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Internacional
Nº 812
1/12/2007
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La 'madre' de la jornada de 35 horas se impone por la mínima a Royal


AUBRY LIDERA UN PS DIVIDO

La alcaldesa de Lille, Martine Aubry, es la nueva primera secretaria del Partido Socialista (PS) francés. La elección de una mujer al frente de la dirección del principal partido de la oposición en Francia es prácticamente el único mensaje positivo que se destila del proceso de sucesión de François Hollande, patrón del PShasta la semana pasada. La exposición mediática de las divisiones intestinas del partido ha marcado la renovación del liderazgo de una formación política que ahora encarna la 'madre' de las 35 horas de trabajo semanal contra las que ha legislado el ejecutivo del presidente francés, Nicolas Sarkozy.


Por Salvador Martínez (París)

Tras confirmarse la victoria de Aubry al frente del PS el pasado martes, la alcaldesa de Lille tendió la mano a su rival, la ex candidata socialista a la elección presidencial, Ségoléne Royal. "Los franceses no pueden echar de menos a un solo socialista y por eso digo a Ségoléne que sus amigos tienen un sitio en el equipo que vamos a construir", dijo la que fuera ministra de Trabajo del último Gobierno de izquierdas que ha tenido Francia y quien es hija del que fuera presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors.

Las palabras de Aubry traducen el estado de ánimo de quien ha ganado por la mínima. Según los datos aprobados por las instancias del PS, la alcaldesa de Lille se impuso a Royal por apenas 102 votos. En consecuencia, según Aubry, "el puesto de primera secretaria me plantea exclusivamente deberes, sobre todo habida cuenta de las condiciones en las que la votación ha tenido lugar". Su principal deber, según ha reconocido, es "citarse" con Royal para plantear juntas a la sociedad francesa un "nuevo PS" que esté "unido en una línea de izquierda pero también en un proceso de profunda renovación".

Por su parte, la ex candidata a la elección presidencial también ha hecho un llamamiento a la "unidad" pero en ningún momento ha utilizado el término "derrota" para describir su situación y la de quienes le apoyan. "Hemos desarrollado una hermosa batalla por la transformación del partido socialista y esa batalla continúa", declaró Royal a la po ha dudado en poner en el mismo plano el trabajo de su equipo con las elecciones presidenciales de 2012. "Vamos a seguir lanzando acciones, reflexiones, fiestas de la fraternidad" porque "2012 es pronto, 2012 es mañana", decía con retórica Royal a los militantes a través de un video colgado en su página web, www.desirsdavenir.org.

Los responsables políticos 'royalistas' parecen pensar menos en las próximas elecciones presidenciales. Para ellos, la "batalla" consiste en contestar la pírrica victoria de Aubry. Es el caso de los diputados Jean-Louis Bianco y Manuel Valls. Según Bianco, el PSdebería escuchar al ex ministro de Justicia socialista Robert Badinter, quien propone repetir las votaciones allí donde el escrutinio ha sido calificado de "fraudulento" por los partidarios de Aubry o Royal. Si no se repiten las votaciones "allí donde hay problemas recurriremos a la justicia", ha dicho Bianco. Para Valls, recurrir a los tribunales es algo "evidente" porque la validación de la elección de Aubry constituye una "negación de la justicia".

Pero en el campo de los 'royalistas' también los hay que reconocen la victoria de la alcaldesa de Lille. Uno de ellos es el brazo derecho de Ségoléne Royal, el eurodiputado Vincent Peillon. A su modo de ver, los partidarios de Royal van a ser los "responsables de que el PS funcione un mínimo". Llevar a los tribunales el fraude que Valls y Bianco ven en la elección de Aubry no es, según Peillon, "algo bueno" porque "la justicia tardaría meses en decidir y ello supondría un regalo increíble a la derecha".

Tanto es así que, si Royal optara por la estrategia de la contestación, el PS podría desechar una gran oportunidad de rehacerse como alternativa al ejecutivo del presidente Sarkozy. "Si Ségoléne Royal no actúa contra los socialistas como ha hecho en el pasado, el PS puede ahora ocupar la posición de alternativa que le corresponde en la escena política francesa pero que no ha ocupado porque Hollande debía marcharse", explica a EL SIGLO Gaél Sliman, director del instituto galo de estudios de opinión BVA. Según los análisis de esta institución, en el año y medio de presidencia de Nicolas Sarkozy la opinión pública ha considerado hasta ahora que el PS no lo haría mejor si estuviera al mando del ejecutivo. Pero "esta situación puede cambiar una vez que se ha encontrado un sustituto a Hollande", asegura Sliman.

