Silvia Escobar, embajadora española en Misión
Especial para los Derechos Humanos:
"CAMBIO CLIMÁTICO
E IGUALDAD ESTÁN
YA EN
LA AGENDA DE DERECHOS"
En 2005 el Gobierno español, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores,
recuperaba la figura de la embajada para los Derechos Humanos (DH), que había
tenido un ocasional precedente en el año 1983, para la que fue nombrada Silvia
Escobar. Antigua socia fundadora y presidenta de la sección española de Amnistía
Internacional, Escobar ha dedicado buena parte de su vida a los temas relacionados
con la paz y los DH. "Convencer de que tal vez sí se puede y se debe hacer algo es una
de las primeras funciones de un embajador de derechos humanos. Sin ser ingenuos,
creemos que podemos conseguir un mundo más justo, más democrático y con un
mejor gobierno" asegura al definir los objetivos de su trabajo en la semana en que se
conmemoran los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Por Manuel Espín
Trabajó en Cruz Roja Española, pasó como concejal por el Ayuntamiento de Madrid elegida en las
listas del PSOE, ha sido secretaria
general de la Fundación CEAR (Consejo de
Ayuda a los Refugiados) y es una mujer con
una gran sensibilidad cultural con un fino olfato sobre los nuevos contenidos relacionados con los derechos humanos bajo la perspectiva de una visión muy actual sobre este
asunto. Se define como una gran lectora, atenta a toda clase de artes... y forofa del fútbol.
Son siete los estados de la UE que actualmente cuentan con un embajador para los
DH: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Países Bajos y Suecia, además de España.
También Noruega, Japón y algunos países iberoamericanos han creado esta figura."El embajador de DH es portavoz, comisionado, observador, jefe de delegación diplomática. Su
trabajo consiste en potenciar el papel de los
DH como elemento esencial dentro de la política exterior y de cooperación del país de
que se trate. Esa acción diplomática está basada en una noción de universalidad de esos
derechos y por lo tanto de abandono de una postura según la cual los DH pertenecerían al ámbito interno de los estados. Estamos por lo tanto en contra de esa visión parcial de unos DH. Estos son indivisibles y deben alcanzar a todos los seres humanos por el hecho de vivir en este planeta".
—Han pasado muchos años desde la Declaración Universal de Naciones Unidas. Tendríamos que hablar hoy de nuevos contenidos que no aparecían descritos en aquel texto...
—Desde luego. En los tiempos de Guerra Fría y de confrontación entre los bloques había dos visiones en torno a los DH. Una, la occidental defendía las libertades y la democracia parlamentaria. Otra, la del Este, los antiguos estados comunistas, ponía el énfasis en los aspectos sociales y económicos. Esa dualidad aparece hoy totalmente superada. Un ámbito muy importante de los Derechos Humanos es el área de cooperación al desarrollo. Los DH han de ser contemplados como una realidad transversal en la política de cooperación. La igualdad entre hombres y mujeres, el respeto al medio ambiente, el fortalecimiento o la creación de instituciones democráticas se deben tener siempre en consideración y forman el esqueleto del 'Plan Director' de la cooperación española.
En 1983 cuando España fue elegida por primera vez miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se creó la Oficina de Derechos Humanos en el Ministerio de Exteriores de la que Silvia Escobar fue directora adjunta y se nombró el primer embajador en misión especial. Pero hubo que esperar muchos años hasta 2005 para que se volviera a desarrollar esa figura con nuevos contenidos. "Mantenemos contacto con otros embajadores en misión especial dentro del Ministerio, en particular con la embajadora para las cuestiones de género, con la de asuntos humanitarios y con el de operaciones para el mantenimiento de la paz. Acaba de nombrarse a una embajadora especial para la Alianza de Civilizaciones. Además, estamos en contacto con otras áreas de la administración, especialmente con Trabajo e Inmigración, Igualdad, y con instituciones como el Defensor del Pueblo, con los Parlamentos español, los autonómicos y el europeo, con el comisario de DH del Consejo de Europa y con la representante especial de Javier Solana para este tema, además de con la secretaría general de las cumbres iberoamericanas. El trabajo de Derechos Humanos es un trabajo de equipo. La ODH depende de la Dirección General de Naciones Unidas, Asuntos Globales y Derechos Humanos."
—Para muchas personas de su generación resultará positivo contrastar cómo en otras épocas España era permanentemente el objetivo de las críticas en los foros internacionales por su política sobre DH y hoy aparece en este capítulo como uno de los miembros más activos de la comunidad internacional...
