acabe el año, tienen que hacer frente a la refinanciación de más de 10.000 millones de euros.

En su lucha por adaptarse a los nuevos tiempos y afrontar los vencimientos de los préstamos bancarios, los responsables de las grandes firmas inmobiliarias han iniciado una carrera contra reloj para vender sus joyas de lacorona al mejor postor, y a precio de ganga. Las mismas que les colocaron en la cima y por las que ahora se ven envueltos en toda clase de polémicas. El presidente de la petrolera Repsol, YPF, Antonio Brufau, amenaza con dimitir si se produce una pérdida de control de la compañía con la entrada de la petrolera rusa Lukoil que no suponga una OPA del cien por cien de la empresa, tras el intento de Sacyr de vender el 20% de su participación a la compañía rusa.

Para comprar este paquete de acciones, el presidente de Sacyr, Luis del Rivero firmó un crédito sindicado de cerca de 5.200 millones de euros con 48 entidades financieras que vence en 2011. También Ferrovial ha pedido al juzgado de lo mercantil de Barcelona que impugne el concurso de acreedores presentado por Hábitat, el Pasado 25 de noviembre, para que "esta decisión sea estudiada antes de la junta extraordinaria de accionistas". El grupo catalán acumula una deuda de 1.586 millones de euros, procedente en su mayor parte del crédito sindicado que firmó para hacerse con la división inmobiliaria de Ferrovial a finales de 2006.

De momento, la venta de ltínere al grupo Citi ha permitido a Luis del Rivero tomar una bocanada de oxígeno ante la presión de los bancos. La factura por la adquisición del 90,1% de la empresa concesionaria se eleva a cerca de 8.000 millones de euros, si bien el precio pagado por el fondo bancario asciende a 2.874 millones de euros. El resto, otros 5.000 millones corresponden a créditos. El fondo inversor del banco norteamericano Citi Group, especializado en infraestructuras, se ha comprometido, además, a lanzar una oferta pública de adquisición por el cien por cien de Itínere. En una complicada operación financiera, parte de estos activos serán recomprados de nuevo por Sacyr. Citigroup acaba de obtener una inyección de capital de 20.000 millones de dólares (15.500 millones de euros) por parte del gobierno de Estados Unidos.

También Colonial ha vendido el 15% de FCC comprado por el entonces presidente, Luis Portillo, a la constructora controlada por Esther Koplowitz por un tercio de lo que pagó a finales de 2006 —1.536 millones de euros—. Entonces los títulos cotizaban a 78 euros y hoy su precio se ha reducido a mucho menos de la mitad. En la carrera por la depreciación de los valores a la venta, la inmobiliaria Martinsa Fadesa, que debe más del 97% de sus activos, ha visto cómo estos se han reducido en 3.500 millones de euros, según los datos aportados por los administradores concursales de la compañía. Igualmente, Metrovacesa ha perdido más de 300 millones con la reventa al banco londinense HSBC de su propia sede, apenas un año después de comprarlo por 1.400 millones de euros.

El mapa se reordena. De seguir así, el mapa del sector podría transformarse drásticamente en los próximos meses. Sobre todo, porque a este paso, una buena parte de los activos en poder de las firmas inmobiliarias, podrían pasar a manos de la banca acreedora. La familia Sanahuja, accionista mayoritaria de Metrovacesa también ha acabado perdiendo el control de la empresa, tras ceder el 65,5% del capital a un grupo de bancos acreedores, a cambio de una parte de su deuda, mientras lucha por evitar el concurso de acreedores.

La inmobiliaria acumula créditos por importe de 7.000 millones de euros. La mayor parte, unos 4.500 millones fueron adquiridos por el Grupo Sanahuja a través de Cresa y Sacresa, entre 2006 y 2008 en un intento desesperado de hacerse con el control mayoritario de Metrovacesa, en aquel momento, presidida por Joaquín Rivero. El grupo Sanahuja garantizó el préstamo con sus propias acciones que ahora han caído más de un 50%.

La banca ha puesto precio a las cabezas visibles de las compañías, a cambio de hacerse cargo de la situación y recuperar sus inversiones. Al igual que ocurrió con el presidente de Martinsa Fadesa, Fernando Martín, y con Luis Portillo, de Colonial, ahora le ha tocado el turno al presidente de Sacyr, Luis del Rivero. Los bancos acreedores, sobre todo los vinculados a la financiación de los títulos de Repsol, a los que la constructora debe todavía 12.476 millones tras la venta de Itínere, parecen estar dispuestos a re-negociar la deuda si cambia de presidente.

Las inmobiliarias y constructoras españolas deben a la banca española más de400.000 millones de euros. Si los bancos exigieran el pago en los plazos fijados, desembocaría en una cadena de quiebras sin precedentes.
La reordenación del sector también está teniendo lugar de puertas para adentro. El grupo San José, que tiene pendiente la refinanciación de una deuda de 1.500 de euros por la compra de la inmobiliaria Parquesol ha cambiado recientemente de consejero delegado, al igual que Rayet Urbis que en los nueve primeros meses de 2008 ha multiplicado por cinco sus pérdidas, entre otros.

De enero a septiembre, las inmobiliarias cotizadas han perdido más de 3.000 millones de euros. Una buena parte, unos 2.475 millones corresponden a Colonial. Desde que estalló la burbuja inmobiliaria más de cien compañías se han quedado por el camino entre cotizadas y no cotizadas. Las últimas fueron Tremon con un pasivo de 900 millones y Hábitat, con 2.300 en las últimas semanas. Otras viven una lenta agonía o siguen luchando por sobrevivir. Como Afirma, nacida tras la fusión de la antigua Astroc, Rayet y Landscape, que logró refinanciar una deuda de 1.534 millones con las entidades acreedoras. •




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