Tras la elección de Aubry, "se abre una nueva etapa en el socialismo francés", mantiene el analista de BVA, quien constata que "en la mayoría de la opinión pública, y en especial en los simpatizantes socialistas, reina el alivio por ver que el PS se ha dotado de un nuevo líder". Es más, "cerca de un 70 por ciento de los encuestados considera que Aubry puede ser una buena primera secretaria del principal partido de la oposición", expone Sliman.

Sin embargo, la sucesión de Hollande ha sido traumática. El PS se ha identificado con "el Partido Suicida", "el Partido eScindido" o peor aún, "el Partido Secesionista". Paradójicamente, las denominaciones más duras no venían de los fieles del partido presidencial, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), sino de comentaristas identificados con la progresía. Michel Noblecourt, cronista del diario de centro-izquierda 'Le Monde', hablaba de "cisma" en el PS tras darse a conocer que los militantes socialistas habían elegido a Aubry por un 0,02 por ciento de los votos. La batalla entre 'aubristas' y 'royalistas' en la que todos se han acusado de haber "hecho trampa" ha añadido exasperación en quienes quieren ver a los socialistas al frente del ejecutivo. "¡Están locos! La rabia suicida que ha embargado a los socialistas deja a la izquierda estupefacta", escribía Laurent Joffrin, director de 'Libération', el principal diario progresista de Francia.

En este contexto, la mayoría de los franceses ha visto al PS en "una crisis duradera". Al menos esos son los términos de una encuesta del instituto OpinionWay publicada por el diario Le Figaro a finales del mes pasado. Según este sondeo, hasta tres de cada cuatrociudadanos galos considera que el PS vive instalado en la "crisis". El 75° Congreso que el PS celebró para dotarse de un nuevo primer secretario en Reims, la ciudad más importante de la región de Champaña, se desarrolló en este difícil clima. Pero allí los socialistas no pudieron celebrar la elección de un nuevo. líder abriendo botellas del vino espumoso típico de esa región gala. Al contrario, en el último día de las tres jornadas que duró el evento, desde el entorno de Bertrand Delanoé, alcalde de París y fracasado delfín de Hollan-de, se aseguraba a este semanario: "parece que no ha ocurrido nada, seguimos como cuando antes del Congreso".

"El Congreso de Reims demostró que el PS no tiene buena salud", según Aubry. No obstante, el tratamiento que pretende poner fin a los males del socialismo galo ya ha comenzado. Este sábado los socialistas se dotarán de una nueva dirección entorno a la nueva primera secretaria. Puede que sí se descorche champán tras darse a conocer la identidad de quienes acompañarán a la alcaldesa de Lille en un frente político donde el ejecutivo de Sarkozy campa a sus anchas.

Aubry, quien ha hecho campaña para "anclar solidamente al PS a la izquierda", está al frente de una coalición de socialistas que pertenecen a distintas corrientes de pensamiento. Los hay socialdemócratas, socialistas de la vieja guardia y cuadragenarios que constituyeron la nueva generación del PS a finales de los 90. Ejemplos de estas tendencias son, respectivamente, Pierre Moscovici, Jack Lang o Laurent Fabius y Arnaud Montebourg. "Frente a la crisis económica, necesitamos a los jóvenes, a los más expertos y a todas las sensibilidades políticas del partido", según justifica Aubry la diversidad de su propuesta política.

El control que la apodada 'dame de fer' —dama de hierro— mantenga sobre esta heterogeneidad será decisivo para un futuro del PS que también depende de Ségoléne Royal. Ésta dice tener tras de sí "un equipo en el que todos creen en lo mismo" y que es capaz "de convencer a la mitad, o tal vez a más de la mitad, de los militantes del PS". Gracias a estas palabras, Martine Aubry puede darse por advertida si los resultados en las próximas elecciones europeas no acompañan. "Royal puede tender una emboscada", concluye Sliman. •

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