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Nº 810 - 17/11/2008

Carlos Martínez, secretario de Estado de Investigación

"EL PESO DE LA CIENCIA ESPAÑOLA EN EL MUND0 SE HA

MULTIPLICAD0 POR DOCE"


Con más de 450 artículos publicados, la carrera científica de Carlos Martínez ha sido extraordinariamente productiva y, aunque el desempeño de su labor actual ha limitado su tiempo para "cacharrear" en el laboratorio, su grupo "tiene una serie de hallazgos y me encantaría disponer de algo más de tiempo para darles forma porque creo que algunos de ellos, que están en este ámbito de las células madre, son importantes. Me gustaría antes de jubilarme ser capaz de hacer alguna contribución científica relevante". Entre tanto, espera "poder contribuir a que la ciencia, el conocimiento y la innovación constituyan uno de los pilares fundamentales para ganar tasas de competitividad en España".

Por Karmen Garrido

Los retos fundamentales: conseguir aumentar la flexibilidad del sistema para permitir una mayor colaboración entre lo público y lo privado y la reorganización de los organismos públicos de investigación, ¿no es así?
—Exactamente. Cuando hace más de veinte años, y por primera vez en la historia de este país, firmé un acuerdo de colaboración entre la iniciativa pública y la privada para financiar la investigación que supuso un aporte de más de 70 millones de euros, se dijo que significaba la privatización de la investigación. Me alegro de que con el tiempo, se vea que éste es uno de los instrumentos más necesarios para fortalecer nuestro país y para transformarlo en dueño de su futuro. La mayor participación de la iniciativa privada en la financiación de la investigación, del desarrollo y la innovación constituye una pieza fundamental para lograr para conseguir mejorar nuestra competitividad, algo que sigue siendo un gran déficit de nuestro sistema deinvestigación. En el mundo occidental y ciertamente en los Estados Unidos, la iniciativa privada financia más del 70 por ciento de la investigación, mientras que en España esa participación difícilmente alcanza el 47 por ciento. Así pues, nos queda camino por andar y ése es, sin duda alguna, uno de los retos a superar en los próximos años.

—¿Son adecuados los instrumentos actuales para superar ese reto?
—Existen mecanismos que facilitan e incentivan la presencia de la iniciativa privada. El programa Ingenio 2010 ha movilizado en los pasados cuatro años más de 1.725 millones, de los cuales más de 1.000 millones procedieron de la iniciativa privada. Disponemos de una ley que contempla mecanismos de desgravación para las empresas que incorporen personal en tareas de investigación, innovación y desarrollo y la estimulación de las contrataciones resulta muy necesaria en estos momentos de crisis económica. Estamos trabajando en uno de los grandes planteamientos de esta legislatura en este Ministerio: la nueva Ley de la Ciencia y la Tecnología que espero se apruebe a lo largo del año 2009. La ley actual es de 1986 y ha quedado obsoleta. Hemos avanzado más que ningún otro país de la Unión Europea y es preciso que dispongamos de un nuevo marco legal que incorpore instrumentos encaminados a aumentar nuestra tasa de competitividad.

—¿La colaboración existente entre esta Secretaría de Estado y las Comunidades Autónomas permitirá abordar con garantías los retos a los que nos enfrentamos?
—Esta es una parte importantísima de nuestros compromisos. Los Estatutos de las Comunidades Autónomas contemplan el diseño de sus propios mecanismos de investigación, desarrollo e innovación y al Gobierno le quedan tareas compartidas concurrentes con las que llevan a cabo las Comunidades Autónomas, cuya contribución en estos años de democracia ha oscilado entre el 33 y 40 por ciento. Por tanto, sólo conseguiremos construir una España competitiva en términos de desarrollo, investigación e innovación a través de la concurrencia y la cooperación. Desde esa perspectiva esta Secretaría de Estado no pondrá en marcha modelos que no hayan sido discutidos, negociados y pactados con las Comunidades Autónomas. Ya hemos iniciado las conversaciones sobre la futura ley de la Ciencia y la Tecnología y para que sea una ley de colaboración con las Comunidades y con la que éstas se identifiquen absolutamente y, por supuesto, las acciones estratégicas contempladas dentro del Plan Nacional serán pactadas y ejecutadas en clara cooperación y concurrencia con las Comunidades Autónomas.

