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Nº 812 - 1 de diciembre de 2008

 Sobre ‘The Post-American World’, de Fareed Zakaria.

Obama hereda un imperio amenazado

El primer objetivo de la política exterior del flamante presidente electo de EE UU, Barack Obama, consiste en mantener a su país como la principal potencia hegemónica del mundo. Esta es una de las pocas metas compartidas por Obama y el derrotado John McCain. Lograr que EE UU permanezca en el centro del sistema internacional es una misión más complicada que nunca porque, según Fareed Zakaria, autor de The Post-American World (Ed. Norton, 2008), “dos décadas después de que Washington haya dominado el mundo económica, política, cultural y militarmente, estamos entrando en una época en la que muchos pueblos gobernarán el futuro del planeta”.

Por Salvador Martínez (París)

The post-American world es la fórmula que designa la nueva era que viven las relaciones internacionales. Traducida al español, “el mundo post-americano”, la expresión señala que la hegemonía de EE UU, la superpotencia que se impuso en la Guerra Fría, no atraviesa su mejor momento. El responsable de los términos que describen las horas bajas del imperio estadounidense es Fareed Zakaria, columnista del semanario neoyorquino Newsweek. Las reflexiones de Zakaria han alcanzado tal protagonismo en la campaña presidencial estadounidense que, el pasado mes de mayo, Barack Obama aparecía fotografiado en The New York Times con un ejemplar de The Post-American World a medio leer en la mano.

Zakaria, formado en las universidades de Yale y Harvard además de ser el autor de otros best-sellers en EE UU aparecidos en España, como El futuro de la libertad (Ed. Taurus, 2003) o De la riqueza al poder (Ed. Gedisa, 2000), no es el único que ha reflexionado sobre una supuesta decadencia del poder que ejerce Washington sobre el resto del mundo. Entre la élite intelectual anglosajona siempre los ha habido predispuestos a ver el fin de la influencia de EE UU. En los últimos años, el estudio de la aparente atenuación de la hegemonía mundial estadounidense se ha visto ampliado. A este trabajo intelectual se le debe una notable bibliografía de la que cabe destacar The Post-American World, dado que el volumen de Zakaria presenta la particularidad de no tratar sobre “el declive de EE UU” sino sobre el “ascenso de los otros”.

Desde hace dos décadas, “el poder de EE UU ha definido el orden internacional”, constata Zakaria. Tanto es así que la administración Bush pudo derrocar a Sadam Hussein pese a la “oposición y la hostilidad que generó a nivel mundial el unilateralismo” estadounidense, escribe el editorialista de Newsweek. The Post-American World señala que el unilateralismo que tanto ha caracterizado al predecesor de Obama ya se atisbaba en la administración de Bill Clinton. La política exterior “clintoniana” llevó a Hubert Védrine, ministro de Asuntos Exteriores francés entre 1997 y 2002, a crear el concepto político de “hyperpotencia”. Este término es sinónimo del poder de EE UU: “la mayor potencia jamás vista”, según define Védrine al Estado norte-americano.

En la actualidad, la Unión Europea, el mayor conjunto comercial del mundo, y otros actores como Rusia, Brasil, México y África del Sur se han transformado en entidades decisivas de la escena internacional. Por consiguiente, “la unipolaridad”, término que también designa el poder imperial de EE UU tras el fin de la Guerra Fría, “parece haberse terminado en muchos aspectos”, mantiene Zakaria. “En un mundo en el que otros países se vuelven más activos, el enorme espacio de actuación con el que ha contado hasta ahora EE UU disminuye”, se lee en The Post-American World, donde se identifica a China y a la India como los estados que mayor capacidad tienen para subvertir el actual orden mundial.

