5 1 1 4 6 9 4
Números anteriores Lista Temas de portada
Buscador
Nº 809 -10 de noviembre de 2008

La ‘vice’ baja, Serrano resucita

TENSIÓN EN MONCLOA

Algo se está moviendo en el palacio de la Moncloa. La llegada del primo del presidente, José Miguel Vidal Zapatero, como número dos del Gabinete, ha agitado los delicados equilibrios del poder monclovita. José Enrique Serrano, director del Gabinete, ha resucitado con fuerza al calor de la relación personal de su segundo con Zapatero y empieza a ocupar espacios hasta ahora reservados a la vicepresidenta De la Vega. Fue él quien organizó y convocó personalmente a los banqueros a su reciente cita en palacio y es él quien convoca informalmente,pero casi cada semana desde hace un par de meses, unos maitines particulares de estrategia con Vidal Zapatero y distintas personas del organigrama de Moncloa.

Por Inmaculada Sánchez

Eran sus dos pretorianos en la incipiente corte monclovita que comenzaba a organizarse tras la primera victoria. José Enrique Serrano, director del Gabinete de Presidencia con Felipe González, le fue recomendado a Zapatero expresamente por el sevillano. Maria Teresa Fernández de la Vega, aunque también poseía el sello de la “vieja guardia”,  fue una apuesta personal del leonés. Quería una mujer para la vicepresidencia y la antigua juez se convirtió en pieza fundamental de su primera legislatura. Los dos tenían al “Estado en la cabeza” y sabrían proteger al joven líder de las garras de la ignorancia y las presiones  .

Tras la segunda victoria las cosas están empezando a cambiar, según informaciones solventes de quien conoce cómo discurre el día a día en los despachos más cercanos al presidente. Serrano, que no había logrado la química necesaria con Zapatero y llegó al final del anterior mandato con serias dudas sobre su futuro ha recobrado un papel estelar en la estrategia política del Gobierno. “Ha resucitado y está en los temas más importantes para el presidente”, asegura una fuente muy cercana a Moncloa. “Él nunca ha sido un director de gabinete habitual”, explica otro informador que le conoce bien. “Ejerce, sin dar la cara, casi como un vicepresidente”, añade.

Con todo, la clave parece hallarse en la llegada de José Miguel Vidal Zapatero al despacho contiguo de Serrano como director adjunto. “Es la auténtica novedad en Moncloa”, coinciden en señalar las fuentes consultadas.

La actual situación, tal como se está dibujando en las recientes semanas, arranca de septiembre, cuando, tras el verano, la percepción del alcance de la crisis pone en alerta roja al Gobierno, y Zapatero, dentro de su creciente personalismo en la gestión, tensa  a su entorno más cercano y pide soluciones. Ya entonces era cuantificable el desgaste que para el Gobierno estaba suponiendo el goteo de malas noticias que arrojaba la situación económica y, desde Moncloa, toma las riendas quien, hasta hace bien poco, parecía excluido del núcleo duro de Zapatero, a pesar de su cargo: su director de Gabinete.

José Enrique Serrano convoca desde mediados de septiembre, de acuerdo con las fuentes consultadas, una reunión informal, casi cada semana, muchas veces los jueves, para repasar la agenda política, el remate de alguna decisión del Consejo de Ministros del viernes y, sobre todo, la estrategia a seguir para hacer frente a las hostiles circunstancias económicas.

Lo llamativo de la cita –“en Moncloa se convocan decenas de reuniones cada semana para debatirlo todo”, explican desde el palacio presidencial restando importancia a la información–  es que nunca antes, ni durante la anterior legislatura, se había producido esta convocatoria por parte del Gabinete del presidente con el selecto grupo de convocados.

En la Secretaría de Estado de Comunicación no han querido pronunciarse al respecto. “No hay comentarios sobre las reuniones internas en Moncloa”, responde la Secretaria de Estado, Nieves Goicoechea. “Las únicas reuniones sistemáticas, aparte de los maitines del presidente, son las del equipo de comunicación con la vicepresidenta, que es su jefa y responsable”, añaden otras fuentes de palacio para quienes el organigrama marca el paso.

Citas más o menos establecidas aparte, tampoco ha pasado desapercibido a quienes estudian con lupa los movimientos de Presidencia el hecho de que fuera Serrano quien convocara uno a uno a la ya famosa reunión en Moncloa del pasado 4 de octubre a los banqueros más importantes del país. La foto y el encuentro personal, sobre todo, parecen haber marcado un antes y un después en las relaciones del presidente con los dueños del sistema financiero nacional.