—"En este tema ha ocurrido como con el de las migraciones que pasamos de ser un país de emigración a recibir inmigrantes. Por ejemplo hemos sido beligerantes en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas por Naciones Unidas en 2007. Con otros estados europeos se ha impulsado la eleboración de un protocolo para el pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales, pidiendo que estos derechos tengan el mismo grado de protección de que gozan los civiles y políticos. También se ha ejercido un liderazgo con Alemania dentro de Naciones Unidas en un tema hoy tan sensible como el derecho humano al agua. Tampoco debemos olvidar que la aportación financiera al Alto Comisionado de la ONU para los DH ha aumentado hasta convertir a España en uno de los cinco primeros contribuyentes. Desde luego también se ha promovido el cumplimiento de las recomendaciones del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad, y sobre el papel de las mujeres en la prevención y en la resolución de conflictos, creando un Plan sobre la Resolución 1.325 del Consejo de Seguridad y recogiendo la necesidad de incorporar una perspectiva de género a las operaciones de mantenimiento de la paz. Otro de los puntos de mira es el del control sobre el comercio exterior de material de defensa y el armamento. También hay un asunto sobre el que España trata de mostrarse muy activa como es el del establecimiento de una moratoria para los países que mantienen la pena capital en sus códigos penales con vistas a su abolición, en línea con la resolución de 2007 de la Asamblea General de la ONU.
—¿Qué influencia tienen los embajadores de DH sobre la política exterior?
—Contribuyen a formular la posición de su país. Un ejemplo es el Plan África para España, otorgando a este continente la consideración de "prioritario" para la cooperación española, o el trabajo respecto a temas como la trata de personas, los niños soldado ola protección de los defensores de Derechos Humanos. La capacidad de influencia de un país depende también de su capacidad para liderar temas de actualidad. Aquí podríamos hablar de la Alianza de Civilizaciones que pretende movilizar a las grandes mayorías de paz en el mundo, intentando aislar los discursos extremistas e intolerantes, tendiendo puentes entre países, culturas y civilizaciones.
—También participan directamente en misiones muy concretas en el ámbito de los DH...
—Hemos tenido distintas experiencias para estudiar sobre el terreno la situación de los DH y hacer propuestas constructivas a sus gobiernos. Algunos de nosotros hemos visitado Filipinas donde nos interesaba un asunto como el de la pena capital, estuvimos en cárceles y en hospitales, en escuelas y universidades. También en Colombia, Turkmenistán, la República Democrática del Congo, Camboya o Sri Lanka. Podemos entrevistarnos con las autoridades pero también con otros sectores incluida la oposición.Y desde luego con la sociedad civil. Pues el mundo asociativo desempeña un papel de primera importancia en la defensa de los Derechos Humanos. No vamos con un mandato de la UE sino que representamos a cada uno de nuestros gobiernos. Pero nuestros informes van a llegar indudablemente a nuestros colegas europeos.
Silvia Escobar acaba de llegar de Río de Janeiro, donde con la directora general de Familias e Infancia ha participado en una reunión internacional sobre la trata de niños, y muy pocos días antes estuvo en Kiev, donde se conmemoraba la gran hambruna de los años 30 que asoló Ucrania.
—En una vorágine de crisis económica como la que vive la sociedad mundial en estos días, cuando se plantea un nuevo marco en la economía mundial, ¿qué papel debería tener la implantación de un código ético sobre el comercio y las relaciones económicas?
—Habría que hablar en primer lugar de la responsabilidad social de las empresas en un triple plano: político, con la pomoción de un modelo de sociedad que definiriamos como "modelo social europeo", jurídico en aspectos como los "códigos de buena conducta", o económico, analizando aspectos como el coste de la puesta en práctica de sus reglas para las empresas, el impacto de y sobre las des-localizaciones y sobre las subcontrataciones. En este capítulo hemos de mencionar el informe del Centro Europeo Tercer Mundo de Ginebra que se refiere a violaciones de DH por parte de algunas empresas transnacionales en aspectos como daños al medio ambiente, trabajo infantil, delitos financieros, condiciones laborales inhumanas,... La Comisión Europea ha definido esa responsabilidad social de las empresas como una "integración voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores". Es imprescindible respetar cuatro principios definidos por la Organización Internacional del Trabajo, como son la libertad sindical y de representación, la prohibición del trabajo forzoso, la no discriminacion y prohibición del trabajo infantil, así como las obligaciones sobre el medio ambiente y la lucha contra la corrupción de los agentes públicos extranjeros en las transacciones comerciales internacionales. Por fortuna, diversas empresas españolas han expresado públicamente su compromiso con esas normas. Creemos que hay que ser muy activo en el respeto escrupuloso a esta forma de DH ligado a los temas económicos y al comercio.
—¿Qué espera de la presidencia de Obama en materia de DH?
—Hablo a título personal. Estados Unidos es un país importantísimo y para España constituye siempre una referencia fundamental dentro de su política exterior. Espero una mayor sensibilidad en materia de DH en muchos temas. También en uno de ellos de capital importancia para todos como el del cambio climático o la importancia de un multilateralismo eficaz.
Los temas medioambientales o de igualdad entre los sexos han adquirido un enorme protagonismo en el área de DH. Y habrá que ir incorporando nuevos derechos en el futuro. El esfuerzo normativo en estos años ha sido ingente. Lo que importa ahora es que las normas se cumplan. • |