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TRIBUNA
Nº 810

17/11/2008

Rajoy, McCain y el tipo de la cerveza

Por Francesc Vallès*

La semana pasada, el Congreso de los Diputados aprobó las cuentas para 2009. En líneas generales se trata de unos presupuestos austeros que, ante una coyuntura económica adversa, inciden principalmente en la apuesta por las políticas sociales, en la inversión en infraestructuras y en la investigación y la innovación.

Es evidente que estamos atravesando una situación económica muy difícil que repercute negativamente en la vida cuotidiana de la mayoría de la gente y de las familias españolas. Por ello, creo sinceramente que la mejor noticia en este momento es que quien esté gestionando esta crisis sea un gobierno socialista. A diferencia de los gobiernos conservadores, cuya principal receta en tiempos de crisis sigue siendo la flexibilización del despido y el recorte de las prestaciones sociales, nosotros entendemos que es precisamente en estos momentos cuando tiene que producirse un mayor esfuerzo inversor. Principalmente en dos ámbitos: en la licitación de la obra pública, y en las políticas sociales, para proteger a los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad de los efectos devastadores de un contexto económico adverso. Por ello sorprende que ante esta situación, cuando hay que estar al lado del Gobierno, la actitud del Partido Popular haya sido la de presentar una enmienda a la totalidad.

Estamos ante una crisis global, de difícil diagnóstico y de más compleja solución. Por eso el Gobierno también ha aprobado un ambicioso paquete de medidas para luchar contra la crisis, destinado a paliar el déficit de liquidez de las entidades financieras con el objetivo de asegurar su traslación a empresas y emprendedores y así conseguir una rápida dinamización de la economía. Se ha afirmado que el problema de nuestro sistema financiero no es de solvencia, sino más bien de liquidez. Por eso resulta alentador cuando esta solvencia es reconocida internacionalmente. Y más aún cuando nuestro sistema de supervisión bancaria se convierte en un "modelo a seguir para los creadores de la política global en busca de ideas frescas para evitar una repetición de la debacle financiera". Ni más ni menos que el influyente The Wall Street Journal ha llevado este reconocimiento a su portada.

Hace unos días, en un encuentro con empresarios, el editor José Manuel Lara era preguntado sobre su opinión acerca de las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis financiera. Su respuesta fue clara: nunca antes se había producido una crisis de las dimensiones ni de las características de la actual, de modo que no existen precedentes con los que comparar, ni recetas sobre cómo hay que afrontarla; por ello, concluía, las medidas adoptadas parecen sensatas, y hay que confiar en que sean eficaces para salir de esta situación. En otras palabras: en situaciones de crisis a los dirigentes políticos se les exige rigor, firmeza, seguridad y unidad. Sobre todo, unidad ante la adversidad.

Una apelación a la unidad que entendió perfectamente el senador Barack Obama, cuando en plena campaña electoral norteamericana, nodudó en defender y apoyar el plan de rescate financiero propuesto por el presidente Bush. El candidato y también senador McCain, sin embargó, dudó, vaciló y nunca lo defendió con la misma intensidad, y los ciudadanos no perdonan. Al igual que McCain, Rajoy también acabó aceptando las medidas adoptadas por el Gobierno, pero tarde, con dudas, condiciones y a regañadientes. Otra oportunidad perdida por el PP para mostrar responsabilidad y sentido de Estado.
En un reciente artículo titulado "En busca desesperada de la seriedad", el último Premio Nobel de Economía, Paul Krugman afirmaba: "(...) el Barack Obama que ven los votantes hoy es un hombre sereno, tranquilo, intelectual y enterado, capaz de hablar sobre la crisis financiera con una coherencia que McCain no tiene. Y, cuando parece que el mundo se viene abajo, uno no recurre a un tipo con el que le gustaría tomarse una cerveza, sino a alguien que sepa realmente cómo arreglar la situación".

En los próximos meses va a haber problemas y dificultades, cierto. Pero más allá del catastrofismo que algunos pretenden agitar, en España disponemos de los instrumentos y de la capacidad de inversión suficiente para conseguir que la crisis tenga el menor impacto posible. Haría bien el PP en sumarse a los esfuerzos del Gobierno para salir cuanto antes de esta situación. Ya ha perdido un par de oportunidades, y es posible que los ciudadanos ya hayan puesto a cada cual en su lugar. •

* Diputado. Coordinador de los parlamentarios del PSC en las Cortes Generales

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