| Números anteriores | Esta semana | buscador |
Nº
812 - 1 de diciembre de 2008 |
Las firmas de El Siglo analizan el liderazgo de Rajoy y las diferencias internas del PP Chequeo a la derecha El asedio político que ciertos sectores de la derecha política y mediática emprendieron contra Mariano Rajoy entre las generales de marzo y el Congreso de Valencia ha tomado nuevos bríos. Su liderazgo vuelve a estar en entredicho, los nombres de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón suenan de nuevo como posible recambio de cara a las generales de 2012, y la sombra de José María Aznar planea amenazadora sobre la cabeza de su sucesor. Ocho de nuestras firmas se han reunido en la quinta convocatoria de Las sobremesas de El Siglo para hablar sobre la posición que ocupa cada uno de ellos en el tablero ideológico del PP. La influencia que sigue ejerciendo la Iglesia en el partido conservador, el peso de neoconservadores y neoliberales, su papel ante la crisis y su relación con las derechas europeas y nacionalistas fueron algunos de los temas transversales abordados también durante el almuerzo-coloquio. Por Virginia Miranda La derecha política en España está bien liderada y organizada para hacer oposición? Con esta primera pregunta arrancó una primera ronda de intervenciones en la quinta convocatoria de Las sobremesas de El Siglo, la sección que, de forma periódica, reúne a las firmas de esta revista para hablar sobre la actualidad política. Convocados para analizar la delicada situación que atraviesa el Partido Popular, ocho de nuestros colaboradores se dieron cita la semana pasada en nuestro quinto almuerzo-coloquio. El primero en hablar fue el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo. “El principal defecto de la derecha española no es si está organizada o no, es que no es una derecha de tipo europeo”, dijo. “Es una derecha muy carpetovetónica, producto del papel de la Iglesia católica en su orientación y construcción. Una derecha que piensa que tiene derecho al poder por la gracia de Dios, y que cuando la izquierda le ocupa, la está suplantando”. Joan Tardá, diputado de ERC, comenzó acusando a la derecha de “desagradecida e indolente. Cuando digo esto no lo hago solamente respecto a la coyuntura del 77, también respecto a los pactos de La Moncloa, el esfuerzo que hizo la izquierda para asumir la reconversión industrial en la década de los 80... Que hoy día la socialdemocracia española tenga tantos problemas para consolidarse porque es difícil gestionar este Estado sintiendo en el cogote el aliento del PP, que en algún momento ha estado en posiciones de derecha extrema, me reafirma en esta idea”. El diputado socialista José Antonio Pérez Tapias hizo una primera aproximación al tema diferenciando antes dos conceptos que se tienden a confundir: la derecha neoliberal y la derecha neoconservadora. Su alianza, en España y en el resto del mundo, les ha venido bien para lograr “los éxitos que pueden haber acumulado en décadas pasadas. Mientras el ala neoliberal se ocupaba de las cuestiones del mercado, la neoconservadora es la que procuraba realimentar los valores. En el caso de España, una de sus peculiaridades es que la derecha neoconservadora, como apuntaba Santiago, aún tiene un fuerte lastre católico y unas connotaciones de nacionalismo españolista muy acusadas. Habida cuenta que, en España, la relaciones entre esas dos alas es asimétrica; pesa más la neoconservadora que la neoliberal por razones de nuestra historia reciente”. El también diputado socialista Juan Antonio Barrio consideró que “la derecha organizada está, otra cosa es la cuestión de liderazgo. En mi opinión, Rajoy lo intenta. Ahora, lo tiene difícil. La legislatura pasada fue tan bárbara que no puedes de pronto poner a los vampiros a dieta de leche. Tiene la obsesión de Pedro J. y de Losantos, dos periodistas muy importantes para la derecha que le dan caña todos los días. Y luego tienes el discurso de Aznar, diciéndole que está para empatar y para heredar. Claro, con esos amigos no necesita muchos adversarios en la socialdemocracia”. De modo que Rajoy, consideró, sigue estando en discusión en el PP. Barrio, en cualquier caso, explicó que las europeas “pueden ser el punto de inflexión del liderazgo de la derecha”. “Vamos