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Nº 812 -1/12/2008

Las deudas de las compañías le obliga a convertirse en accionista


LA BANCA ESPAÑOLA, 'CABALLERO BLANCO'

DE LAS EMPRESAS



os planes de rescate a la banca internacional, con inyecciones de capital, incluidas, se han convertido en algo tan habitual como la venta de activos para reducir costes y las reducciones de plantillas. En España, hasta ahora, las entidades financieras han capeado el temporal pero también se han convertido en protagonistas de un nuevo guión.

Por Maite Nieva

Las repercusiones que la crisis bancaria va a tener en la banca española, continúa siendo una incógnita. Hasta ahora, ha demostrado una salud a prueba de sobresaltos. También la solvencia y la rentabilidad de las entidades nacionales han quedado patentes tras la publicación de los resultados de enero a septiembre de 2008. Pero, lo cierto, es que la banca española tiene pendiente su propia batalla por librar. Su elevada exposición al sector inmobiliario –más del 60 por ciento del crédito está relacionado con el ladrillo y el de la construcción, a través de hipotecas a los ciudadanos y operaciones con constructores y operadores– les está llevando a jugar un nuevo papel en la crisis financiera.
Los vencimientos de deudas millonarias, unidos a los malos tiempos que atraviesa la economía internacional, están obligando a los bancos acreedores a convertirse en rescatadores de empresas en crisis a la fuerza. El cascabel se lo ha puesto la constructora Sacyr. Agobiada por las deudas y presionada por el gobierno, la inmobiliaria busca una salida a la oferta de la petrolera rusa Lukoil para comprar Repsol YPF y ha ofrecido al sindicato de bancos acreedores que avaló en su día la compra de Repsol, el 20%de su participación en la petrolera. A cambio de tendrían que asumir el crédito de 5.2000 millones de Sacyr más una inyección de capital.

Acreedores. También los acreedores de la constructora Colonial podrían hacerse con el 14.5% de su participación de la inmobiliaria en FCC, así como del 33% de la francesa SFL donde su participación asciende al 84%, si las negociaciones en marcha acaban en acuerdo. La compañía ha ofrecido la opción de compra de las acciones de estas compañías al sindicato bancario encabezado por Calyon, EuroHipo, Goldman Sachs y Royal Bank of Scotland, según ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La cesión de estas opciones no supone una paralización del proceso de venta de estas participaciones, según la compañía. Esta nueva versión de trueque para afrontar los pagos pendientes tiene otros antecedentes. Tras la quiebra de Martinsa Fadesa el pasado verano, las acciones de Luis Portillo, ex presidente de Colonial, pasaran a manos de sus principales a acreedores, La Caixa y el Banco Popular.

En la misma línea se ha situado, el grupo Sanahuja propietario del 80% de las acciones de Metrovacesa. El accionista mayoritario de la segunda inmobiliaria bursátil se enfrenta a la refinanciación de una deuda 4.000millones de euros contraídas en la adquisición de las acciones de Metrovacesa. Recientemente ha comunicado a sus bancos acreedores su intención de realizar un canje de la deuda adquirida en 2006 para hacerse con la participación mayoritaria de la inmobiliaria a cambio de acciones de Metrovacesa. De esta forma, las entidades acreedoras, entre ellas Banesto, HSC y La Caixa se convertirían en titulares conjuntos de más del 50% del capital de la segunda inmobiliaria cotizada española. La deuda de Metrovacesa supera los 7.000 millones de euros, de ellos, mil millones, procedentes del crédito para comprar la torre londinense donde se ubican las oficinas centrales de HSBC, también vencen en los próximos días.

La búsqueda desesperada de las empresas para hacer frente a sus deudas y de los bancos por cobrar, comienza a verse con recelo. Las consecuencias podrían ser nefastas para los acreedores financieros, en el hipotético caso de que las empresas presentasen concurso de acreedores. Según Esther Martín, subdirectora de la sociedad de Bolsa, Intermoney Valores, es una medida artificial. "La acumulación de importantes activos y participaciones inmobiliarias constituye un riesgo para los bancos que pueden hacer peligrar mucho su estabilidad a medio plazo. A corto plazo esto incide en una menor tasa de morosidad y en la continuidad de las compañías inmobiliarias, que de otro modo podrían verse abocadas a la quiebra". En su opinión, aún no hemos comenzado a ver el alcance de del estallido de la burbuja inmobiliaria en España. "Será necesario reforzar la solvencia de muchas entidades para que puedan afrontar un escenario de morosidad creciente que irá depurando el sistema financiero", señala.

Entre las más rentables. La banca española se sitúa entre las más rentables del mundo y entre las 15 entidades que más ganaron en los nueve primeros meses del año. Solo dos grandes bancos, Santander y BBVA, unidos a las dos cajas de Ahorro La Caixa y Caja Madrid, ganaron 14.000 millones de los 43.000 euros correspondientes a los grandes bancos internacionales.

La caída del valor bursátil de los bancos españoles de hasta el 60%, la posibilidad de fusiones entre bancos y la amenaza de que el pinchazo inmobiliario acabe dañando seriamente a algunas entidades, especialmente a las medianas y pequeñas, son preocupantes, según el sindicato de banca de CC 00. "Puede ser lo más serio que ha ocurrido en el mercado financiero desde el 29 para acá", dicen. Entonces los bancos perdieron el 90% de su valor en bolsa y ahora el precio de los pisos solo ha caído entre un 20 y un 30%, pero nadie sabe lo que puede ocurrir en adelante, reconoce un portavoz de banca de CC 00. Por el momento, señala, será mucho más tranquilo que lo que les aguarda al resto del mundo". •


Un saco sin fondo

Las tensiones financieras, lejos de remitir, han vuelto a recrudecerse en medio de una situación de total incertidumbre. Más de 17 entidades financieras en quiebra en Estados Unidos y una veintena de bancos europeos intervenidos o necesitados de inyecciones de capital público y miles de puestos de empleos destruidos constituyen el retrato robot de sector en el ámbito internacional. La banca internacional se ha convertido en un saco sin fondo. Las intervenciones estatales en Estados Unidos y Europa con aportaciones económicas millonarias para frenar su caída, no acaban de encontrar el final del recorrido. Estados Unidos ha vuelto a realizar una nueva inyección de capital de nada menos que 800.000 millones de dólares para reactivar los mercados crediticios, que ha sumado a los 700.000 millones de dólares otorgados inicialmente.

La destrucción de empleo avanza a marchas forzadas. Según los expertos, a mediados de 2009, la banca podría despedir a más de 350.000 trabajadores en todo el mundo y, hasta ahora, se han eliminado más de 170.000 puestos de trabajo entre bancos y firmas de valores y bolsa. En España, aunque no descartan problemas, no esperan tampoco que llegue la sangre al río, según un portavoz de banca de Comisiones Obreras quien asegura que no hay previsiones de reducciones de plantilla y menos aún incontroladas. Además, de haberlas, se harían "en base a un orden establecido como prejubilaciones y recortes consensuados".

Más preocupante que este año puede ser el que viene. Los bancos ya han sido castigados y las pérdidas en bolsa ya se han descontado de cara al mercado. Si se tienen que tomar medidas de actuación de cara a los inversores se tomarán en el ejercicio 2009 ya que tendrán mayores repercusiones positivas en los valores bursátiles.


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