La coalición elige el aniversario de la huelga general
para designar nuevo líder
CANTATA DEL 14-D EN IU
La Comisión Gestora a la que la IX Asamblea encargó preparar la próxima reunión
del Consejo Político Federal —máximo órgano de Izquierda Unida entre congresos—
ha decidido que el evento tendrá lugar el 14 de diciembre, coincidiendo
simbólicamente con el XX aniversario de la mayor huelga general (contra un
gobierno socialista) que ha conocido nuestro país. Pese a los constantes mensajes
unitarios y el refrendo del compromiso de todas las familias con la refundación
recientemente acordada, las divisiones internas permanecen, y tanto Cayo Lara
(que encabezaba la lista del PCE, la más votada), como Eberhard Grosske
(propuesto por los gasparistas), mantienen sus candidaturas a la coordinación
general, haciendo muy difícil la aparición de una candidatura unitaria.
Por Antonio Sarrión
Soy candidato a coordinador porque algunas personas de la organización se han puesto de acuerdo en que yo podría ser la persona más adecuada para ejercer este cargo, ni más ni menos. (...) Creo que soy capaz de hacerlo (...) sobre todo, porque creo que es necesaria en la coordinación una persona que se crea de verdad lo que aprobamos en la asamblea: impulsar un proceso de refundación abierto hacia la sociedad y abierto también hacia dentro". Así se expresaba recientemente Eberhard Grosske, el dirigente balear de Izquierda Unida propuesto para ejercer la coordinación general por el grupo de los gasparistas y que, a día de hoy, también cuenta con muchas posibilidades de ser apoyado por la tercera familia en importancia numérica en la coalición, la Tercera Vía, también conocidos como Nacional-II.
La confirmación de la candidatura de Grosske efectuada por él mismo se une a la de Cayo Lara, el coordinador de IU en Castilla-La Mancha, quien encabezó la lista más votada en la reciente IX Asamblea Federal de la organización, la presentada por la mayoría del Partido Comunista de España, el grupo más numeroso que integra este denominado movimiento político y social.
Cuando el pasado 16 de noviembre concluía la más importante asamblea de IU, en la que prácticamente se jugaba su ser o no ser tras el grave descalabro de las elecciones generales del 9 de marzo de este año, los delegados asistentes fueron incapaces de elegir un nuevo coordinador general en sustitución de Gaspar Llamazares. Ninguno de los cinco candidatos que se presentaban conseguían alcanzar la mitad más uno de los votos, con lo que quedaba dibujado un mapa real de la profunda división actual que impera en la coalición. La lista del PCE, a cuyo frente se situaba Cayo Lara, conseguía algo más del 43 por ciento de los votos. A cierta distancia, con un 27 por ciento, se situaba la candidatura de los herederos políticos de Gaspar Llamazares, encabezada por Inés Sabanés. Con algo más del 19 por ciento quedaba la Nacional II, capitaneada por el senador loan Josep Nuet, mientras que la relativa sorpresa la constituía la irrupción de Haizea Miguela y su lista "Por una IU radicalmente democrática y anticapitalista",que se quedaba a una décima del seis por ciento. Por su parte, el histórico líder del sindicato de Obreros del Campo y de la CUT, Juan Manuel Sánchez Gordillo, casi alcanzaba el cinco por ciento.
Con este panorama, las espadas seguían en alto, y la dirección de la tercera fuerza política del país en manos de las posibles coaliciones internas que pudieran sustanciarse hasta la convocatoria del próximo Consejo Político Federal, el máximo órgano de IU entre congresos –asambleas, tal y como los denominan sus estatutos-. La IX Asamblea Federal elegía a 90 de sus miembros; el resto, otros 90, habrán de salir de las asambleas regionales más los 20 coordinadores territoriales. Hasta entonces se habilitaba una Comisión Gestora de 14 personas compuesta proporcionalmente por miembros de las distintas corrientes y presidida por Cayo Lara, el denominado "G-14 Social".