a ver quién es el candidato, porque Rajoy se juega bastante en estos comicios. Y ya sabéis que circula por ahí la tesis maligna de que algunos de sus adversarios internos y externos harán todo lo posible para que estas elecciones no sean un gran éxito”. El economista Julio Rodríguez, actual vocal de Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid y del Consejo Superior de Estadística del INE, explicó que la derecha está bien organizada, pero estimó también que el liderazgo de Rajoy “está puesto en cuestión”, coincidiendo con el diputado socialista en que “su subsistencia dependerá bastante de los resultados de las elecciones inminentes”. Por otro lado, respecto a la postura adoptada por el PP ante la crisis económica, aseguró que “está reaccionando mal poniendo incluso en cuestión a figuras consolidadas. Es común por ejemplo encontrar a gente de la derecha decir que Roosevelt no lo hizo tan bien y que el New Deal originó muchos problemas”. El economista advirtió sin embargo diferencias entre los populares, porque mientras Rajoy o Gallardón practican un pragmatismo moderado, Aguirre, “que por cierto tiene todo su equipo metido en el Consejo Económico y Social al que pertenezco”, quiere darle a Madrid “un gran perfil de neoliberalismo radical”. José Segura, diputado socialista canario, aprovechó su primera intervención para dibujar el panorama de las islas, “donde importantes sectores de la derecha” se habrían sumado a la corriente soberanista abanderada por el periódico El Día de Santa Cruz de Tenerife. “Sectores que en su época jugaron con UCD, posteriormente vertebraron partidos de naturaleza insular y a continuación pasaron a Coalición Canaria, tienen un Gobierno regional que ha ido tomando esa línea de conducta. A Rajoy le preocupa la resolución que adoptó CC en su último congreso y le ha dado un tirón de orejas a José Manuel Soria [líder popular canario], pero él ha continuado por esa ruta”. Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid, coincidió con Carrillo en que “la derecha española está excesivamente vinculada a la Iglesia” y denunció “el revisionismo de la historia que están haciendo personajes absolutamente desprestigiados como Pío Moa y César Vidal” pero que tienen predicamento entre los conservadores. Por otra parte, consideró que las ideas económicas del PP respecto a la crisis “están equivocadas y además mal desarrolladas”, y citó el ejemplo de afirmar “que lo que ha fallado han sido las instituciones públicas en el control del mercado”. Aunque “la derecha puede estar más o menos organizada”, añadió, Rajoy “no tiene liderazgo porque carece de un discurso que ofrecer a este país. Por su anclaje con el pasado, por su anclaje con la Iglesia católica y por sus ideas económicas verdaderamente erróneas”. “La derecha española sigue siendo la misma que la de antes del Congreso de Valencia”, dijo a continuación Enric Sopena, director de elplural.com. “Aunque procure maquillarse, a la hora de la verdad sus posiciones continúan siendo las mismas. Hombre, la gente puede cambiar, pero no tanto. A Rajoy no le ha dado tiempo a dejar de ser el jefe de la derecha que llenó de crispación este país en la primera legislatura de Zapatero y convertirse en una especie de paladín del centrismo. Cuando hacía muy poco había fusilado, entre comillas, a uno de los centristas más acreditados como era Josep Piqué”. A pesar de la consideración de Sopena, Barrio sí advierte distintas formas de conducirse en política entre Rajoy y sus críticos. “En esta pugna de la derecha que estamos viendo, los hechos deberían reforzar a Rajoy frente a Esperanza Aguirre. Pero en la práctica, la animadversión que suscita el presidente del PP, la intervención de Aznar en el Congreso de Nuevas Generaciones de Madrid, lo que nos cuenta Julio del Consejo Económico y Social... lo va a hacer realmente muy difícil”. El siguiente tertuliano en intervenir, Joan Tardá, insistió en que, de no hacer una catarsis, “la derecha española tiene muy difícil recuperar la gobernabilidad del Estado”. Y se preguntó por qué Rodríguez Zapatero, no habiendo experimentado el partido conservador esa transformación, “no emprendió por ejemplo el proceso federalizante que prometió” la pasada legislatura. Porque “la prenda ha pagar