Nº 813
8/12/2008

El Gobierno se pone las pilas

EI programa de obras municipales lanzado por el Gobierno, probablemente proporcione efectos modestos pero me parece una de las iniciativas más efectivas que ha tomado Zapatero en su catálogo de medidas para paliar la crisis, que pronto se acercarán al centenar, muchas de ellas inéditas y otras tantas meramente retóricas. Son los Ayuntamientos los que con más rapidez y eficacia pueden abordar obras necesarias con frecuencia relegadas al cajón de las intenciones imposibles. Son ellos los que perciben con más nitidez las necesidades de sus vecinos y los que con más rapidez pueden poner en marcha proyectos que darán empleo y que repercutirán de la forma más inmediata en la mejora de la vida ciudadana.

Ya sabemos que son medidas paliativas y que las inversiones que se pondrán en marcha no resuelven el gran problema de la financiación mu- nicipal, pero sirven para lo que sirven y no entiendo el menosprecio del Partido Popular que, por otra parte, no renunciará a un solo euro en los pueblos que gobierna.

También me parece una buena decisión que las ayudas gubernamentales al sector del automóvil, importante generador de empleo directo e indirecto, se hayan condicionado al mantenimiento del empleo en las fábricas.

Y es una buena noticia que el Instituto de Crédito Oficial adelante al 23 de diciembre la línea de crédito para capital circulante de las pymes por importe de 10.000 millones de euros, y que pueden solicitar las empresas que sean solventes pero queen la actualidad tengan restricciones de crédito. Por otro lado, la nueva línea de aval para vivienda, de 3.000 millones de euros, instruida por el Gobierno "ya está en vigor" y hasta el momento hay diez entidades financieras interesadas en ella. La experiencia demuestra que con frecuencia son más eficaces las acciones normales del Gobierno que los grandes planes.

Paralelamente a estas acciones, modestas pero necesarias, la Administración parece decidida a invertir en grandes obras de infraestructura de ámbito nacional. Tampoco estas acciones acabarán con la sangría de parados a las que está llevando la parálisis de la inversión privada pero algo ayudará a reducir sus efectos.

Sorprende, sin embargo, el frenazo de hecho que se está produciendo en las licitaciones de lo ya presupuestado y hay razones para temer que la programación de obras nuevas se desarrolle con demasiada lentitud. En estas circunstancias el frenazo a proyectos concretos destinados al progreso de la investigación, el desarrollo y la innovación no han podido ser más inoportunos, a no ser que estuvieran mal planteados, que no respondieran a verdaderas necesidades, que fueran mera propaganda. Urge, pues, un buen análisis crítico de estos programas que se lanzaron con tanto énfasis y la inmediata rectificación en lo que sea necesario, y desde luego sería conveniente hacer una severa autocrítica si el fallo ha consistido en la forma en que la Administración ha gestionado tales programas.

El Estado no puede garantizar el empleo necesario, que es el resultante de la actividad empresarial, pero la iniciativa pública es más precisa que nunca tanto por sus efectos directos como, sobre todo, como señal para que se recobre la confianza empresarial y, naturalmente, la ciudadana.

Desgraciadamente, la confianza es lo más difícil de recuperar. El indicador de confianza de los consumidores en la economía ha vuelto a descender en noviembre en 1,4 puntos tras el respiro de octubre por el impacto de la subida del paro y el deterioro económico en la percepción de las familias y augura que el consumo privado seguirá debilitándose. Según el Eurostat, la oficina estadística comunitaria, España ha sido el país de la Unión Europea donde más han bajado las ventas del comercio minorista en octubre pasado, un 2,3 por ciento respecto al mes de septiembre. Y según una encuesta de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FU-C1), el gasto medio que las familias españolas realizarán en alimentación, regalos, lotería y ocio durante las fiestas sufrirá su primer descenso de la década.

En noviembre, el número de parados afectó a casi tres millones de personas y se espera un mayor deterioro para el primer trimestre de 2009. La situación es verdaderamente dramática y serán necesarias nuevas acciones para que, poco a poco, se recupere cierta normalidad económica pero al menos hay que reconocer que el Gobierno se ha puesto las pilas y está actuando en la buena dirección. •

José García Abad


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