Tan es así que el reciente anuncio de la más llamativa medida del Gobierno para ayudar a las familias en apuros, el aplazamiento por dos años de la hipoteca para los parados con cargas familiares, se gestó con el conocimiento directo de las principales entidades del país mientras que la patronal de la banca, la AEB, se quejaba al día siguiente de no saber nada del asunto. “Por primera vez Zapatero consulta directamente con nosotros, y eso es una buena noticia”, informa un alto cargo financiero.

Este recobrado protagonismo de Serrano,  el que archivó los secretos de Estado y cerró   la puerta de Moncloa cuando González fue derrotado y le abrió esa misma puerta a Zapatero cuando ganó en 2004, está siendo interpretado de muy distinta manera en los círculos politicos mejor informados.

“Han ‘pasado’ de la vice”, explica una fuente que conoce bien cómo se están desarrollando los acontecimientos. “No hay ninguna discusión sobre espacios de poder en Moncloa. De la Vega es la portavoz y vicepresidenta, no hay discusión al respecto”, señala, por el contrario, otro alto cargo con excelente información.

Los últimos datos del barómetro del CIS, sin embargo, han echado un jarro de agua fría a quienes defienden que la vicepresidenta no ha retrocedido un ápice en su privilegiada posición en la pirámide gubernamental.

Por primera vez desde hace mucho tiempo De la Vega ha cedido su habitual primer puesto como miembro mejor valorado del Ejecutivo a la titular de Defensa, Carme Chacón. Por escasas décimas, pero el brillo de quien ha sido la cara más popular del Gobierno Zapatero, ha declinado en este comienzo de la nueva legislatura.

No pocos diputados socialistas ya percibían esta tendencia antes de conocerse los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas. “Se la ve menos presente, más desdibujada”, comenta un dirigente de una federación territorial. “Es que antes estaba en todas y ahora es la economía la que lo ocupa todo, justo el área más ajeno a ella”, justifica un diputado que confirma que, en las últimas semanas son variados los comentarios respecto a De la Vega.

Tampoco la ayudó la llegada de Soraya Sáenz de Santamaría a la portavocía de los populares. En las primeras sesiones de control, el exceso de confianza de la veterana De la Vega le jugó alguna mala pasada y fue general la apreciación de que la joven colaboradora de Rajoy se medía de tú a tú con la vicepresidenta e, incluso, llegaba a ponerla en aprietos en alguna ocasión.

Lo que nadie niega es que la vicepresidenta mantiene sus competencias intactas y así fue ella quien, al igual que Serrano con los banqueros, convocó a los principales editores de medios de comunicación del país a un encuentro con el presidente en Moncloa. Esta vez sin luz ni taquígrafos. Tal como contara en su día el digital “El confidencial”, sin que oficialmente se desmintiera el encuentro, presidente y vicepresidenta compartieron una discreta comida con los editores en la que el jefe del Ejecutivo les solicitó “colaboración” desde sus medios dada la difícil situación económica del país.

De la Vega retuvo, tras la reorganización del nuevo Gobierno, la relación directa con las empresas periodísticas, así como la portavocía gubernamental, pese a que, en algún momento, se había barajado la creación de la figura del ministro portavoz.

El nombramiento de la periodista Nieves Goicoechea como Secretaria de Estado de Comunicación, con un perfil mucho más profesional y técnico que sus antecesores, parecía venir a confirmar que la ‘vice’ no había perdido ninguno de sus espacios de poder. Sin embargo, la falta de un peso pesado, políticamente hablando, en ese cargo, ha dejado aire libre al Gabinete presidencial  y le ha permitido crecer.

Aunque la estrategia de comunicación del Gobierno continúa siendo objeto de múltiples críticas desde dentro de las propias filas del socialismo, en las últimas semanas tanto desde el PSOE como desde el PP se ha anotado un significativo cambio en la imagen del presidente. “Es obvio que está saliendo más, presentándose como el protagonista de las soluciones, como quien “da la cara” y afronta con valentía los problemas”, explica un experto en comunicación.

Este paso adelante de Zapatero, también, estaría repercutiendo en la “subida” de su equipo de asesores más cercano, con Serrano y Vidal a la cabeza. ¿O fueron ellos quiénes urdieron el giro estratégico? Puede que sólo el presidente sepa qué fue antes, si el huevo o la gallina, pero lo que empieza a ser una certeza para más de un ministro, de los bien informados, es que Serrano “vuelve a contar”.

Su figura siempre ha estado en un complicado puesto.  Ajeno al partido, con un prestigio casi inmaculado como “fontanero” mayor, por su visión de Estado, conocimiento de la Administración y visión estratégica –además de exquisita pluma para los discursos–  el carácter de Serrano nunca llegó a congeniar en lo personal con el osado Zapatero.