hubiera sido la misma, la intensidad del acoso y el asedio de la derecha al Gobierno hubiera tenido la misma intensidad. Luego es lógico que nos preguntemos por qué razón la izquierda española no aprovecha la oportunidad para hacer jaque y mate. Este es el motivo de nuestra desazón e incluso desilusión”. José Antonio Pérez Tapias introdujo un nuevo punto de vista sobre el futuro del liderazgo de Rajoy. “La hegemonía dentro del PP hay que acompañarla del análisis de cómo el PP gana espacios de hegemonía en la sociedad española. Es decir, depende de cómo se sitúe Rajoy ante cuestiones como el debate económico-social, el debate territorial y el debate por la interpretación de la historia. Estas son cuestiones estructurales más allá de las personas. Cómo se resuelva todo esto será lo que vaya decantando el voto interno o las designaciones internas en el PP”, dijo el diputado. Carrillo, que tomó a continuación la palabra, fue más escéptico. Dijo que el presidente popular “no tiene las condiciones para liderar una derecha de tipo europeo y da la impresión de no creer nunca en lo que está diciendo”. “Me parece además –continuó el histórico dirigente de izquierda– que en Rajoy no se ha producido realmente una evolución seria hacia posiciones más democráticas. Aquí veo que encontráis muchos matices en la derecha española. Pero yo no veo tantos matices. La derecha que representa el PP hoy se resiste a todo lo que sea un paso adelante. Creo que eso tiene otra consecuencia, y es que atemoriza y presiona a la izquierda española, que se repliega con mucha facilidad ante la agresividad de aquélla. Si hubiera una izquierda más sólida se podría llegar a romper ese bloque de fuerzas de la derecha controlado por lo más reaccionario. Otro gran problema es que, mientras nuestra derecha sea así y nuestra izquierda tan débil, las nacionalidades tendrán cada vez más tendencia al soberanismo o a la separación y el sentimiento regional será cada vez más resistente a la idea de un Estado español. Es decir, que si algo puede romper a España en este momento es la derecha que tenemos”. “Yo he creído sin embargo encontrar cierto cambio de posición ante la problemática de las comunidades autónomas y los nacionalismos en el PP, ahora un poco más pragmática”, contestó Julio Rodríguez. Pero el resultado, al menos de momento, no es el deseado. A pesar de las recientes encuestas en las que el PP aventajaría al PSOE en intención de voto, “el líder popular no acaba de tener tirón. Tiene una mente estructurada, pero es la menta estructurada del registrador de la propiedad”. “Yo estaba un día de tertuliano en Onda Cero cuando invitaron a Rajoy”, recordó entonces Berzosa. “Y me dio esa impresión, la de un opositor que se sabe los temas de memoria pero no es capaz de pensar por sí mismo. Por eso decimos que no sabemos cuál es su pensamiento. Igual que un registrador, estudia lo que hay que estudiar. Y si hay que ser crispado se es crispado, y si ahora le ha dicho alguien que hay que moderarse para ganar las elecciones, se modera. Pero sin un discurso consistente y sólido. Por eso no parece que Rajoy sea un líder consolidado. Ni para dirigir la derecha ni para conseguir votos". Quien sí estaría dotado para esta última empresa, según el rector de la Complutense, es el alcalde de Madrid. "¿Qué Gallardón es un conservador? Pues sí. Cuenta Peces-Barba que su padre le decía, 'Gregorio, tú me consideras a mí de derechas, ya verás el hijo que tengo'. Pero ha evolucionado. Porque ha visto la realidad o por intereses. Por lo que sea. Pero el caso es que las acciones de Gallardón no son las de Esperanza Aguirre". José Segura confesó entonces que "a mí me preocupa mucho" la presidenta madrileña. "Porque es tesonera, porque tiene una importante capacidad de demagogia y porque es coherente con los planteamientos que viene manteniendo a lo largo de los últimos 20 años. La conocí como concejala de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid, y ya le recuerdo el proceso de privatización de la recogida domiciliaria de basuras". A Enric Sopena, que acababa de escuchar al diputado canario recordar a Rajoy en su época de presidente de la Diputación de Pontevedra asegurando que no había cambiado desde entonces, le vinieron a la cabeza los