Para Zakaria, China ocupa el papel de “aspirante” a sustituir a EE UU en la dirección de la política internacional. Según el autor de The Post-American World, China no sólo ha irrumpido en la escena internacional en los últimos años como un actor de primer orden. China “ha golpeado” con fuerza la concepción estadounidense del mundo porque a “los americanos les encanta el tamaño, preferiblemente el super-tamaño”. Precisamente lo descomunal ha acompañado al éxito económico chino. Así, no hay duda de que los mayores complejos industriales están en China, el casino más grande del mundo se encuentra en Macao, los chinos de la ciudad Dongguan compran en el mayor centro comercial del mundo y los viajeros que entran y salen de la terminal número 3 del aeropuerto de Pekín se sirven del mayor espacio de este tipo que existe en el planeta. Además, “China, representa la economía mundial que más crece”, “es el país más poblado” y “el mayor productor de manufacturas”, subraya Zakaria antes de atribuir al país asiático el calificativo de “segundo país más importante” del planeta.

“El mundo post-americano” es una realidad en transición hacia otro mundo bipolar o multipolar, donde al menos dos grandes potencias están destinadas a dirigir el futuro de la humanidad. En él, la patria de Mahatma Gandhi podría constituir un polo de nuevo cuño “aliado” de EE UU. Zakaria, nacido en Bombay, considera que la India tendrá muchos intereses que compartir con la superpotencia americana cuando la mayor democracia del mundo alcance el lugar que le prometen los analistas. Según las cifras citadas en The Post-American World, en 2020, la economía india estará al nivel de la del Reino Unido y, en 2040, será la tercera potencia económica mundial.

La continuidad del imperio y la crisis de Perejil. A Fareed Zakaria le han acusado en Europa de haber bebido demasiado del grial del excepcionalismo estadounidense. Esta crítica se fundamenta en que en “el mundo post-americano” parece que todos los caminos siguen llevando a Washington, aunque en The Post-American World se afirme lo contrario. Pese al innegable “ascenso de los otros”, ni siquiera “China remplazará a EE UU como superpotencia mundial”, escribe Zakaria, cuyo análisis no da la espalda a los factores que constituyen la hegemonía estadounidense.

Militarmente, EE UU domina a todos los niveles –tierra, mar, aire y espacio– gracias a un gasto militar casi equivalente a la mitad del montante total de los gastos militares del resto del mundo. En este sentido, Zakaria mantiene que “la guerra de Iraq”, conflicto contra el que el autor de The Post-American World se pronunció en su día, no supone ninguna amenaza para el poder estadounidense. Económicamente, EE UU sigue siendo “la economía más competitiva del planeta”, según las conclusiones del Foro Económico Mundial. Aunque Zakaria no plantea en su libro las consecuencias de la crisis financiera mundial sobre la hegemonía de EE UU, es muy difícil que la tendencia recesiva de la economía afecte a la que The Post-American World califica como “la mejor industria americana”: la educación universitaria.

“EE UU invierte un 2.6 por ciento de su PIB en la educación universitaria”, cita Zakaria unos datos oficiales de los que están por detrás la media europea, del 1,2 por ciento, y Japón, con un 1,1 por ciento. Si resultan considerables las distancias que separan la inversión de EE UU en educación superior y la inversión en dicho ámbito del resto de países desarrollados, existe un abismo entre los resultados de las universidades estadounidenses y los de los centros de formación universitaria de China y la India. Sólo “en la India, las universidades gradúan entre 35 y 50 doctores en informática cada año” mientras que en “EE UU la cifra es de 1 000”, según evoca Zakaria las enormes diferencias entre la formación superior estadounidense y la de las economías emergentes.

Por mucho que constate “el ascenso de los otros” y “el debilitamiento” de la hegemonía americana, Zakaria asegura que, para que los historiadores comprendan el mundo de principios del siglo XXI, “deberían tomar nota de la crisis de la Isla de Perejil”. El enfrentamiento que mantuvieron por el islote del estrecho de Gibraltar Marruecos y la España del presidente José María Aznar fue una “absurda ópera cómica”, según los términos de The Post-American World. Sin embargo, ese episodio da cuenta del estatus de EE UU a nivel mundial porque aquella crisis fue resuelta por la intervención, no de la ONU, sino de Washington. Según Zakaria, “EE UU fue el único Estado capaz de resolver la disputa por una razón fundamental”: “es la única superpotencia”.

En definitiva, “el mundo post-americano” sigue siendo muy americano, al menos por ahora. De resultas, EE UU fija la agenda política internacional. No es un azar que la reunión del G-20 sobre la reforma del sistema financiero mundial se celebre en la capital estadounidense. 

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