Como ya contara El Siglo a mitad de la legislatura pasada (ver número 725 de enero de 2007: “La Moncloa de ZP”), el peculiar estilo de gestión del presidente no permitía que se afianzase ningún liderazgo claro en lo que se conoce como “el ala oeste” de Moncloa, es decir, el discreto equipo de asesores que todo primer ministro necesita para conducir sus pasos cuando sale a la luz de los focos.

Serrano fue víctima de esta dispersión en los mandos de la cocina de palacio y la imagen del presidente, sin un claro conductor, cayó como un plomo en los aciagos días posteriores al estallido de la bomba en la T-4 de Barajas. Aunque logró rehacerse y, finalmente, el intento de poner fin a la violencia fue entendido positivamente por una mayoría de la población, Zapatero continuó sin “nombrar” a jefe alguno en su variada corte de asesores, buena parte de los más influyentes, además, sin puesto alguno en el organigrama.

Al renovar mandato, sin embargo, el presidente tomó una significativa decisión respecto a su entorno más directo. Siguió contando con José Enrique Serrano, y nombro como número dos suyo a una de las personas que mayor confianza personal y política le inspiran, su primo hermano, José Miguel Vidal Zapatero.

El tándem Serrano-Vidal parece estar funcionando según quienes tienen acceso a su trabajo. Quizá sea por eso por lo que el Gabinete monclovita brilla hoy más que nunca, aunque nadie se aventura a pronosticar ni cuánto puede durar este estado de gracia ni qué consecuencias tendrá para el Gobierno. “En los despachos de Moncloa se acumulan tanto poder y tantas intrigas que es casi imposible que nadie salga indemne de allí”, rubrica con sorna un ex alto cargo que pasó mucho años entre sus paredes.

 

De discreto profesor a ‘crack’ de la ‘fontanería’

“Es un crack “, asegura sin temor a ser tildado de pelota un asesor externo que colabora con Moncloa y conoce bien a José Miguel Vidal Zapatero, el primo del presidente que ocupa el puesto de director adjunto del Gabinete de la Presidencia desde el inicio de la presente legislatura.

“Ha conseguido ganarse el respeto de todo el mundo, y eso que tenía el hándicap de ser ‘de la familia”, asegura , asimismo, sin dudarlo un diputado socialista que mantiene contacto con él.

“Es serio, eficaz, dialogante, cercano”, añade otro alto cargo que trabajó con él durante el anterior mandato. Y muy discreto. Es difícil encontrar quien lo critique. Poca gente conoce de verdad su trabajo y  forma de actuar, pero entre ellos es casi unánime la opinión de que se trata de “buena gente”.

Profesor de Derecho Constitucional en la universidad de Valladolid durante quince años, Vidal Zapatero dejó su tranquila  vida familiar –tiene esposa y una hija–  para acudir a la llamada de su primo nada más ganar el PSOE las elecciones de 2004. Desde entonces vive en un piso alquilado en Madrid de lunes a viernes y viaja a Palencia, donde reside actualmente su familia, cada fin de semana.

Apenas siete meses mayor que el presidente, Vidal compartió con él juegos, amistades y largas charlas de juventud. Sus respectivas madres, hermanas nacidas en Valladolid y casadas con dos leoneses, los tuvieron casi a la par y desde los juegos del parque infantil juntos hasta las vacaciones familiares compartidas, los dos primos se han labrado una relación y una confianza personal que la llegada de Rodríguez Zapatero a la Moncloa no sólo no ha estropeado sino que la ha afianzado.

 El presidente le quería  como una pieza  relevante de su Gabinete y después de tres años como vocal, le puso al frente del departamento Institucional del mismo.  Con el nuevo triunfo en las urnas Zapatero le dió el espaldarazo definitivo y, prescindiendo de un veterano en la fontanería de la Administración, Enrique Guerrero, al que se le ha reservado una “jubilación” tranquila en el europarlamento tras las próximas elecciones europeas, le colocó a la vera de Serrano.

Vidal se involucró en el engranaje rápidamente y participó ya de firme en la preparación del discurso de investidura del presidente cuando aún no había sido nombrado para su actual puesto.

Además de preparar y supervisar textos e intervenciones de Zapatero, Vidal realiza gestiones con comunidades autónomas, ayuntamientos o entidades con las que Moncloa necesita negociar leyes o, sencillamente, conocer sus puntos de vista de cara a decisiones gubernamentales. También se cita en su haber una fina intuición política a la que su primo presidente valora mucho. Por eso tienen gran significación las reuniones semanales en las que participa con distintos estrategas de Moncloa.

Vidal y el presidente siguen pasando periodos de vacaciones juntos con sus respectivas familias –la hija del asesor monclovita comparte edad con una de las de Zapatero–  y no es de extrañar que se  le atribuya una influencia mayor de la que figura en su cargo.


Números anteriores
Lista Temas de portada
Buscador