dos artículos que, por aquel entonces, publicó en El Faro de Vigo. En ellos "escribió su pensamiento profundamente reaccionario", aseguró el director de elplural.com. "Uno era contra la igualdad. El concepto que él atribuía no sin razón a la izquierda, le ponía muy nervioso. Y se hizo eco en los dos artículos de su admirado, y así lo ponía, Gonzalo Fernández de la Mora. Este es el pensamiento reaccionario de Rajoy. Lo digo porque hay tendencia a veces a absolverlo", dijo. “A pesar de que el liderazgo de Rajoy es endeble”, continuó Pérez Tapias cambiando de tercio, “ha ganado peso orgánicamente dentro del PP” tras el Congreso de Valencia y los cónclaves regionales y provinciales. En cualquier caso, “esto de los liderazgos es muy relativo, y las derechas españolas han aprendido a distinguir lo principal de lo secundario. Llegado el caso, sea cual sea el líder, lo que funcionarán serán las convergencias en función de determinados intereses. A buena parte de la derecha, por ejemplo el discurso eclesiástico o la polémica sobre Educación para la Ciudadanía no le interesa o puede incluso estar de acuerdo con lo que diga el Gobierno al respecto. Pero tiene muy claro cuáles son sus intereses y utilizará la capacidad de movilización de ciertos sectores para aglutinar a toda una derecha que desde su punto de vista no debe desmovilizarse. Así que no hay que infravalorar al adversario. A pesar de sus déficit de liderazgo y de las contradicciones que encontremos en su seno”. ¿Y Aznar? ¿Hasta qué punto sigue teniendo relevancia o no en el actual PP? La siguiente pregunta planteaba un tema que ya había sobrevolado la conversación en varias ocasiones. “Aznar es el que siempre está meciendo la cuna y a veces aparece. La cuna de la señora Esperanza Aguirre y compañía”, dijo Sopena. “Aquí hay un resentimiento del que se ha equivocado, que fue él, nombrando sucesor a Rajoy. El problema también fue perder las elecciones. Mucha gente pensaba entonces que el PP iba a ganar y Aznar se creía que iba a ser el Arzalluz que iría moviendo a los lehendakaris desde la FAES. Ahora que, en estos momentos, el ex presidente tiene una importancia muy grande. Hay algunos que dicen, ‘es que no está en la política’. Claro que está, constantemente. En pasiva o en activa”. En cambio, el director del elplural.com le reconoció a Aznar “un rasgo de lucidez” cuando designó a Gallardón candidato a la alcaldía de Madrid, “el único que de verdad puede vencer a Zapatero o a quien sea el sucesor o sucesora si es que no repitiera”. “Si hay lucidez en el PP” y al final es “el tapado”, “puede ser el próximo presidente del Gobierno”, añadió. “Hombre, eso tiene un trámite”, dijo Barrio. “Precisamente para eso tendría que ponerle Rajoy en las europeas a modo de ensayo general, para ver si funciona. Es verdad que, en principio, a nivel nacional, la figura de Gallardón sería menos conflictiva que Esperanza Aguirre”. Sobre Aznar, el diputado socialista aseguró que “sí, tiene una influencia grande. No va a volver, pero aspira a enmendar su decisión sobre Rajoy, porque probablemente piensa que fue un error. Lo que no tengo muy claro es que su elegida fuera Esperanza Aguirre”. Santiago Carrillo cerró el capítulo del ex presidente del PP. “Yo a Aznar –explicó– sólo le veo como dirigente de un partido de extrema derecha en el caso de que el bloque de derechas que es hoy el PP llegara a romperse. Y del mismo modo, sólo veo a Gallardón como jefe de un partido si ese bloque de derechas se rompe. Con el PP actual no creo que Gallardón tenga ninguna posibilidad de llegar a ser el candidato. A pesar de que efectivamente es el mejor candidato que podrían tener”. Las relaciones con la derecha europea y las nacionalistas también fueron objeto de debate en Las sobremesas de El Siglo. José Segura, orgulloso del proceso de regularización de 2005, se lamenta de que “nos encontramos haciendo una política comunitaria de inmigración ni más ni menos que con Sarkozy y con Berlusconi. Encuentro que de aquí a las europeas se avecinan unos meses muy sugestivos en los que tenemos que compatibilizar la frialdad de la elaboración de un programa electoral racional, acorde con nuestra ideología que no sea seguidista de la derecha europea, con la evidente situación dura de convivencia