En sus declaraciones públicas hasta el momento, sus miembros han procurado hacer hincapié en la defensa de los documentos acordados mayoritariamente en la IX Asamblea. Por ejemplo, todos defienden el documento político que obtuvo el mayor respaldo, titulado "Declaración de Rivas" –en referencia a la localidad madrileña en la que tenía lugar la Asamblea Federal-, y en el que se expone la posición económica de IU en estos momentos de grave crisis, y que incluye un amplio plan de movilizaciones (hasta mil actos en las calles de toda España) sociales y de propuestas de la coalición que también serán presentadas por vía parlamentaria. En esto sí hay sintonía interna: Izquierda Unida va a lanzar una gran ofensiva para reivindicar que el Salario Mínimo Interprofesional alcance el 60 por ciento del Salario Medio (tal y como recomienda el Consejo de Europa y la OCDE), con lo que alcanzaría los 1.100 euros; y también una apuesta firme por la recuperación de la banca pública.
Otro tanto sucede con el compromiso de refundación de Izquierda Unida, que ha de estar concluido en 2010, y en lo que todas las familias parecen estar muy de acuerdo. Pero otra cosa será la nueva dirección. El G14 Social al cierre de esta edición no había decidido si el Consejo Político Federal —que se celebrará el próximo 14 de diciembre-elegirá solamente al nuevo coordinador otambién al resto de las estructuras de la dirección nacional.
El rostro más visible de la Tercera Vía, el senador Nuet, aseguraba que era preferible dar más tiempo para conseguir alcanzar un consenso muy mayoritario: "No habrá ruptura. Prefiero un mes de incertidumbre a cuatro años de inestabilidad". Sin embargo, no todos los integrantes de su grupo opinan del mismo modo. De hecho, la mayoría de la Nacional-II se siente más próxima a los postulados de los gasparistas y, especialmente el componente catalán (se denomina Nacional-II porque la mayoría de sus dirigentes provienen de las organizaciones de Madrid, Aragón y Cataluña), que tienen muy en cuenta la opinión de Iniciativa per Catalunya (ICV), donde confiesan que para el próximo coordinador prefieren "un perfil de futuro, renovador, no de pasado. No vamos a romper, pero si eligen a un líder del PCE, no podremos profundizar en la relación". Hasta el propio Nuet, pese a que en la celebración de la IX Asamblea aseguraba que "jamás daremos el apoyo a un acuerdo a dos bandas", ahora termina por reconocer que "si no hay un acuerdo, apostaremos por uno o por otro, lógicamente". Todas las apuestas se centran en que será más con "uno" —los gasparistas- que con el "otro" —el PCE- sobre todo, porque con ellos se pactó la mayor parte de la línea política aprobada en la Asamblea.
Cayo Lara también insiste en presentar su candidatura, y argumenta su derecho en haber encabezado la lista más votada —con diferencia- en la IX Asamblea Federal. Sus declaraciones públicas también han procurado mantener un tono cordial y de búsqueda de acuerdo: "Nos gustaría tener un coordinador de amplísimo consenso. Si no es así, no pasa nada, porque la dirección será compartida y al día siguiente todos trabajaremos como una piña".
La hipotética alianza entre gasparistas y Nacional-II tampoco proporciona la mayoría absoluta, ya que quedarían por debajo del 47 por ciento. Con estos números en la mano, se antoja de vital importancia la posición que vayan a adoptar los grupos liderados por Haizea Miguela y Juan Manuel Sánchez Gordillo. En estos momentos, su decisión constituye una incógnita. Andoni Basterra, el portavoz de Haizea Miguela en el G-14 Social sólo aclara su compromiso radical con "el proceso de refundación", mientras que el discurso de Sánchez Gordillo —el ubicado más a la izquierda del arco ideológico de IU- también sigue evocando el consenso: "vamos a ser capaces de convivir lo más radical, lo más revolucionario y también la socialdemocracia, porque la izquierda, o es plural o no es izquierda".
Así las cosas, todo queda pendiente para el próximo 14 de diciembre, una fecha en la que saltará a la prensa el nombre del nuevo coordinador general. Un dirigente que, como lo fue Gaspar Llamazares, dispondrá de una minoría frágil que difícilmente cerrará las heridas, o si las distintas familias son capaces de lograr un consenso amplio (que, con toda seguridad, pasaría por una dirección más colegiada con reparto proporcional de responsabilidades) para poder abordar desde una posición unitaria su anunciada refundación. •
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