—La media de edad de los investigadores en España supera los 54 años y ha reconocido que "la falta de investigadores es un problema serio".
—Es verdad que históricamente España no ha apostado ni por la investigación, ni por la innovación pero no es menos cierto que, durante estos años de democracia, el crecimiento de la ciencia, el desarrollo y la innovación en nuestro país ha sido superior al de cualquier otro país europeo, incluso diría que superior al de cualquier otro país del mundo occidental. Partíamos de una posición muy baja pero resulta muy difícil en tan pocos años alcanzar lo que otros países han tardado cientos de años en conseguir, pero el esfuerzo ha sido extraordinario y para visualizarlo le diré que el peso de la ciencia española en el ámbito mundial en estos veinticinco años se ha multiplicado por 12; una tasa de crecimiento que no tiene parangón ni en la renta per cápita, ni en el crecimiento del PIB y que, en gran medida por la escasa financiación, ha sido posible gracias a la entrega de la comunidad científica que ahora, como usted muy bien dice, está envejeciendo; este problema no es típicamente español, existe en todo el mundo occidental e incluso en los Estados Unidos y la única solución es la incorporación de jóvenes al mundo de la ciencia, el desarrollo y la innovación; pero los jóvenes no están interesados y para atraerlos hay que presentarles una carrera investigadora que les ofrezca fórmulas para alcanzar una carrera exitosa basada en el reconocimiento profesional, económico, en el disfrute familiar y en el desarrollo intelectual. Todo esto está contemplado en la futura de Ley de la Ciencia y la Tecnología. —Pero los salarios de los científicos españoles no están en línea con los de sus colegas de otros países.

—Es cierto que son un poco inferiores a los de la media europea pero en los últimos años se han dado pasos importantes que pasan por el reconocimiento de los quinquenios y sexenios, mejoras retributivas asociadas a la mejora de la productividad, un parámetro que no se aplica, que yo sepa, a ningún otro profesional en la administración pública y del que nos sentimos orgullosos. Es lo que se llama productividad variable que está muy implantada en el sector privado y que también tenemos los investigadores en el sector público. Una parte de nuestro salario, que puede llegar a sobrepasar el 30 por ciento, está asociada a la consecución de objetivos algo que, en mi opinión, debería implementarse en el resto de las Administraciones Públicas.

—A pesar de la defensa que el Gobierno y los agentes sociales hicieron de la necesidad de cambiar el modelo productivo basado ahora en el ladrillo, por otro de valor añadido basado en la I+D+i, este ministerio ha visto reducido su presupuesto en un 5,1 por ciento para el próximo ejercicio.
—Creo su lectura es muy parcial porque se refiere al presupuesto no financiero que incluye los capítulos del 1 al 7, pero cuando se añade el capítulo 8, se ve que nuestro presupuesto crece un 5,7 por ciento. Es importante explicar que, en estos momentos en que la situación financiera es complicada, las empresas encuentran dificultades para conseguir préstamos y a través del capítulo 8 podrán acceder a préstamos con interés cero, algo de importancia capital para ellas. Así pues, nuestro presupuesto crece el 5,7 por ciento y lo hace ofreciendo a las empresas unos recursos que hasta ahora no habían sido utilizados porque las condiciones de mercado eran muy distintas a las que van a ser en los próximos años.

—¿Cuáles fueron las conclusiones más interesantes de la jornada "España, plataforma para la innovación global" organizada por el American Business Council en el que están integradas las principales compañías estadounidenses que operan en España y que representan en torno al 7 por ciento del PIB españo?
—Las conclusiones elaboradas por el American Business Council están perfectamente alineadas con los objetivos de este Ministerio y son: fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación por parte de las empresas, que, como usted bien dice, representan el 7 por ciento del PIB español; promover la colaboración entre la industria privada y el sector público para el fomento de la investigación; contribuir a hacer de España uno de los mayores mercados de competitividad basada en el fomento del conocimiento y en la innovación; apoyar y fomentar la empresa innovadora, y, desde luego, fomentar la colaboración público-privada en nuestro país. Otra de las conclusiones con la que nos sentimos profundamente identificados es la de atraer hacia España los recursos de investigación de las grandes multinacionales americanas. Si entre la American Business Council y este ministerio lográsemos este objetivo sería un éxito extraordinario y colaboraremos al máximo en esas iniciativas para conseguirlo. •


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