con una colectividad social que sufre el desempleo”. Para la izquierda resulta fundamental prestar más atención a este asunto, el de la inmigración, “porque la derecha tiene más fácil” elaborar su discurso, consideró Pérez Tapias. “Ya tenemos la experiencia de cómo esto se ha manejado en otros países de nuestro entorno y lo que fue el crecimiento de Le Pen en Francia y partidos políticos similares en países europeos”, recordó. “En una cuestión como ésta en un tiempo donde las condiciones sociales pueden hacerse más duras al hilo de la crisis, o andamos muy ágiles en nuestras propuestas políticas y nuestro discurso, o la derecha también puede encontrarse ahí un terreno abonado”, aseguró el socialista. Respecto a las derechas nacionalistas, Julio Rodríguez comentó que “van a estar siempre bordeando el soberanismo, y va a depender de unos cuántos hitos. La figura de Ibarretxe, la resolución del Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña”. En cuanto al tema de la inmigración, las encuestas de opinión “han puesto de manifiesto que la gente entiende que hay mucho inmigrante y esto pesa sobre los Gobiernos. Pero la cuestión no es echar inmigrantes, es mejorar las prestaciones sociales y procurar tener una base productiva más diversificada”. El economista y estadístico concluyó diciendo que, en las elecciones europeas, “la gente puede votar sin pensar tanto en quién va a gobernar. De ahí que, de persistir la crisis económica” el PP podría verse beneficiado. “Lo cual no significa que, en este momento, ganara unas generales”. El rector de la Complutense se centró en CiU y PNV y su relación con el PP en los últimos años. “No se ha cumplido lo que dijo Haro Tecglen cuando el PP tuvo que aliarse con las derechas periféricas nacionales en 1996: ‘Ha nacido la nueva CEDA’. En un principio” se cumplieron sus predicciones, “pero luego no ha sido así”, aseguró Berzosa. Y no ha sido así “porque el PP ha vuelto a sacar sus banderas del españolismo rancio. Una gran torpeza, porque si no se entiende con estas derechas, le va a costar mucho gobernar”. El diputado de ERC, tras explicar que “sin el catalanismo político de base más o menos republicana y profundamente democrática, difícilmente la izquierda o la derecha española pueden gobernar”, lanzó una advertencia. “Yo auguro”, aseveró Tardá, que si un fallo del Tribunal Constitucional dicta doctrina contraria a lo aprobado en el Estatut, se abrirá “una crisis política extraordinaria”. “Muy posiblemente en Cataluña se podría dar un Gobierno de unidad nacional que planteara una posición de tensión democrática con el Estado. Y a partir de aquí, todo sería posible. Esta es nuestra preocupación”. “Lo que acaba de plantear nuestro amigo catalán es una advertencia muy seria”, consideró Carrillo. Porque esa posibilidad “me parece muy clara” y porque “va a tener una respuesta en España. Y la respuesta se la va a dar Esperanza Aguirre. Y teniendo en cuenta la influencia de la derecha y de la Iglesia en la España interior, el futuro de la izquierda española puede complicarse. No sé qué recursos hay frente a eso, pero desde luego sería fundamental conseguir que el Constitucional respete el Estatuto de Cataluña. Esa debe ser una batalla que interese ahora al Gobierno. Si no es así, vamos a tener ese conflicto en medio de una crisis económica, que lo mismo puede ir hacia la extrema izquierda que hacia la extrema derecha”. Enric Sopena, tras compartir su preocupación con los otros dos contertulios, quiso retomar un asunto planteado ya desde el inicio del almuerzo-coloquio: la influencia de la jerarquía católica en la derecha española. Este Gobierno “ha jugado a dar la impresión” de que iba a introducir cambios enla relación Iglesia-Estado, “pero a la hora de la verdad, prácticamente no ha hecho nada. No ha sido siquiera capaz de entrar en el proceso de reforma de los pactos firmados en la España todavía franquista. Y a pesar de ello, han tenido enormes conflictos. Los obispos salen a la calle, montan una plataforma diabólica radiofónica contra la izquierda y todos los que podrían ser de otro tipo de derecha, y sin embargo se paga un peaje a la Iglesia”. |
| Números anteriores | Esta semana | buscador |
| © El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |